Consumidores de amnesia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
Sonia Viéitez Carrazoni · 1 enero, 1970

El miedo nos convierte en anécdotas. En maniobras sin alma que transforman el amor en inercia.

Inventamos sentimientos huecos, caricias superfluas, sonrisas con bostezos… para esconder la dignidad de nuestro cuerpo.

La distancia ya no cicatriza heridas y la ternura se ha convertido en secreto.

La ansiedad es un laberinto que rellena nuestra vida, y el abismo, lo único que quiere reflejar nuestro espejo.

Viajamos del miedo al dolor, y para aliviarnos, tan sólo nos queda: consumir amnesia.