¿Cómo es el cerebro de un ambidiestro?

20 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Hablaremos de esas personas que pueden, por ejemplo, escribir tanto con una mano como con la otra. Una naturaleza que en principio parece una ventaja, sin embargo, ¿realmente lo es?

Aunque todos hayamos intentado aprender a escribir con la mano no dominante alguna vez, solo el 1 % de la población usa ambas manos de manera indiferente. El cerebro de un ambidiestro sigue siendo un desafío para la neurociencia y lo que para muchos puede parecer una ventaja, en realidad, quizás no lo sea tanto.

Un ejemplo, los pediatras consideran que la ambidextría en realidad es el resultado de una lateralización mal asentada. El cerebro humano necesita especializarse, es decir, organizar determinadas funciones en un hemisferio y no en otro. De este modo, logramos -entre otros hitos- que el lado derecho del cerebro controle el lado izquierdo del cuerpo y a la inversa.

En el caso de un ambidiestro, esta especialización no termina de madurar del todo. De manera que algo que popularmente tiende siempre a verse como una «ventaja», en realidad, no lo es tanto. Analicémoslo con detalle.

Cerebro de un ambidiestro

Así es el cerebro de un ambidiestro

Vivimos en un mundo diestro. Gran parte de los procesos relacionados con la motricidad fina y también gruesa se orientan a que usemos de manera preferencial el lado derecho. Tanto es así que muchos zurdos han experimentado intentos por parte de sus padres de que aprendieran a utilizar la mano derecha como preferente.

El pequeño de tres o cuatro años que pinta sus dibujos con esta mano suele ser forzado (en ocasiones) por padres y maestros a que se acostumbre a usar la que es, en apariencia, la «correcta», es decir, la mano derecha. A veces, se consigue y, en gran parte los casos, evidentemente, no. Al fin y al cabo, son preferencias innatas; ante algo así, siempre es mejor dar paso a lo que es natural.

Ahora bien, ¿qué ocurre en el cerebro de un ambidiestro? ¿Qué pasa con esas personas capaces de escribir con ambas manos? ¿También es resultado del instinto? Ante este hecho que afecta a poco más de 1 % de la población mundial queremos saber más.

No es lo mismo: zurdos «convertidos» y personas ambidiestras

Hay muchas personas que se consideran a sí mismas ambidiestras cuando en realidad no lo son. Lo creen así porque pueden realizar tareas con mayor o menor eficacia con ambas manos. Ahora bien, lo que sucede es que son lo que se conoce como «zurdos convertidos».

  • Lo señalábamos con anterioridad: hay niños que siendo zurdos fueron orientados a adquirir una lateralidad diestra.
  • También hay personas que, en un momento dado, deciden «entrenarse» también con la mano no preferente. Algo así hace que puedan llevar a cabo tareas con mayor o peor precisión con ambas manos. En cualquier caso, no son ambidiestros auténticos. ¿La razón? La lateralidad dual tiene una base genética.
  • Por otro lado, también es común llegar a pensar que las personas que tocan un instrumento con ambas manos, como por ejemplo, el piano, son ambidiestros. No es así. En este caso, también estamos ante personas que han sido «entrenadas» para usar ambas manos y, en este tipo de casos, tal competencia genera numerosas ventajas.
  • De hecho, estudios como el llevado en el departamento de psicología básica de la Universidad de Barcelona, ​​en España, destacan cómo este tipo de competencia musical mejora de manera excepcional la integración motora y sensorial, optimizando incluso los procesos cognitivos.

No obstante, insistimos. La capacidad de algunas personas para usar las dos manos no siempre revela que sean auténticos ambidiestros. Más bien zurdos que fueron orientados a usar la mano derecha.

El cerebro de un ambidiestro no está especializado

Sabemos que el cerebro está dividido por hemisferios y aunque trabaje de manera coordinada, cada uno de esos lados se ocupa de diversas áreas. Es lo que llamamos especialización o lateralidad, es decir, mientras el lado izquierdo se ocupa de los aspectos verbales, la comunicación o la escritura, el derecho facilita la orientación espacial, el reconocimiento de caras, los procesos musicales, etc.

Bien, el cerebro de un ambidiestro no adquiere esa lateralización al completo, como ocurre con los cerebros de las personas diestras o zurdas. Algo así puede dar paso a diversas desventajas.

Manos con dos bolígrafos

Problemas de aprendizaje e hiperactividad

Según un estudio de la Universidad Ruhr Bochum, en Alemania, existen genes específicos que determinan el desarrollo del sistema nervioso del feto. Ha podido comprobarse que durante el desarrollo fetal se aprecia ya el movimiento de ese brazo que determinará la lateralidad diestra o zurda de un niño.

También se ha visto que la ambidextría es más común en familias con personas zurdas y que, por término medio, se relaciona con problemas de aprendizaje, atención y mayor hiperactividad.

  • Estudios, como el llevado a cabo por la doctor Alina Rodríguez, evidencian que esa falta de especialización o lateralidad cerebral hace que en la escuela aparezcan problemas para asentar los procesos lectoescritores.
  • También se han identificado problemas asociados al lenguaje y la comunicación (a veces, surge cierta tartamudez); es común también que se manifiesten problemas de atención e hiperactividad.

El cerebro de los ambidiestros es una prueba de la importancia de la preferencia de una mano (izquierda o derecha) para el óptimo desarrollo neurológico. Concluimos señalando que nacer con esta falta de lateralidad puede ser una desventaja; sin embargo, no lo es tanto, por ejemplo, ser diestro o zurdo y optar en algún momento por entrenar la mano no dominante.

El mejor modo de hacerlo es tocando un instrumento. En el caso de los niños ambidiestros, la ayuda pedagógica temprana puede ayudarles a desarrollarse y adquirir las competencias básicas de manera adecuada.

  • Alina RodriguezMarika KaakinenIrma Moilane (2010) Mixed-Handedness Is Linked to Mental Health Problems in Children and Adolescents.
  • Seinfeld, S., Figueroa, H., Ortiz-Gil, J., & Sanchez-Vives, M. V. (2013). Effects of music learning and piano practice on cognitive function, mood and quality of life in older adults. Frontiers in Psychology4(NOV). https://doi.org/10.3389/fpsyg.2013.00810
  • Sebastian Ocklenburg, Judith Schmitz (2017) Epigenetic regulation of lateralized fetal spinal gene expression underlies hemispheric asymmetries. eLife 2017;6:e22784 DOI: 10.7554/eLife.22784