La Danza del Inconsciente: las constelaciones familiares

La Danza del Inconsciente: las constelaciones familiares

Abigail Abigail 9 octubre, 2012 en Psicología 0 compartidos

El mundo comienza y termina cada día. En nuestra mente nacen y mueren continuamente ideas, pensamientos, relaciones y proyectos. En momentos de crisis deberíamos plantearnos quiénes somos, buscar nuestra individualidad. Cuanto más claro tengamos nuestra identidad ante la confusión que reina a nuestro alrededor, menos trabajo nos costará llegar a la totalidad y liberarnos del sufrimiento.

Cada ser humano es único y cada uno vive el sufrimiento de una manera distinta: unos lo vivirán desde el miedo, algunos desde la ira, otros con culpa, abriéndose así un abanico inmenso de diferentes manifestaciones de las heridas del Alma. La familia es nuestro auténtico trabajo por realizar. Cuando somos niños, no cuestionamos nada, todo es como es, confiamos.

Y comienza el baile de la vida, acompañados por una bonita música que parte del alma, y nos une con lo mejor que hay de nosotros, con todo el amor, la ilusión y la grandeza de estar vivos. A medida que conectamos más con nuestro entorno más cercano, a veces la música que nos acompaña tiene notas discordantes, con las que nos identificamos, y que nos impiden escuchar nuestra propia música interior.

Y vamos haciendo nuestro lo que no lo es. Nos identificamos con la relación de papá y mamá, la hacemos nuestra con todo lo que eso conlleva. O bien sentimos que no somos suficientemente buenos y válidos porque, aunque tenemos a nuestros padres con nosotros (en el mejor de los casos), su mente, sus emociones y su intención están muy lejos. Se suelen encontrar en todo aquello que les pasó cuando fueron niños, y perdieron esa capacidad de entrega, de dar por encima de todo a los hijos, porque nadie les enseñó cómo hacerlo, también fueron hijos.

Poco a poco el sonido mágico que teníamos dentro no se escucha. De pronto no está. Más adelante el dolor por esa ruptura con lo que nos unía a lo inmutable pasa la factura correspondiente, que se puede manifestar de múltiples formas: problemas de pareja, problemas de relación social, enfermedades, etc. Porque nuestro sistema familiar de origen es el hilo conductor del resto de bandas sonoras de nuestras vidas.

Las Constelaciones Familiares nos invitan a realizar el trabajo de sanación que pasa por integrar todas las partes, para poder dejar de revivir patrones que nos hacen repetir siempre la misma canción, aportando la solución definitiva a problemas instaurados en nosotros desde siempre. El facilitador de la Constelación, afinará los instrumentos de cada partitura retenida en el inconsciente a través de los representantes, integrando todas las partes del sistema para abrazar el origen de nuestra vida y reconciliarnos con lo mejor y lo peor de nosotros mismos, a través del amor y la aceptación.

Y así la danza de la existencia podrá comenzar de nuevo, sabiendo ahora que en realidad nuestra música interior nunca cesó, que lo que nos une, la trama del infinito, sólo esperaba a que tomáramos conciencia y volviéramos de nuevo al origen.

Abigail Abigail

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