Cómo meterle miedo al miedo - La Mente es Maravillosa

Meterle miedo al miedo

30 marzo, 2014 en Psicología 0 compartidos

Por definición, el miedo no es malo ni bueno; que sume o reste a nuestras vidas va a depender de las circunstancias que lo rodeen. Pero, al menos, dentro de este relativismo y para sentar una base, podemos decir que es humano.

El objeto que nos provoca miedo también puede ser muy distinto, desde un ser vivo como una serpiente o un ratón a una situación como puede ser la soledad o estar rodeado de miles de personas.
Vemos su cara más amable cuando es capaz de activar a nuestro cuerpo, en prácticamente un instante, para poder enfrentarnos a un peligro. Bien sea centrando nuestra atención o poniendo los pies en polvorosa. Así, podemos decir que una serpiente o un león pueden despertarnos un miedo lógico, ya que son animales que tienen realmente la potencialidad de herirnos. Un ratón una araña, por el contrario, parecen realmente minúsculos ante nuestro ser.

Sin embargo, detengámonos un momento, esto en realidad no es tan simple. Hablamos de una emoción primaria, una emoción que como hemos dicho nos activa y nos prepara de una manera determinada frente al peligro. Pero ¿Esta manera es siempre la adecuada? Si salimos corriendo ¿Vamos a ganar al león si nos quiere dar alcance, por mucho que nuestros músculos estén preparados para huir en poco tiempo? Subirnos a un árbol o encontrar algún instrumento con el que defendernos probablemente será más útil.

Pero vamos a dar un paso más allá ¿Cuántos leones no encontramos la mayoría de nosotros frete a frete? Creo que ninguno. Antes nos encontramos trabajos que tenemos que entregar a tiempo, horarios que cumplir, traslados de ciudad, etc. Dicho de otra forma, lo más probable que nos encontremos en nuestra vida son arañas. Es decir situaciones que poco tiene que ver con poner en riesgo nuestra vida.

Además, son situaciones a las que tenemos que enfrentarnos cotidianamente y sobre las que muchas veces la mejor respuesta que podemos dar es cognitiva y no física. Así, el componente fisiológico del miedo, una herencia de nuestro pasado muchas veces es más un obstáculo que un facilitador para enfrentarnos a la situación que nos provoca miedo.

¿QUÉ ESTRATEGIAS PUEDEN AYUDARNOS A ENFRETARNOS AL MIEDO CONTEMPORÁNEO?

-Imaginar la peor consecuencia: si llegas tarde al trabajo ¿Qué es lo peor que puede pasar? si no le caes bien a tu nuevo jefe ¿Qué es lo que peor que puede pasar? si no superas un examen ¿Qué es lo peor que puede pasar? Todo esto tiene soluciones y consecuencias que, hasta en el caso más extremo, podemos afrontar.

-Es una buena oportunidad para demostrar tu valor: una tarea complicada, vale, lo es y por lo tanto también es un reto. Un escusa para que conozcas gente nueva que amplié tu circulo social en el campo al que te dedicas, una oportunidad para acercar a tu pareja a tu trabajo y a tus preocupaciones, una fuente para subir tu autoestima, una colección de instantes para aprender, el dibujo de un bonito recuerdo en tu memoria.

Nadie te va a devolver ese tiempo: para, desconecta, ya lo retomaras mañana. Disfruta del paseo de vuelta a casa, de preparar la cena, de dejarte caer en el sofá, de leer un libro, de ayudar a alguien. No te lo pierdas, porque no te lo quieres perder.

Humor: mucho humor, en cantidades enormes. Una persona que ridiculiza a un problema le quita su naturaleza, lo desarma y se libera. Hace poco conocí a alguien que me contó que realmente empezó a verse completo (a pesar de su minusvalía) cuando fue capaz de hacer chistes con ella. Puede sonar hasta cierto punto trágico, pero cuánto bueno es ser capaz de reírse de uno mismo.

¿Complejos? El pecho, la nariz, la boca, el trasero, los pies, las manos… nos gustan más o menos. Pero son nuestros y tenemos la opción de asumir que forman parte de nosotros o podemos esconderlos y hacer que no les dé el sol para que nos avergüencen a un más.

-¿Y en cuanto a los demás? Tú decides el valor que le das a sus juicios, pero ellos también tienen nariz, boca… Ellos también tienen sus miedos, o lugares en los que la crítica les puede hacer más daño. También tienen su pequeña o gran batalla. Pero es suya, tú decides lo que quieres para ti.

Imagínate que tienes la oportunidad de mirarte en un montón de espejos. Puedes elegir el que hace las cosas que más te gusta resalten o el que hace que resalten aquellas que te gustan menos. Vale, puedes decirme que da igual lo que hagas que la realidad va a seguir siendo la misma.

Sí ¿Y qué? ¿Es que nuestras emociones las provoca la realidad o nuestra manera de mirarla?

Foto cortesía deGwoeii

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