¿Puede la cultura reducir la violencia?

¿Puede la cultura reducir la violencia?

Última actualización: 15 febrero, 2024

A menudo se habla de diferencias culturales y es que, en este mundo cada vez más globalizado, el desconocimiento de otras culturas puede llevarnos a interpretaciones erróneas. Conclusiones equivocadas que hagan surgir la violencia como forma de defensa frente a o desconocido.

Así, las personas que tienen poco interés por conocer otras culturas tienden a percibir que su grupo está más oprimido.

Esta falta de motivación por conocer a aquellas personas que nos rodean, a los cuales consideramos extraños, va a impedirnos comprender cuales son las causas o las motivaciones de sus comportamientos. Al desconocer las intenciones que les llevan a realizar ciertos comportamientos, seguramente les atribuyamos intereses erróneos y los malinterpretemos.

La opresión de mi grupo

El nivel de opresión que percibamos hacia nuestro grupo también va a estar determinado por el grado en el que nos identifiquemos con nuestro grupo y con los demás grupos a los que no pertenecemos. Así, cuando nuestro grupo es muy importante para nosotros, pero los demás grupos carecen de importancia, percibiremos que nuestro grupo está más oprimido.

Pero, ¿importa cuál sea mi grupo? Sí. Si tu grupo de pertenencia es un grupo minoritario, seguramente percibas que los miembros de tu grupo están más oprimidos, por lo que la preferencia por tu grupo y el rechazo hacia el grupo mayoritario serán mayores.

 

Esta percepción de la subyugación por parte de otros grupos hace que sea más probable que se realicen actividades en defensa del grupo de pertenencia cuando percibamos que nuestro grupo está amenazado, sobre todo si pensamos que nuestro grupo posee valores “sagrados” que dicha amenaza cuestiona. Ejemplos de estos valores pueden ser la familia o la democracia. Entre las acciones que podemos realizar para defender a nuestro grupo se encuentra la movilización política.

La defensa de mi grupo

Si sentimos que nuestro grupo está oprimido y existe una amenaza sobre él, puede que optemos por salir a la calle para defender sus derechos. Estos actos de movilización política pueden ser legales, como ir a manifestaciones o repartir propaganda, y quedarían englobados en la categoría de “activismo”. Sin embargo, también pueden ser ilegales y violentos. En este último caso, estas acciones de defensa del grupo serían consideradas como “radicalismo”.

Para que se dé el paso del activismo al radicalismo, para que pasemos de realizar acciones legales a acciones ilegales y violentas es necesario que estén presentes otros factores. Uno de estos factores es la desinhibición violenta. Cuando estamos predispuestos a usar la violencia es más probable que, si vamos a defender a nuestro grupo mediante la movilización política, optemos por el radicalismo antes que por el activismo. También sucedería si creemos que el activismo es poco efectivo o confiere poca visibilidad a la reivindicación.

 

La motivación por aprender de otras culturas

Esta relación entre la predisposición a la violencia y realizar acciones ilegales y violentas también va a ser diferente entre las personas que tienen una motivación alta para conocer otros grupos y las que tienen una baja motivación. Las personas con alta motivación para aprender de otras culturas van a tender a usar menos estas acciones ilegales y violentas, aunque tengan mayor predisposición hacia la violencia.

Resumiendo, se podría decir que el mientras que el conocimiento de otras culturas no va a influir demasiado en la relación entre creer que nuestro grupo está oprimido y llevar a cabo acciones violentas e ilegales para defender a nuestro grupo, la motivación por aprender de otras culturas sí puede tener un mayor efecto para reducir la intención de llevar a cabo acciones violentas.

En la actualidad, los discursos del odio están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Estos discursos solo buscan polarizar las actitudes aumentando la preferencia por nuestro grupo y el rechazo por los demás grupos, lo cual, como se ha visto, va a aumentar la creencia de que nuestro grupo está oprimido.

Esto, a su vez, puede conducir a la violencia. En lugar de negar la posibilidad de convivir con personas de diferentes culturas, deberíamos promover el interés y la motivación por aprender más de esas culturas. Pocas vacunas hay mejores para la violencia.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.