Tu último día

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 noviembre, 2015
Jorge Baas Rodríguez · 29 abril, 2014

 

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: si hoy fuese el último día de mi vida, ¿Querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es NO durante varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo”. Steve Jobs.

Todos en algún momento hemos llegado a un punto en el que sentimos la necesidad inmediata de realizar un gran cambio, ya sea laboral, mental, espiritual o personalmente; todos tenemos siempre ese “algo” que necesitamos cambiar.

Lo que sucede muchas veces es que no sabemos cómo realizar ese gran cambio o no cogemos el valor para realizarlo. Hay muchas personas que esperan a que llegue un momento en el que se presente “la oportunidad dorada”, les toque la puerta de su casa y les de en sus manos el cambio que necesitan.

Esto es como:

Un anciano perro que pasó muchos años encerrado en su casita por una rejilla y el muchos años la golpeaba para poder salir y ser libre, estaba tan cansado de hacer lo mismo una y otra vez todos los días que finalmente decidió simplemente ponerse a llorar. Un buen día un pequeño que pasaba por ahí, se entristeció de aquel perro y quitó el seguro de la rejilla, bastaba con que el perro empujase la rejilla para poder salir, pero grande fue la sorpresa del niño al ver que el perro solo se puso frente a la rejilla y continuo llorando. La oportunidad de ser libre llegó a su vida y el no se dio cuenta.

Esto sucede muy frecuentemente en nuestras vidas, las oportunidades para cambiar llegan una y otra vez y nosotros simplemente no sabemos identificarlas o algunas veces las identificamos y por miedo a lo desconocido, dejamos que se alejen para esperar siempre esa oportunidad fácil o ese “momento perfecto” para hacer nuestro gran cambio.

 

“Un deseo no cambia nada, una acción lo cambia todo”

 

Nunca va a llegar ese punto en nuestras vidas que sea el ideal para hacer un gran cambio, siempre va  a haber riesgos y cosas de las que nos cueste desprendernos; si estás esperando ese momento ideal para tomar acciones, nunca va a suceder. Lo que tienes que hacer es crear el momento perfecto, la oportunidad ideal y la situación que esperabas.

Cuando tomes el valor de hacer un cambio en tu vida que quizás te intimide al principio o te saque de tu zona de confort, vas a descubrir algunos talentos y habilidades que tienes que no sabías que tenías, vas a descubrir que tener todo lo que deseabas era cuestión de decidirte y que todos tus sueños pueden convertirse en realidad si los deseas tanto como para ir tras ellos. No le pidas a nadie que te de la oportunidad que quieres, no le ruegues a la vida que haga un cambio extraordinario en tu vida, tu simplemente eres grandioso y puedes atraer cambios grandiosos.

Si no eres lo que quieres ser, si no tienes lo que te gustaría tener, si no estás donde crees que deberías estar, no tiene nada que ver con mala suerte o karma o conspiraciones, pero tiene que ver con el hecho de que no estás haciendo un sacrificio y no estás haciendo algo diferente para cambiarlo.

Hay muchas personas en el mundo que dejan de querer un cambio personal, se vuelven satisfechas, dejan de soñar, dejan de creer, dejan de querer cualquier cosa y no avanzan más; personas alistándose para ir a empleos que no les gustan, gente que se levanta muy temprano todos los días para seguir una rutina que los está haciendo enfermos, personas que siguen relacionándose con gente que no quieren, hay personas que odian su trabajo pero siguen despertándose para hacerlo.

Cuando haces esto, literalmente estás cortando los años de tu vida y lo estás arrojando al fuego.

Quizás llegaste a un punto en el que nadie más cree que serás diferente o arreglarás tu situación, y este es un sentimiento de soledad que suele suceder cuando nos hemos dedicado a prometer mucho y no cumplir. Se siente mucha soledad, particularmente cuando este sentimiento viene de familiares o amigos.

Más triste aun es que la mayoría de las personas se llevan su grandeza, sus ideas, sus sueños y sus metas al cementerio con ellos, y este se convierte en el lugar más rico del planeta. Porque en el cementerio vamos a encontrar ideas que nunca se nos mostraron, cambios y visiones que nunca se hicieron realidad, aspiraciones y sueños que nunca fueron perseguidos.

Es muy sencillo fracasar en la vida, no se requiere esfuerzo para ser un perdedor, no se requiere ninguna motivación o aspiración para mantenerse en ese nivel bajo, pero se requiere de todo lo que tienes para cultivar tu voluntad para decir: “Voy a cambiar mi vida”

“A veces nuestro destino no está en las estrellas, sino en nosotros mismos”. William Shakespeare

Algunos cambios son solo una decisión honesta, otras veces son muchas cosas pequeñas hechas bien. No huyas más de tu situación, no pongas más “peros” en tu vida, tómalo todo y conviértelo en la oportunidad perfecta.

Despertar por la mañana no está garantizado para ninguno de nosotros, de modo que hoy es el gran día que esperabas y únicamente si te arriesgas a cambiar sabrás lo lejos que puedes llegar. La pregunta es ¿Vas a hacer que tus acciones concuerden con lo que quieres para tu vida?

Foto cortesía de Jim Guy