4 divertidos ejercicios de respiración para niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 enero, 2018
Valeria Sabater · 6 enero, 2018

Los ejercicios de respiración para niños son tan útiles como beneficiosos. No solo les ayudan a controlar mucho mejor sus emociones, sino que además, mejoran su capacidad de atención y focalización, se sienten más relajados porque comprenden mejor su cuerpo e incluso, mejoran su pronunciación y forma de comunicarse.

Puede que a simple vista a más de uno le parezca un tontería. ¿Es que los niños no llegan al mundo sabiendo respirar? Claro que sí. La biomecánica de la inspiración y la exhalación son procesos automáticos que todos hacemos y que nadie ha tenido que enseñarnos en ningún momento cómo se hacen. Ahora bien, la pregunta que debe animarnos a una sencilla reflexión es la siguiente: todos sabemos respirar, pero ¿lo hacemos bien?

“Los ejercicios de respiración optimizan el desarrollo cerebral de los niños para mejorar su atención y reducir el efecto del estrés”.

-Daniel Goleman-

La respuesta es no. No siempre respiramos de forma correcta. Para empezar, un hecho más que evidente es que no aprovechamos toda nuestra capacidad pulmonar, olvidamos que también tenemos un diafragma y que este puede optimizar maravillosamente todo el proceso. Asimismo, otro dato que no se nos olvida es que, por término medio, respiramos muy rápido, tomamos muy poco aire en cada inhalación y ello nos obliga a hacerlo varias veces y de forma arrítimica.

Todo ello se traduce en mayor sensación de cansancio, en dolores de cabeza frecuentes y en un mayor impacto del estrés y la ansiedad en nuestro organismo. Ahora bien, en el caso de los bebés hay un dato curioso que hay que considerar. Cuando un niño llega al mundo respira de forma correcta, lo hace de modo profundo y usa el diafragma. Sin embargo, a medida que crece, ya sea por las posturas o por el estilo de vida, va perdiendo esa habilidad natural.

Por tanto, enseñarles mediante juegos cómo se hace eso de respirar “bien”, les permitirá recuperar esa capacidad olvidada para ganar en calidad de vida.

niña que realiza ejercicios de respiración para niños

Ejercicios de respiración para niños

Daniel Goleman explicó una vez en un artículo lo beneficiosos que pueden resultar los ejercicios de respiración para niños. Daba el ejemplo de un pequeño colegio del Harlem, en Nueva York, y cómo una profesora había introducido en sus aulas la dinámica de “los amigos que respiran”.

Cada mañana, y antes de empezar las clases, todos esos pequeños de entre 5 y 6 años se tumbaban sobre unas colchonetas con un osito en sus vientres. Debían tomar aire durante 3 segundos y ver cómo su peluche favorito se elevaba. Después inhalaban profundamente y volvían a empezar.

Este juego duraba poco más de 5 minutos y sin embargo, algo que pudo ver Daniel Goleman es que sus efectos fueron realmente beneficiosos. Ese ejercicio fortalecía los circuitos cerebrales de los niños para mejorar los procesos de atención y de gestión emocional. Así, aquellos alumnos que ya llevaban más de 2 años practicando esas sesiones matutinas de respiración, evidenciaron menos problemas de atención e hiperactividad así como una mayor disposición para estudiar y aprender.

Como podemos ver, algo tan simple y elemental como dedicar un pequeño intervalo al día a esta serie de ejercicios de respiración, puede impactar de forma muy positiva en su desarrollo y en sus capacidades. Vale la pena intentarlo. Veamos ahora alguna de estas técnicas.

1. El juego de la serpiente

Sencillo, divertido y efectivo. El juego de la serpiente es uno de los favoritos de los más pequeños y consiste en lo siguiente.

  • Sentaremos a los niños en una silla indicándoles que deben tener la espalda recta.
  • Deben poner sus manitas en el abdomen y centrarse en las órdenes que vamos a darles.
  • A continuación, deberán coger aire en profundidad por la nariz durante 4 segundos (podemos contar el tiempo por ellos) notando a su vez cómo se hinchan sus vientres.
  • Después, deben dejar ir ese aire mientras hacen el sonido de la serpiente, un siseo sonoro que debe durar todo lo que ellos puedan.

Serpiente

2. Vamos a hinchar un globo muy grande

El segundo de los ejercicios de respiración para niños es igual de entretenido. Para ello, seguiremos estos pasos.

  • El niño deberá sentarse cómodamente en una silla con la espalda recta.
  • Ahora les explicaremos que el juego consiste en hinchar un globo invisible, un globo de colores que debe ser muy muy grande.
  • Para ello, deben coger aire por la nariz y después exhalarlo imaginando cómo se hincha y cómo se va haciendo cada vez más grande.

En este ejercicio los niños (al igual que los adultos) tienen la tendencia de coger el aire por la boca. De hecho, es lo que hacemos todos al hinchar un globo. Por ello, hay que corregirles e indicarles que el aire se coge por la nariz mientras nuestro vientre se hincha, y que luego deben exhalar frunciendo los labios como si tuvieran en la boca ese globo de colores gigante.

3. Respirando como los elefantes

Este juego de respiración es uno de los que más triunfan entre los más pequeños, les encanta. Las pautas que seguiremos son las siguientes.

  • Los niños deben estar de pie y con las piernas ligeramente separadas.
  • Les indicaremos que se van a convertir en elefantes y que van a respirar como ellos.
  • Deben coger aire por la nariz de forma profunda y cuando lo hagan, levantarán sus brazos como si estos fueran la trompa del animal, intentando a su vez que el abdomen se hinche.
  • A continuación, es momento de exhalar, para ello deben hacerlo por la boca de forma sonora y bajando los brazos mientras se inclinan un poco llevando la “trompa del elefante” hacia abajo.

Elefante rosa pequeño

4. La respiración del leopardo

El último de los ejercicios de respiración para niños es algo más complejo pero igualmente divertido y eficaz para iniciarlos en la respiración diafragmática.

  • Les indicaremos a los pequeños que se pongan en el suelo a cuatro patas como si fueran un leopardo.
  • Ahora deben coger aire por la nariz, notando cómo se hincha el abdomen y desciende la columna vertebral.
  • Ahora deben exhalar por la boca percibiendo a su vez cómo se vacía el abdomen y la espalda se eleva un poquito.

Señalar que este ejercicio vale la pena hacerlo despacio para que los niños perciban esos procesos en su cuerpo relacionados con este tipo de respiración que, en esencia, es la más beneficiosa.

Para concluir, señalar que hay muchos más ejercicios de respiración para niños a nuestro alcance, basta solo con hallar esos que más le gusten y con los que realicen de forma correcta cada paso para hacer de ellos una rutina cotidiana. Solo así aprenderán a respirar mejor, solo así potenciaremos un poco más su desarrollo y su calidad de vida.