¿Cómo es una persona orgullosa?

¿Cómo es una persona orgullosa?

Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos.

Esopo

Todos hemos podido sentirnos orgullosos alguna vez por algo que hicimos, sintiéndonos satisfechos con nosotros mismos, pero eso no está mal; el problema aparece cuando creemos que eso que hemos conseguido, ese logro nos permite la posibilidad de humillar, pisotear, o insultar al resto de personas de nuestro alrededor.

La persona orgullosa

Una persona orgullosa es aquella que tiene un exceso de confianza en ella misma. Todo lo que hace, todo lo que dice, y todo lo que piensa es perfecto.  Son personas a las que les cuesta mucho perdonar, porque consideran que son los demás los que tienen que acercarse hacia ellos, y pedir perdón, ya que ellos son perfectos.

En muchos casos, son personas que esconden de manera inconsciente ciertos hechos o sucesos que han generado cierto tipo de inseguridad en ellos, ya sea debido a errores cometidos o a desprecios por parte de los demás. De este modo, utilizan el orgullo como arma de defensa, resaltando sus logros y éxitos sobre los demás, para que éstas no descubran las debilidades o puntos flacos que aún conservan.

El orgullo es como un escudo o una coraza, que sirve para enmascarar el sentimiento de inferioridad. Carl Jung lo expresaba diciendo que “a través del orgullo nos engañamos a nosotros mismos”, haciendo referencia al papel del autoengaño como medio de protección contra el miedo a reconocer los propios errores y sus consecuencias.

¿Qué nos sucede si mantenemos el orgullo?

Que tengamos confianza en nosotros mismos es bueno, pero un exceso de la misma sobre una idea, un acto o una situación puede llegar a paralizar lo positivo que pueda sucedernos, sin darnos opción a mejorarlo. Siempre es bueno dejar cierto margen de duda para analizar aquello que hacemos, y poder así mejorarlo, permitiéndonos así avanzar en el camino.

Las personas orgullosas se creen capaces de cambiar el mundo y terminar con los problemas por ejemplo, relativos al hambre y la pobreza, la violencia, incluso aquellos que atañen a situaciones económicas. Creen que ellos solos son capaces de establecer el cambio. Son creyentes del lema que hace referencia a que ellos son todo.

La persona orgullosa es el vivo ejemplo de aquel dicho “Primero yo, segundo yo y tercero yo”. Suelen mostrar un exceso de confianza en las áreas del amor propio, de su capacidad de hacer algo y de su forma de pensar. Como ya hemos dicho, el problema se encuentra en el exceso de confianza en uno mismo, ese es el verdadero conflicto.

Así, una persona orgullosa no puede mejorar, porque para ella todo lo que hace está perfecto, quedándose estancada sin darse cuenta. La posibilidad de romper la barrera de la perfección y exactitud de uno mismo, es la que otorga la capacidad de cambio en el orgulloso. Esa ruptura con la confianza excesiva en uno mismo, es la puerta que se abrirá hacia el avance y el cambio. “Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo” (Dante Alighieri)

Imagen cortesía de burstingwithcolors

Por: Gema Sánchez Cuevas
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