Pensar demasiado

Pensar demasiado

¿Pienso demasiado? ¿Te has hecho esta pregunta alguna vez? Si estás asintiendo con la cabeza, así es, piensas demasiado. Pero no te preocupes, yo también. De hecho, casi todos lo hacemos. Sin embargo, la cuestión que hoy nos proponemos resolver es: ¿Es bueno pensar mucho?

 

A menudo darle vueltas a las ideas nos lleva a caer en la melancolía (quien no la haya sentido alguna vez que levante la mano) en las obsesiones, en las fobias, en las depresiones y en última instancia en sentimientos y pasiones que a veces nos impiden hacer todo lo que deseáramos. Imaginemos que nuestra pregunta es una semilla. Esta pregunta podría formular más, muchas más, generando cada vez más ramas, creando un círculo que sólo se romperá cuando dejemos de pensar en ello. Para la mente es agotador y puede provocar dolores de cabeza o migrañas.
 

Además de cansarnos a nosotros mismos pensar demasiado tiene otros inconvenientes. ¿Alguna vez habeis dejado de hacer algo porque dedicasteis demasiado tiempo a pensarlo?. ¿Alguna vez habéis pensado lo que le habríais dicho a alguien si hubierais tenido tiempo para hacerlo?. Los trenes pasan y se pueden perder.

Como todos sabemos, los trenes siempre vuelven a pasar si nos quedamos en la misma estación, pero no podemos incurrir siempre en el mismo error. Si no hemos hecho algo que queríamos por las dudas que nos invadieron y se apoderaron de nuestra mente es muy probable que a la próxima oportunidad hagamos lo mismo. Y las oportunidades no tienen un horario como en el metro, no sabemos cuándo van a llegar.
 

Todo veneno tiene un antídoto. Voltaire dijo: “Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.” Como sabéis, los antídotos se fabrican a partir del veneno, aunque si nos pasamos de la dosis adecuada, no nos curaremos, si no todo lo contrario.
 

Si queremos evitarlo, podemos hacerlo. Por ejemplo, podemos ponernos a hacer otras cosas alejándonos de ese pensamiento que nos atormenta: hacer deporte, escuchar música, ir al cine…
 

Por último, os propongo quizás el método más complicadado: la meditación. Meditar, al contrario de lo que se suele entender en Occidente, no significa pensar y pensar, sino todo lo contrario; no pensar en nada, dejar la mente en blanco, como un folio virgen. Dejémonos guiar por nuestros pensamientos, pero que no nos controlen.

Somos nosotros los propietarios de nuestras vidas y debemos hacer uso de ella de la mejor manera posible. Eliminar pensamientos negativos no sólo nos beneficiara a nosotros, sino también a nuestros amigos, conocidos y familiares cercanos. Si tienes más métodos para evitar pensamientos negativos e irracionales nos gustaría leerlos en facebook o twitter.
 

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Por: Jesús Jiménez
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