Los 5 miedos más habituales y sus características

Todos tenemos miedo a algo, pero existen algunos miedos más habituales que otros. ¿Qué es lo que más temen las personas y por qué?
Los 5 miedos más habituales y sus características
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 26 julio, 2021.

Última actualización: 26 julio, 2021

¿Cuáles son los miedos más habituales del ser humano? El miedo es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Se trata de una reacción fisiológica y psicológica desencadenada por un estímulo potencialmente amenazador. Sin embargo, también podemos desarrollar miedos (o fobias) ante estímulos no peligrosos. En este sentido, hay miedos más “irracionales” que otros.

Por otro lado, la realidad es que estamos genéticamente programados para sentir miedo. Y es que el ADN contiene datos que nos hacen emitir respuestas de miedo ante potenciales depredadores y ante situaciones que pueden poner en riesgo nuestra vida.

En este artículo, hablaremos de miedos menos “terrenales” y más psicológicos o espirituales. Miedos relacionados con el dolor, la soledad y el fracaso, entre otros. Si quieres conocer qué nos da más miedo y por qué, ¡sigue leyendo!

Miedos más habituales

Está claro que todos tenemos miedo a algo, pero hay miedos más habituales que otros. Temores que forman parte de nuestra esencia como seres humanos, porque aunque todos tenemos un cerebro racional, la irracionalidad también está presente en nuestra psique, y de ella muchas veces se alimentan los miedos.

¿Qué nos da miedo? ¿Son miedos universales? ¿Por qué existen estos miedos? Reflexionamos sobre esto.

Mujer con apatía

Miedo a la soledad

El miedo a la soledad es uno de los más frecuentes. Como seres sociales que somos, estamos en “búsqueda” constante de las otras personas, de la compañía, del afecto… Eso no quiere decir que no nos guste también estar solos, pero, ¿durante cuánto tiempo? ¿Realmente buscamos la soledad indefinida?

Aunque haya personas que sí, lo cierto es que la mayoría de nosotros quiere tener a personas a su lado, aunque no sea de forma constante. Por ello, uno de los miedos más profundos del ser humano es el temor a estar solo.

Nos da miedo la soledad, muchas veces porque tememos ese diálogo con nosotros mismos. en cierta manera, nos cuesta aceptarnos en nuestra totalidad y cuando estamos solos, no tenemos más remedio que hacer frente a todo aquello que llevamos dentro. Y eso nos asusta.

Curiosamente, para el miedo a la soledad no hay remedio más eficaz que estar solo, al menos un tiempo. Y es que nos sorprendería lo mucho que podemos aprender de nuestra propia soledad.

“La peor soledad es estar con alguien y sin embargo sentirte solo”.

-Anónimo-

Miedo a la muerte

Otro de los miedos más habituales es el temor a la muerte. Seguramente, esto se deriva en parte de que es algo totalmente desconocido para nosotros. Nadie sabe a ciencia exacta qué hay detrás de la muerte, por mucho que exista la fe, las creencias, la religión, etc., en realidad son eso, creencias y teorías. Pero nadie conoce qué ocurre después de morir.

¿Y si no hay nada? La nada, al igual que la muerte, nos da miedo. Además, a veces la muerte lleva intrínseco el sufrimiento y el dolor (aunque no siempre), elementos que también tenemos (como veremos a continuación).

El miedo a la muerte es algo totalmente natural, aunque no debemos hacer que esto nos lleve a convertirla en un tema tabú. Debemos hablar con naturalidad de la muerte porque esta forma parte de la vida. Esto nos ayudará a entenderla como una etapa más, sin la que no existiría vida ni todo lo que nos hace disfrutar cada día.

Esto en los niños es especialmente importante, porque muchos crecen con ese temor a la muerte (muchas veces derivado de las actitudes y conductas de los adultos hacia ella). Normalicemos la muerte porque sin ella no habría vida.

Miedo al dolor y a sufrir

El sufrimiento es otro elemento que tememos de forma intensa… De hecho, este miedo profundo se encuentra en la base de algunos trastornos psicológicos.

Por ejemplo, en el trastorno de personalidad por evitación o en el trastorno de evitación experiencial, la persona teme, entre otras cosas, estar expuesta al dolor y al sufrimiento. Esto hace que acabe emitiendo conductas evitativas que le impiden conectar con ese sufrimiento o experimentarlo. Sin embargo, nadie está exento del dolor, y es que este forma parte de la vida.

Además, a través del dolor obtenemos grandes lecciones de vida. Pero, ¿es lo mismo dolor que sufrimiento? En realidad, hay pequeños matices que los diferencian: uno de ellos que el dolor es algo natural, una reacción humana ante una situación desagradable o traumática. En cambio, el sufrimiento es un estado que nosotros “creamos” al resistirnos al dolor.

Miedo al fracaso

El miedo al fracaso es otro de los miedos más habituales en el ser humano. Este puede llegar a paralizarnos por completo a la hora de afrontar nuestros retos y proyectos vitales. Así, aunque muchas personas son optimistas, otras sentimos ese miedo inherente al fracaso, derivado del hecho de tener sueños y aspiraciones (aunque también, inseguridades).

La realidad es que casi nunca estamos 100 % preparados para todo, pero eso no debería frenarnos, ya que podemos intentarlo incluso temiendo ese fracaso. El “no” ya lo tenemos, ¿no es así? Sin embargo, nuestra mente está “programada” para temer los peligros y las amenazas, y eso es algo evolutivo. Esto hace que, en cierta manera, se “prepare” por si las cosas no van bien (el fracaso).

Miedo a perder

Las pérdidas de personas significativas (por rupturas, fallecimientos, enfrentamientos…), así como las pérdidas de objetos o situaciones valiosas para nosotros, pueden generarnos miedo.

Lógicamente, siempre hablamos aquí de forma genérica, pero la realidad es que una de las cosas que más miedo nos da en la vida es perder. Esto deriva del error de “creer” que hay algo que es nuestro, de nuestra posesión.

¿Son las personas propiedad de alguien? ¿Las cosas nos pertenecen realmente? Os invitamos a hacer esta pequeña reflexión.

Por otro lado, no nos han educado para perder ni para gestionar las pérdidas. Esto debería de abordarse ya desde las escuelas, para fomentar estrategias adaptativas de afrontamiento a estas situaciones vitales que todos viviremos (y en numerosas ocasiones) a lo largo de nuestra vida.

Para elaborar una pérdida, debemos empezar un proceso de duelo, y todo ello tiene mucha relación con el miedo al dolor y al sufrimiento.

Hombre mirando al mar

¿Por qué tanto miedo?

Como hemos visto, algunos de los miedos más habituales son aquellos que tienen que ver con el dolor, con la pérdida y con el sufrimiento. En realidad, nos da miedo lo desconocido y estos elementos (junto a la muerte) conllevan una gran dosis de desconocimiento.

Además, muchas veces lo que nos da miedo en realidad es no ser capaces de hacer frente a estas situaciones; inconscientemente, sentimos que no disponemos de los recursos requeridos para hacerles frente.

Muchas veces, el miedo es más grande que aquello que se teme.

Sin embargo, la mente humana es muy poderosa, y más fuerte de lo que nos pensamos. Confiar en ella, fomentar la educación emocional desde la infancia y racionalizar todo lo que podamos los miedos… son pequeñas estrategias que nos pueden ayudar a combatir estos miedos. Y es que, no se trata tanto de eliminar el miedo, sino de recibirlo para poder hacerle frente y que se vaya.

Resulta paradójico: al miedo tienes que recibirlo para que se vaya.

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  • Bourke, J. (2007). Fear: A Cultural History (en inglés). Counterpoint. Citado en OConnor, Michael (2004). «Historia del miedo – Una entrevista con la catedrática Joanna Bourke». Thee Monkeys Online.
  • Cabrera Adán, M., LLuch Bonet, A., & Casas Olazábal, I. (2008). Reflexiones sobre dolor no físico y sufrimiento desde la perspectiva de enfermería. Revista Cubana de Enfermería24(3-4), 0-0.
  • Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «miedo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa.