Cuatro factores que denotan que una pareja está rota

29 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
El amor es un sentimiento maravilloso, pero a veces no dura para siempre. Y, en ocasiones, no es suficiente para sostener una relación. Asumir cuando un vínculo está roto es necesario para salir adelante.

Saber en qué momento una relación de pareja está rota no es fácil. No lo es porque la mayoría de las veces no queremos verlo, y menos aún aceptarlo. Nadie está preparado para asumir de un día para otro que ese vínculo ha llegado a su fin, que ya no hay vuelta atrás. Da verdadero vértigo enfrentarse a la realidad y a la sensación de fracaso personal que normalmente lleva aparejada.

Y es que tendemos a creer que nuestra valía y nuestro éxito dependen de que contemos con una persona a nuestro lado. La sociedad está construida para vivir en pareja, es lo deseable, lo esperado y lo que sentimos que debemos hacer. Por ello, con demasiada frecuencia, permanecemos en relaciones que sabemos sobradamente en nuestro interior que hace tiempo que debieron terminar.

¿Cómo reconocer que una pareja está rota?

1. Te sientes frustrado o insatisfecho

Seguramente cuando la relación inició todo era éxtasis, felicidad y plenitud al lado de la persona que se convirtió en tu compañero de vida. Cada segundo a su lado era un regalo, una oportunidad para descubrir más en profundidad a ese ser fascinante que cuanto más conocías, más te gustaba.

No obstante, y sin saber cómo, con el tiempo esa sensación interna ha cambiado y la plenitud ha dado paso a un pequeño vacío que tratas de ocultarte a ti mismo. Con el tiempo fuiste descubriendo aspectos de esa persona que no te resultaron tan agradables, opiniones y valores que no coincidían con los tuyos.

Pareja con problemas cubriendo su rostro

Todo este proceso es normal y saludable, no es realista tratar de mantener el nivel de implicación, admiración y dedicación del principio. Sin embargo, cuando los aspectos que fallan forman parte de tus mínimos imprescindibles, la insatisfacción y la frustración se convierten en tus compañeros de viaje.

Si a menudo te sientes decepcionado, triste e impotente ante el comportamiento de tu pareja, ha llegado la hora de marchar. Es posible que debas reajustar tus expectativas si estás son excesivamente elevadas, pero no te conformes con algo que te hace infeliz. Tú, como todos, mereces lo mejor.

2. No hay ilusión

Debido a la presión social y a las propias carencias afectivas muchas personas se emparejan desde una posición equivocada. No lo hacen por amor, si no por miedo a la soledad. En un inicio la presencia de esa persona parece la solución a todos los problemas, pero pronto se hará evidente que la ilusión fue momentánea.

Si no hay un afecto, una afinidad y una conexión verdaderas que sustenten la relación está no estará cumpliendo su función. El propósito de una relación no es ser un parche, ni la consecuencia de la rutina y la inercia. Tu pareja ha de sumarte, enriquecerte y motivarte. Si sientes indiferencia, plantéate si es la rutina y la comodidad lo que te mantiene en ese vínculo. 

3. Cuando falla la confianza, la pareja está rota

En muchas ocasiones el amor y la ilusión están presentes pero falta un elemento esencial: la confianza. Puede que esta se haya roto a raíz de una mentira, una traición, una infidelidad o cualquier tipo de conducta por parte del compañero. O quizá nunca llegó a construirse porque alguno de los dos (o ambos) no trabajaron en ello.

Pareja discutiendo con críticas destructivas

Si la confianza falla surgen los celos, la sospecha, los reclamos y el sufrimiento. Es imprescindible que la persona con quien compartes tu vida sea digno de confianza, sea abierto, sincero y honesto. La confianza forma parte del respeto básico necesario en cualquier vínculo sano. Si tu relación te hace sentir inseguro, te obliga a vivir alerta, tal vez sería mejor priorizar tu bienestar y poner punto final.

4. La comunicación no funciona

La comunicación es esencial en una pareja. Los conflictos, desacuerdos o discrepancias serán inevitables a lo largo del tiempo. Pero si se cuenta con una comunicación fluida y asertiva, se logrará salir adelante fortalecido. Por el contrario, cuando ambos miembros no saben comunicarse desde el respeto y el cariño la relación está abocada al fin.

Las palabras hirientes, los reproches, el silencio o la indiferencia no son buenas estrategias comunicativas. Si deseas que la relación continúe será necesario que ambos trabajéis la asertividad. Pero si alguno de los dos se niega a hacer el trabajo de reflexión y cambio, tarde o temprano la situación será insostenible. Mejor terminar.

  • Castanyer, O. (1996). La asertividad. Expresión de una sana autoestima. Bilbao: Descleé de Brouwer.
  • Rodriguez, J. J. C. (2013). Parejas viables que perduran en el tiempo. Diversitas9(2), 257-270.