Cómo superar la frustración

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 20 febrero, 2018
Dolores Rizo · 7 mayo, 2013

Superar la frustración no siempre es fácil. Es un sentimiento que aparece en nuestras vidas cuando no conseguimos realizar nuestros proyectos, sueños y deseos. Es habitual haberla conocido, aun así es una incómoda compañera de viaje, ya que no te permite volver a soñar, ni a imaginar nuevos proyectos.

Los sentimientos que la acompañan van relacionados con el momento personal que vivamos, aumentando así los sentimientos de ineficacia, de bajo autoconcepto personal, de complejos, falta de motivación e ilusiones, de fracaso…

“La frustración es un estado emocional interesante, porque tiende a sacar lo peor de quien está frustrado.”

-Daniel Handler-

Cuando nos planteamos cómo superar la frustración es habitual que nos aconsejen o que leamos libros de autoayuda que nos dicen que para realizar nuestros proyectos y deseos, lo que tenemos que hacer es imaginarnos ya en ellos, es decir, pensar, proyectar, soñar con ellos…

Pero, ¿qué ocurre con la frustración?

 

Manos cerradas en señal de frustración

Normalmente, cuando nos acompaña el sentimiento de frustración, este ejercicio de proyección no hace sino aumentar más la frustración, ya que junto a esta proyección de buenas intenciones aparece el miedo “¿Y si no lo consigo de nuevo?”, “será mejor que ni lo vuelva a intentar” ,“aunque lo intente, fracasaré otra vez”…

Así que este no es un buen camino cuando la frustración está con nosotros. Sin embargo, cuando logremos deshacernos de este sentimiento, volveremos de nuevo a desear, proyectar y emprender de nuevo, la búsqueda de nuestros sueños. Pero hasta entonces, tenemos otro camino que recorrer.

Cómo superar la frustración: la aceptación

Si la frustración nos acompaña, y con ella sentimientos negativos y derrotistas frente al sueño que perseguimos, el camino que tenemos que emprender es el de la ACEPTACIÓN.

¿Qué pasaría si no lo consigo? ¿Puedo vivir sin conseguir esto que me propongo? ¿Cuál es la realidad que hasta ahora me limita? ¿Existen otros caminos para encontrar la felicidad? Aceptación supone “ser capaz de vivir intensamente y plenamente lo que nos toca vivir”, buscando otros caminos para realizar nuestros sueños, que quien sabe, quizás nos lleven al mismo destino.

 

Lo que nos limita a conseguir nuestros proyectos es lo mismo que en otras ocasiones me ayudaría a conseguirlo. Es decir, focalizar la atención, poner ilusión, tener muchas ganas, e incluso la impaciencia por conseguirlo, en ocasiones son buenos componentes para conseguirlo.

Pero en otras ocasiones, esto mismo genera frustración porque las cosas no ocurren en correspondencia a lo que deseamos, tal y como lo habíamos esperado y proyectado. Y estos mismos ingredientes pueden obstaculizar, ralentizar o bloquear la meta, pareciendo que esta no va a llegar nunca. Apareciendo, entonces, una nueva compañera de camino, la frustración.

Mujer estresadaFrustración y realidad

Cuando consigamos aceptar la realidad que estamos viviendo, también conseguiremos cambiarla. Desaparecerá la frustración cuando aceptemos que no todo se puede conseguir, pero que sí puedo buscar y encontrar otras vías para ser feliz.

Así, de esta forma, con otros sentimientos, desde la aceptación, la comprensión, la tranquilidad, seguiremos caminando hacia nuestros sueños, sin que estos paralicen mi felicidad en ningún momento.

A lo largo del camino me pueden sorprender otros caminos que se entrelazan y, sin embargo, finalmente, aún sin pensarlo, puede ser que me haya acercado mucho o incluso vea mis sueños hechos realidad, sintiéndome feliz por el camino recorrido, así como por lo conseguido, aunque esto no sea exactamente cómo y lo que yo había soñado.

“No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Eso significa que vives.”

-Franz Kafka-

A la hora de plantearse cómo superar la frustración hay que aceptar y vivir felizmente la vida, reconociendo que las cosas no ocurren cuando y como queremos. Sin embargo, aceptar este camino truncado desde la “normalidad” de la vida puede llevarnos hasta otra forma diferente de vivir, pero no menos feliz.