Descubre cuál es tu estilo de afrontamiento según Jeffrey Young

¿Te rindes, lo evitas o lo afrontas? Jeffrey Young desarrolló la terapia centrada en esquemas para ayudar a las personas con trastornos emocionales crónicos y trastornos de la personalidad a encontrar enfoques más adaptativos en lo referido a su relación con la experiencia.
Descubre cuál es tu estilo de afrontamiento según Jeffrey Young
Gorka Jiménez Pajares

Escrito y verificado por Gorka Jiménez Pajares.

Última actualización: 25 noviembre, 2022

¿Qué hacer si un paciente tiene varios trastornos? ¿Cómo intervenir en ‘pacientes difíciles’? ¿Qué ocurre si el problema se ha cronificado? Jeffrey Young, psicólogo estadounidense, lleva 20 años desarrollando la terapia de esquemas para aportar una solución a estos problemas. En este artículo vamos a centrarnos en una piedra angular de su método: el estilo de afrontamiento según Young.

La terapia de esquemas es integradora y combina elementos que proceden de la escuela cognitivo-conductual, la teoría del apego, la gestalt y los modelos constructivistas y psicodinámicos. Se ha aplicado fundamentalmente en trastornos de la personalidad, aunque se están desarrollando líneas de investigación sobre su efectividad en otros trastornos como la ansiedad, la depresión, o los trastornos de la conducta alimentaria.

“A veces a los pacientes les cuesta acceder a sus sentimientos, pensamientos e imágenes”.

-Young-

Paciente en terapia
Para la terapia de esquemas, el ser humano sano desde un punto de vista psicológico es aquel que es capaz de satisfacer de modo adaptativo estas necesidades.

Conceptos básicos de la terapia

Antes de ahondar en los estilos de afrontamiento que plantea Young, es conveniente hacer un breve recorrido por los conceptos básicos que sustentan la terapia, con la finalidad de aportar luz a sus planteamientos y elementos terapéuticos.

1. Esquema disfuncional temprano

El modelo de Young pone la lupa en el esquema disfuncional temprano (EDT). Un esquema que funciona como una guía que nos indica cómo comportarnos, cómo pensar, sentir y percibir; se desarrolla y se elabora a lo largo de toda la vida de la persona. Las características de los EDT, según Young, son las siguientes:

  • Son verdades a priori.
  • Se autoperpetúan.
  • Son resistentes al cambio.
  • Son disfuncionales; es decir, producen malestar.
  • Normalmente, son generados y activados por experiencias ambientales.
  • Producen estados afectivos intensos y elevados.
  • Surgen de la interacción entre el temperamento y experiencias evolutivas disfuncionales.

Los EDT son el reflejo de cómo se organizan las creencias que poseemos sobre nosotros mismos en relación con lo que nos rodea y son producto de eventos estresantes, a veces traumáticos, con las personas que fueron significativas e importantes para nosotros cuando éramos pequeños, fundamentalmente nuestra familia.

“Conocer el esquema disfuncional temprano implica conocer los orígenes, la infancia de los pacientes y la influencia de todo ello en sus problemas”.

-Rodríguez-Vílchez-

2. Origen de los esquemas

Los EDT surgen como consecuencia de la insatisfacción de las necesidades emocionales en la infancia que son básicas y nucleares:

  • La necesidad de establecer afectos y vínculos seguros con otras personas.
  • Saberse autónomo, competente y de tener un sentido de identidad.
  • Ser libre para expresar las propias necesidades y emociones; y saber que son válidas.
  • Ser espontáneos y de jugar.
  • Establecer límites realistas y de desarrollar la capacidad de autocontrol.

3. Experiencias vitales tempranas y esquemas

Los esquemas que más impacto acostumbran a tener en la vida de los pacientes son aquellos que se originan a corta edad y en el seno de la familia. Se han encontrado 4 tipos de experiencias vitales tempranas que predisponen el desarrollo de EDT:

  • Frustración tóxica de necesidades. Se produce cuando el niño recibe “muy poco de algo bueno”. Esta experiencia promueve el desarrollo de esquemas como: carencia emocional o abandono/inestabilidad. Surgen porque en el ambiente del niño faltó algo importante como el amor, la comprensión o la estabilidad.
  • Traumatización. Se produce cuando se daña, se critica o humilla al niño. Como resultado, es probable que el pequeño desarrolle esquemas del tipo desconfianza/abuso, imperfección o vulnerabilidad al peligro.
  • Experimentación de algo demasiado bueno. Es la contraparte de la frustración tóxica de necesidades. En este caso los padres han dado al niño algo que cuando se da de manera moderada es saludable, pero deja de serlo cuando se da en exceso. Genera esquemas del tipo dependencia/incompetencia.
  • Interiorización selectiva o identificación con otros significativos. Ocurre cuando el pequeño hace suyo e interioriza los esquemas de los propios padres, haciendo suyos los temores y las fobias de sus progenitores. El esquema que se genera es, con frecuencia, el de vulnerabilidad.

“Creemos que el temperamento determina en gran medida si un niño se identifica con una característica específica de un padre y la interioriza”.

-Rodríguez-Vílchez-

Estilo de afrontamiento según Young

La terapia de Young es muy extensa y es por ese motivo que acabamos de dar unas pinceladas básicas a los conceptos más relevantes de cara a entender mejor el estilo de afrontamiento según Young.

Imagina que vas caminando por un sendero y aparece una serpiente. Puedes afrontar la situación de tres formas: la primera sería rendirse, paralizarse y no hacer nada por ponerte a salvo, aceptar el hecho de que va a morderte. La segunda forma sería evitar, es decir, “no iré nunca más por senderos porque hay serpientes”. A la tercera forma la denomina “sobrecompensación” y básicamente consiste en hacer lo contrario a lo que nos dicta el esquema. Si el esquema es de “aislamiento social”, sobrecompensar será el patrón opuesto: socializar.

El estilo de afrontamiento surge porque en un pasado nos permitió disminuir la intensidad emocional que experimentamos ante una o varias situaciones. Aunque en el pasado tuvo una función, en el presente produce malestar: perpetúa y mantiene el problema.

1. Rendirse al esquema

Rendirse a un esquema significa aplazar la lucha contra el. Ni si quiera se evita, sino que se acepta el esquema como una verdad absoluta, inmodificable, cierta y verdadera. El dolor emocional se experimenta de manera directa y, a su vez, reafirma el esquema.

“Sin darse cuenta de lo que está haciendo, el paciente repite patrones que conducen al esquema, de manera que en su vida adulta continúa reviviendo las experiencias infantiles que lo crearon”.

-Rodríguez-Vílchez-

En el comienzo de la terapia de esquemas, el estilo de afrontamiento “rendición al esquema” se denominó “mantenimiento del esquema”. Por ejemplo, una mujer con un esquema de desconfianza-abuso puede apostar por relaciones amorosas con un hombre que es propenso a ser infiel. Esto confirmaría las creencias de la paciente de que tarde o temprano la traicionarán.

2. Evitar el esquema

Evitar el esquema supone ignorar conscientemente los pensamientos, los afectos y las conductas para evitar la intensidad emocional que supone experimentarlo.

“Mediante este proceso el individuo está intentando evitar el malestar que aparece con la activación del esquema”.

-Rodríguez-Vílchez-

Se refiere a cualquier actividad que hagamos que impida que un esquema se active, desde pensar hasta bloquear pensamientos e imágenes, o distraerse, o evitar experimentar un sentimiento, y también comer o beber en exceso.

Mujer pensando sentada en la ventana
Para curar un esquema, hay que disminuir su intensidad, según Young.

3. Sobrecompensación del esquema

Imagina que estás en una canoa en mitad de un río en el que más adelante hay una cascada, ¿qué harías? La respuesta más adecuada sería “remar en contra de la corriente para escapar de la cascada”. Esto es sobrecompensar.

La sobrecompensación se produce cuando se decide luchar contra el esquema mediante pensamientos, sentimientos, comportamientos y relaciones con los demás opuestos. Como si el esquema estuviera mal.

La sobrecompensación es un intento medianamente saludable de luchar contra el esquema, aunque suponga que el esquema continúa perpetuándose.

“De hecho, algunos de los individuos más admirados en nuestra sociedad, por ejemplo líderes políticos, estrellas mediáticas o grandes empresarios son, con mucha frecuencia, sobrecompensadores”.

-Rodríguez-Vílchez-

Para Young, curar un esquema supone disminuir la intensidad, el volumen, de los elementos que componen un esquema: los recuerdos, las emociones, las sensaciones corporales, los pensamientos… Curar un esquema implica cambiar nuestra conducta y aprender a reemplazar nuestro estilo de afrontamiento según Young desadaptado, fundamentalmente la rendición y la evitación por otro más saludable.

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Estar subyugado implica ceder en exceso al control ajeno a costa de nuestros deseos, preferencias e incluso de nuestra identidad.



  • López Pell, A. F., Cid Colom, J., Obst Camerini, J., Rondón, J. M., Alfano, S. M., & Cellerino, C. (2011). Guías esquematizadas de tratamiento de los trastornos de la personalidad para profesionales, desde el modelo de Young, Klosko y Wheishar (2003). Ciencias psicológicas, 5(1), 83-115.
  • Vílchez, E. R. (2009). La terapia centrada en esquemas de Jeffrey Young. Avances en psicología, 17(1), 59-74.
  • Mejía Terreros, P., & Montoya Ceballos, A. (2022). Incidencia de los esquemas maladaptativos tempranos y estilos parentales de acompañamiento en los trastornos de la conducta alimentaria.

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