¿El optimismo es una cualidad innata o aprendida?

¿El optimismo es una cualidad innata o aprendida?

Paula Aroca 13 Julio, 2013 en Psicología 0 compartidos

Ser una persona optimista va mucho más allá de ser alguien alegre o divertido. El optimismo es un hábito de pensamiento que nos permite ver lo positivo de todo aquello que nos rodea o nos toca pasar.

Qué NO es el optimismo

El verdadero optimista no es un iluso que vive soñando con fantasías. No se trata de un querer ver todo “en color de rosa” a toda costa y sin razón, o sin aceptar la realidad tal cual es.

Alguien optimista puede ver y reconocer perfectamente las dificultades, pero no se hunde en ellas, sino que las considera una oportunidad para cambiar, mejorar y crecer.El optimista es confiado y está seguro de que cada problema presenta nuevas posibilidades.

Aunque el optimismo se relaciona mucho con el buen humor, ambas cosas no son exactamente lo mismo. El optimismo es un hábito de pensamiento positivo. Etimológicamente, el optimismo está definido como la tendencia a esperar y ver el aspecto más favorable de las cosas.

A qué conduce el pesimismo

Una persona pesimista se cierra al cambio, reduce la autoestima, sepulta las posibilidades de transformación y no sabe valorar los logros adquiridos en cualquier terreno de la existencia. Al pesimista le cuesta disfrutar, pues siempre estará viendo aquello que falta, el “medio vaso vacío”.

Ventajas del optimismo

De acuerdo a la investigación realizada por el psicólogo Martin Seligman, tanto con adultos como con niños, la gente optimista es menos propensa a sufrir depresión, generalmente son personas más exitosas en los ámbitos educativos y laborales y suelen disfrutar de un mejor estado de salud.

¿Se puede aprender a ser optimista?

El optimismo representa una verdadera cualidad de la inteligencia emocional.Este hábito de pensamiento positivo puede aprenderse, o no, desde pequeño en el seno familiar, cuando el entorno del hogar lo incentiva. De hecho, es muy común ver en los hijos el mismo tipo de visión ante la vida que tenían sus padres o familiares, ya sea un enfoque que tienda al pesimismo o al optimismo.

Ser optimista es manifestar una actitud positiva frente a la realidad, es un estado de ánimo que, sin dudas, debemos y podemos cultivar. El optimismo nos permite valorar las mejores cualidades de los demás y de nosotros mismos, sin exageraciones ni juicios extremos. Se trata simplemente de ver las cosas tal cual son, dando a los errores e inconvenientes el lugar que le corresponden, ni más ni menos.

Y tú, ¿qué tendencia tienes?

Es muy importante que cada uno de nosotros podamos descubrir cuál es nuestra tendencia en la forma de pensar y ver la realidad. En el caso de que observemos una tendencia al derrotismo, al pesimismo, deberemos re-educarnos para poner en práctica el pensamiento positivo.

Cuando alguien trae un hábito de pensamiento muy arraigado, es lógico que cambiarlo no resultará una tarea sencilla. Pero es necesario saber que tampoco se trata de algo imposible. Siempre estamos a tiempo de cambiar, mejorar y alcanzar una mayor plenitud en la vida.

Imagen cortesía de D. Sharon Pruitt

Paula Aroca

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