Cinco formas de encontrar la conexión con tu interior

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 24 mayo, 2015
Paula Aroca · 3 febrero, 2019

¿Sientes que estás triste sin razón aparente? Si te invaden sentimientos de tristeza y no encuentras ninguna causa específica para sentirte de esta manera, probablemente lo que te haga falta es conectarte con tu esencia, descubrir –desde tu interior- qué te FALTA para reencontrar un estado de armonía. La falta de conexión con tu interior puede llevarte a sentir una sensación de vacío emocional importante. Un vacío que en muchas ocasiones no sabemos su procedencia, pero cuyo origen está más cerca de lo que pensamos: nosotros mismos.

Conectar con nosotros mismos es un aspecto clave para gozar de una vida en paz, calma, serenidad y armonía. A pesar del estrés de la vida diaria, es importante reservar un pequeño espacio de tiempo para nosotros. Un espacio en el que nos dedicaremos, simplemente, a estar con nosotros mismos.

 

“Si tengo todo en la vida, ¿por qué me siento mal?”

Muchas personas se preguntan esto en algún momento de su existencia. Se sienten decaídos, sin motivación alguna, tristes todo el día, a pesar de tener un buen trabajo, una hermosa familia y, aparentemente, ningún problema demasiado serio.

Lo que sucede en ocasiones es que estamos tan pendientes de los asuntos laborales, del hogar y de atender a los demás, que nos olvidamos de prestar atención a nuestras necesidades más íntimas. En otras palabras, nos hemos desconectado de nuestro propio ser.

Muchas personas se alimentan correctamente, realizan ejercicio físico y cuidan muy bien de su salud, pero aun así son invadidas por estos sentimientos inexplicables de infelicidad. Es que, además de tener en cuenta todo lo anterior, es preciso también “escuchar” aquello que su esencia les está pidiendo, lo que realmente necesitan hacer o decir para lograr un estado de paz interior.

Cinco consejos para retomar la conexión con tu interior

1. Detente unos minutos y disfruta de un momento a solas antes de continuar con tus tareas.

Tómate al menos cinco minutos diarios para adentrarte en tu propio universo interior. Busca un lugar tranquilo dentro de tu hogar, en el jardín o en el parque para simplemente escuchar los sonidos de la naturaleza y cuestionarte: “¿Qué me estimula en esta existencia? ¿Qué es lo que en realidad nutre mi esencia?”

Se trata de un momento de desconexión exterior y conexión interior. Un espacio en el que revisaremos nuestros pensamientos y motivaciones sin juzgarlos, solo dejando que salgan a flote. Observaremos todo aquello que ocurra en nuestra mente desde la distancia y así sabremos aquellos pensamientos que nos dominan. De esta forma, observando nuestros pensamientos sin juzgarlos, llegaremos a un estado de calma que nos ayudará a conectar con nuestro interior.

Cuando el agua de un riachuelo está tan turbia por el barro que nos impide ver el fondo, lo mejor que podemos hacer es esperar a que la tierra agitada se asiente sobre el fondo. ¿Cuál es el resultado? Un agua limpia y transparente; una mente en calma y en armonía.

2. Presta atención a las señales de tu cuerpo.

Respira profundamente, trata de aliviar las tensiones del día y pregúntate cómo te sientes físicamente. Tal vez el cuerpo te esté pidiendo a gritos estirar algunos músculos, recostarte unos minutos o comer determinado alimento. Agradece a tu cuerpo por permitirte cumplir con tantas obligaciones diarias y piensa en qué necesitarías para sentirte mejor.

3. Reconoce tus sentimientos, sin juzgarlos.

Muchas veces, cuando nos reconectamos con nosotros mismos luego de mucho tiempo de no hacerlo, nos sentimos “peor” en un principio. Esto se debe a que tenemos muchos sentimientos reprimidos, no reconocidos, los cuales se han ido acumulado dentro y necesitan liberarse.

Intenta reconocer estos sentimientos y déjalos salir; verás cómo luego te sientes mejor. Llora si deseas llorar, o golpea una almohada para liberar la rabia. Todos tus sentimientos son válidos, no los juzgues en primera instancia; simplemente permítete sentirlos, sin rotularlos como “malos” o “buenos”.

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Si intentas establecer una conexión con tu interior y sólo obtienes agitación y sufrimiento, no te preocupes. Al comienzo es lo más normal. No estás acostumbrado a observar tu mente y todos los pensamientos que hay en ella. Como el agua enturbiada del río por el barro, deja que los pensamientos se asienten en el fondo de tu mente.

4. Tómate un momento todos los días para apreciar quién eres y todo lo que haces.

La conexión con tu interior también pasa por atender esa vocecilla interna que se pasa el día criticándonos. Cuando esta voz crítica interna te reprocha todo lo que no has podido hacer o lograr, detente un minuto y felicítate por todo lo que sí has logrado y por estar haciendo tu mejor esfuerzo. Eres un ser humano y no eres perfecto/a, por eso debes apreciar cada paso que des en la dirección correcta.

5. Lleva un diario para registrar este proceso interior.

Este aprendizaje debería ser algo disfrutable, no una tarea que debes cumplir por obligación. Analiza qué es lo que sucede dentro de ti, escucha ese llamado interno que te dice lo que realmente estás necesitando. Deja que las respuestas surjan espontáneamente. Tal vez las encuentres en un libro, en tus sueños, a través de la meditación o en señales de la naturaleza. Acepta estas respuestas, aunque te den miedo. Sé paciente y registra este proceso de transformación.

No dejes que la vorágine por cumplir con las obligaciones cotidianas te impida conectarte con tu propio ser, con quien eres en realidad. Permítete escuchar a tu propia esencia y aliméntala con lo que necesite, para encontrar la alegría y paz interior que tanto has buscado.

Imagen cortesía de Alba Soler Photography