8 claves para identificar a las personas envidiosas

Paula Díaz · 27 diciembre, 2014

Dicen de las personas envidiosas que guardan un secreto. Que bajo sus miradas atentas y suspicaces se esconde la frustración, una necesidad no satisfecha y a su vez, un agotamiento psicológico que no saben cómo resolver. Porque la envida, lo creamos o no, implica grandes esfuerzos: observar, comparar, vigilar y ante todo, sufrir en silencio el peso de la infelicidad.

Todos sabemos bien cómo actúa un envidioso. Aún más, si identificamos en mundos ajenos esta dimensión es porque también nosotros mismos la hemos experimentado en alguna ocasión. Esta emoción también define al ser humano. Sin embargo, no falta quien se hace la siguiente pregunta. Si todas las emociones cumplen una finalidad ¿qué propósito tendría para nuestra supervivencia esta realidad psicológica?

Nadie es realmente digno de envidia.

-Arthur Schopenhauer-

Lo que nos dicen los antropólogos y los psicólogos es lo siguiente. La envidia se relaciona con la competencia y la comparación social. Forma parte de nuestra autoevaluación. De este modo, las personas envidiosas presentan en mayor grado este tipo de pulsión porque se ven a sí mismos limitados o faltos de una serie de características. Ansían lo que ven otros porque opinan que con esa cualidad que a ellos les falta tendrían mayor ventaja social.

Personas envidiosas cuchicheando en el trabajo

¿Cómo actúan las personas envidiosas?

La envidia tiene un relieve y una trascendencia que la hacen única del resto emociones. A la mayoría no nos cuesta demasiado decir que estamos tristes, enfadados, que nos sentimos decepcionados o incluso celosos. Sin embargo, casi nadie se atrevería a decir en voz alta que siente envidia. Esta dimensión se percibe como algo infantil, como algo mezquino y además, es vergonzosa. Así, lo que hacen las personas envidiosas es limitarse a esconder esa emoción.

Ese camuflaje se reviste de carácter fuerte, de un tipo de personalidad muy marcada donde en apariencia todo es rectitud y aparente perfección. Es una coraza impecable que resulta muy útil para esconder esa esencia donde habita la baja autoestima y el anhelo por aquello que tienen o hacen los demás. Veamos algunas de sus principales características.

1, Apagan ilusiones

Te acaba de ocurrir un acontecimiento estupendo, y en cuanto se lo trasmites a la persona en cuestión se dedica a quitarle importancia, e incluso menospreciarlo. El acto de quitar mérito a tus triunfos es una necesidad, una estrategia con la que apagar tu brillo y poder situarte a su altura. Las personas envidiosas no quieren competidores, no soportan ser superados o aventajados.

2. Te criticará en público

Uno de los rasgos más significativos de una persona que te tiene envidia es menospreciarte o realizar comentarios negativos de ti ante otras personas. A menudo, esas lanzas envenenadas llegan ante ti sin que lo esperes, y cuando sucede no sabes cómo actuar. Esa es su ventaja, la de cogernos desprevenidos, la de hacerse servir de un público para que la humillación sea fulminante y así, asumir poder sobre ti.

3. Celebraciones forzadas

Si deseas identificar a las personas envidiosas, atiende su lenguaje no verbal Pongamos un ejemplo. Has aprobado unas oposiciones, no puedes estar más feliz y radiante. Le cuentas la “gran noticia” a tu amigo y  este se pone extremadamente alegre. Ahora bien, si te fijas en sus expresiones verás que son forzadas,  que su sonrisa es poco natural, falsa. Te das cuenta en seguida que está fingiendo. ¿Por qué? para que su envidia pase inadvertida.

Hombre con dos caras representando a personas envidiosas

4. La ayuda fantasma

Si hay algo que abunda en exceso son los supuestos amigos del alma. De esos que nos prometen apoyo incondicional, de los que dicen darlo todo por nosotros. Sin embargo, cuando más le necesitamos no están. El amigo del alma en este caso es un amigo sombra, un prófugo que en realidad, nunca experimentó ni afecto, ni cariño ni complicidad. Lo único que sentía en silencio era envidia.

5. Las personas envidiosas te roban el mérito.

Un proyecto en común, un trabajo en equipo, una meta compartida… Hay situaciones donde tarde o temprano acaban despuntando las personas envidiosas, esas que a la mínima se llevan el mérito, de esas que no dudan en decir aquello de “sin mí no lo habrías conseguido”.

No podemos olvidar que la envidia es por encima de todo la necesidad de tener ventajas sobre los demás. Conseguir situarse encima de ti es su principal objetivo y por tanto utilizará cualquier medio.

6. Interfiere en cualquier ámbito

Si en nuestro entorno hay personas envidiosas su impacto llega a cualquier ámbito. Sus artes, sus palabras, actos y presencia afectará a nuestro rendimiento laboral. No dudará en boicotear amistades, en apagar ilusiones, en criticarte a tus espaldas, en cerrar poco a poco todo tu circulo para apagar tu brillo. Para borrar aquello que te hace único y que envidia de ti.

7. De repente desaparece de tu vida

Todo te está yendo genial, eres feliz, todo va bien y de repente ese amigo tuyo desaparece de la faz de la tierra sin avisar. Comienzas a verlo mucho menos, aportando excusas con tal de no veros. Resulta que tu felicidad actual es un recordatorio de que su vida está inmersa en muchas frustraciones, esas que prefiere no atreverse a trabajar y sacar adelante.

Mujeres mirándose como personas envidiosas

8. Les carcome el sentimiento de frustración

Por llamativo que nos parezca, la envidia no está causada solo por el deseo de tener ventaja sobre los demás. Las personas envidiosas sufren. Y lo hacen por su sentimiento de inferioridad y frustración, por esa baja autoestima que les obliga a anhelar lo que otros tienen y a detestar a quien tienen cerca por poseer lo que ellos desean.

“La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.”

-Miguel de Unamuno-

¿Qué hacemos si en nuestro círculo tenemos personas envidiosas?

El primer consejo es emplear la empatía. Es muy positivo en estos casos ser capaces de reflexionar en un hecho muy básico: ¿qué ha llevado a esa persona a vivir sometida a dicha emoción tan negativa? ¿Qué genera ese comportamiento? No se trata por tanto de cosificar al envidioso, de establecer muros y limitarnos a colocar esa etiqueta. Seamos capaces de profundizar.

Asimismo, otro ejercicio recomendable en esta circunstancia es hablar con esa persona sobre lo que nos está generando su comportamiento. Llegar a un entendimiento es siempre lo mejor en una relación del tipo que sea. De hecho, cualquier cosa es más recomendable antes de limitarnos a sentenciar, a cortar lazos, poner distancia.

Demos la oportunidad a que la envida entre en razón, a que esa persona sane heridas, recomponga su autoestima y repare ese yo tan maltrecho que solo vive de frustraciones.