¿Por qué es importante nuestra autoestima?

¿Por qué es importante nuestra autoestima?
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 06 abril, 2022

“Lo peor que puede llegarle a pasar a un hombre, es que llegue a pensar mal de sí mismo” (Goethe)

 

¿Qué es la autoestima?

 

La autoestima es la percepción evaluativa que tenemos de nosotros mismos, es decir, la capacidad de querernos, valorarnos, amarnos y respetarnos; el cómo nos valoramos en cada uno de los aspectos de nuestra vida. Sustenta la base de nuestra identidad, nuestro principal punto de apoyo.

La autoestima es una de las claves para comprendernos y comprender a los demás.

Tiene dos componentes: un sentimiento de capacidad personal y un sentimiento de valía personal, como indica el psicoterapeuta canadiense Nathaniel Branden, es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo.

Es una experiencia íntima que reside en el núcleo interior de nuestro ser. Lo que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos y no, lo que piensan o sientan los otros sobre nosotros.

La autoestima empieza a generarse en los primeros años de nuestra vida, en la que nuestros padres nos educan y enseñan cuáles son las conductas aceptables, cuáles las peligrosas y cuáles las que causarán enfado y/o desagrado.

Así, se van estableciendo pautas de educación a los hijos según el criterio familiar, marcando un camino e indicando por donde se puede ir y por donde no se puede pasar, que junto a variables situacionales y de personalidad configuran el amplio espectro de la autoestima.

 

¿Cuándo hay problemas de autoestima?

 

El concepto que tenemos sobre nosotros mismos, influye en todas nuestras decisiones y elecciones más significativas, modelando así, el tipo de vida que nos vamos creando. Por ello, es tan importante la autoestima, ya que ésta puede repercutir en todas las esferas de nuestra vida.

Si tenemos una autoestima baja, suele acecharnos el miedo cuando observamos nuestra propia realidad. Y nos acompañan sentimientos de rechazo, insatisfacción y desprecio hacia nosotros mismos. Llegamos a pensar que valemos muy poco o nada y nos ocultamos tras un muro de desconfianza, el cual nos aleja de los demás.

Cuando tenemos baja autoestima, somos hipersensibles a la crítica tanto externa como interna.

Por lo tanto, sin cierta dosis de autoestima, resulta imposible la satisfacción de muchas de nuestras necesidades. El juzgarse y rechazarse a sí mismo produce un enorme dolor.

Incluso, si tenemos baja autoestima podemos llegar a ofrecer una falsa imagen de nosotros mismos, enfocada a cómo creemos que los demás piensan que somos. Buscando así, la aprobación externa, un arma de doble filo; ya que si la obtenemos podemos obtener una sucedánea felicidad pero sino, inundarnos de malestar.

En cualquier caso, dependeremos de los ojos de los demás para poder vernos a nosotros mismos, pues con nuestra visión no basta. Y depender de la aprobación de los demás, tan solo perpetuará nuestro malestar.

La mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto, en cualquier parte menos en sí mismos y por eso, fracasan en su búsqueda.

Pero nos olvidamos de que somos nosotros los que tenemos la capacidad de definir quiénes somos y si esta imagen nos gusta o no. El secreto está en no autojuzgarnos.

Para construir una buena autoestima, según Nathaniel Branden hay que:

-Vivir conscientemente.

-Aprender a aceptarse.

-Liberar la culpa.

-Integrar el sí mismo más joven.

-Vivir de un modo responsable.

-Vivir auténticamente.

-Ayudar a desarrollar la autoestima de los demás.

La autoestima no se determina por el éxito social que alcancemos, el físico o la popularidad. No depende de algo que este fuera de nuestro control, al contrario, dependen de nuestra racionalidad, responsabilidad e integridad.

Si no revisamos nuestra autoestima, nadie más lo hará por nosotros. Detenernos y observar cómo nos encontramos y valoramos, resulta fundamental para comprender las trampas que nos hacemos.

El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia” (Viktor Frankl)


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