Enfermedades neuróticas: ¿Una consecuencia de la vida en sociedad?

Enfermedades neuróticas: ¿Una consecuencia de la vida en sociedad?

Decía Samuel Beckett que todos nacemos locos y que solo algunos continuaban siéndolo hasta su muerte. Lo cierto es que uno de los atributos de nuestra civilización, es la aceptación de una realidad que se opone al carácter de una especie, que da palos de ciego en el ámbito psicológico, mientras a la vez consigue crear telescopios que son capaces de desvelar el espacio exterior.
 

¿Irónico? Tenemos la posibilidad de ver el principio de nuestro universo y no somos capaces de atisbar tan siquiera lo que se encuentra bajo nuestra piel. Prueba de ello son los numerosos estudios que demuestran, lejos de dirigirnos hacia una sociedad más sana psicológicamente, las nuevas enfermedades de la mente, que van ampliando el espectro de morbilidad hasta límites insospechados. Frente a esto, es común que cualquier ciudadano curioso se llegue a preguntar esa incógnita que ahora se está preguntando el lector; ¿Estaré yo loco?


Un 30% de la población española es neurótica.

Las estadísticas de la O.M.S para España desvelan que un 28% de la población española tiene algún tipo de trastorno neurótico. También se desvelaron datos interesantes como que 1 de cada 4 personas padece algún tipo de enfermedad mental a lo largo de su vida o que a nivel mundial cerca de 450.000.000 de personas padecen alguna enfermedad mental. Estos datos procedentes de la Organización Mundial de la Salud en combinación con otros similares revelan a una población, principalmente occidental, enferma.
 

Puesto que apenas hay datos de enfermedades mentales en los países que llevan un sistema económico y social diferente al occidental, la comparación entre las neurosis en unos y en otros son difíciles de determinar por lo que esta muestra es principalmente entre los países que se denominan desarrollados o en vías de desarrollo.
 

La voz de alarma ha saltado entre la comunidad psicológica y psiquiátrica debido a una pregunta que no para de rondar por las cabezas de los especialistas: ¿Estamos creando una sociedad enferma?

Lo cierto es que la complejidad creada en las últimas décadas tanto a nivel tecnológico como relacional y laboral ha desencadenado que en la actualidad haya una crisis de identidad a nivel global en la que el individuo se siente desvinculado de la madre sociedad que le ha criado pero,
 

¿Qué opinan los especialistas al respecto?

Guiándonos por el informe realizado desde el Instituto de Psicología y Psicoterapia de la Universidad de Dresden en Alemania, citamos a su desarrollador el doctor Hans Ulrich Wittchen quién ha trata de encontrar mayor financiación en sus proyectos después de los alarmantes niveles de enfermedad actuales en la población europea que, en los informes anteriormente mencionados, lanzaban datos u exponían que casi un 40% de la población europea padece una enfermedad mental relacionada principalmente con las neurosis. Las principales son la depresión (7%) y la ansiedad (14%).
 

 

Las neurosis como medio para escapar de una realidad no deseada

La sociedad occidental ofrece la posibilidad de crear una “diferenciación” dentro de una misma situación. En términos metafóricos la sociedad actual se podría corresponder con una autopista, una misma autopista con un amplio tráfico humano que tiene la posibilidad inicial de poder transitar por el carril que desee, siempre dentro de esa vía de varias opciones.


 

Aunque las alternativas iniciales parecen diversas y están justamente pensadas para que la autopista se haga más fácilmente transitable, existen unos parámetros básicos que están prediseñados para todos. Estos son, por un lado, la longitud de la autopista (vida – muerte), las maniobras que se pueden hacer entre un carril y otro (cambios a lo largo de la vida a causa del bagaje persona) y, por otro, la estructura total de las normas viales que han sido dictadas, en la mayoría de los casos, con anterioridad al nacimiento de sus conformantes y que estos deben obedecer so pena de multa o condena penal.
 

Ante esto, el ser humano dispone de una serie de mecanismos que se van convirtiendo en neurosis, a medida que va creciendo, puesto que sus pensamientos y sentimientos individuales así como las contradicciones aprendidas por la propia sociedad, que se pueden traducir en la no aceptación de las normas o la contradicción de estas normas con la lógica o el sentido común también aprendido, van creando mella en su sistema nervioso.

En definitivas, la sociedad actual tiene grandes probabilidades de ser neurótica, influida por una oposición entre sus propios deseos (o pulsiones que las normas reprimen) y los deseos de una sociedad que ofrece un camino que no garantiza como resultado aquello que tanto anhelan los ciudadanos de hoy en día; la felicidad.
 

Este artículo ha sido escrito por Alexandra Bayorti, a la cual le agradecemos su aportación.

Por: Rubén Zaballos
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