¿Sabes qué es la serotonina y qué efectos tiene en tu cuerpo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 12 marzo, 2018
Fátima Servián Franco · 28 abril, 2017

La serotonina es una sustancia química que producen nuestras neuronas para comunicarse entre sí. Es un neurotransmisor que se encuentra en varias regiones de nuestro sistema nervioso central.

Considerada por algunos investigadores como la hormona de la felicidad, es una sustancia sedante y antidepresiva, que tiene una relación directa con el estado de ánimo.

Entre sus múltiples funciones, interviene en nuestro organismo regulando y equilibrando nuestro apetito, mediante la sensación de saciedad. También es la encargada de regular los ciclos del sueño, un nivel excesivo de este neurotransmisor puede dar lugar al insomnio.

Además, ejerce un papel importante sobre nuestra sexualidad, ya que, cuando se encuentra en niveles moderadamente elevados, el deseo sexual aumenta. Por el contrario, cuando se encuentra en niveles bajos puede ser la responsable de la disminución del apetito sexual.

La serotonina además interviene en el enfado, en la agresión, en la regulación del humor, en la temperatura corporal y en la sensación del dolor.

La serotonina es la medida objetiva de nuestro estado de ánimo

¿Qué hace la serotonina en nuestro cuerpo?

Muñeco feliz
En niveles adecuados, la serotonina produce una sensación de placer y bienestar en nuestro cuerpo. Por el contrario, cuando se encuentra en niveles bajos, debido a una mala alimentación o a periodos prolongados de estrés, se asocia con trastornos de ansiedad.

Una de las funciones más importantes en las que interviene es en la regulación de la temperatura corporal. Una diferencia de unos pocos grados de temperatura corporal puede suponer la muerte masiva de grandes grupos de tejidos celulares.

 

También tiene una función importante en la salud de nuestros huesos. Las personas que toman antidepresivos (inhibidores de la recaptación de la serotonina) pueden ver afectada su densidad ósea.

En la infancia, regula la secreción de hormonas, como la del crecimiento. Cambios en el nivel de esta sustancia han sido asociados con desequilibrios mentales como la esquizofrenia o el autismo infantil.

“El cuerpo debe estar en perfectas condiciones. Si se deteriora el cuerpo, se deteriora el ajedrez. No se puede separar el cuerpo y la mente”

-Bobby Fischer-

La hormona del bienestar y del placer

Chica feliza con mucha serotonina
La investigación sobre el bienestar subjetivo ha revelado una valiosa información sobre las fuentes de la felicidad individual. Un hallazgo importante lo encontramos en cómo las personas muestran una mayor o menor tendencia a la felicidad. 

Así, si hiciéramos una tarta con todos los factores que influyen en la felicidad y la dividiéramos en 100 porciones, 50 corresponderían a la genética. Concretamente, el gen transportador de la serotonina, el gen 5-HTTLPR es el responsable de la sensación de felicidad.

Jan-Emmanuel De Neve, autor del estudio que puso de relieve la importancia de este gen, advierte que no es solo un gen lo que determina que una persona se sienta satisfecha o no con su vida. De Neve matiza que todavía no está claro cómo influye este gen en el cerebro, pero sí se sabe que niveles adecuados del gen 5-HTTLPR aumentan la predisposición de una persona a la felicidad.

“La felicidad no depende de logros o situaciones ideales, sino de nuestra salud mental”

-Rafael Santandreu-

¿En busca de la felicidad? Aumenta tus niveles de serotonina

Mujer dibujando una cara feliz
Aumentar de forma natural nuestros niveles de serotonina es una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestra felicidad. Practicar ejercicios de relajación de forma habitual nos ayuda a eliminar el estrés, dormir bien y sentirnos descansados. Los ejercicios de relajación consisten en relajar las partes del cuerpo a través la tensión y distensión de los músculos.

Realizar actividades placenteras y nos hagan sentir bien influyen en el aumento de serotonina, mejorando nuestro estado de ánimo. Tomar el sol y mantener un ciclo de sueño regular nos ayuda a mantener un equilibrio correcto de nuestros niveles de serotonina, repercutiendo de forma directa en nuestra sensación de felicidad.

Si queréis una vida cargada de serotonina, tendréis que alejaros de ingestas excesivas de alcohol, de los azúcares y harinas refinadas, de las bebidas energéticas o con cafeína y de los medicamentos.

Además, hay que puntualizar que los factores genéticos inciden sobre los niveles y la producción de serotonina, explicando por qué algunas personas son más propensas que otras a desarrollar ciertos trastornos.

“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”

Henry Van Dyke

Referencias:

De Neve, J. E. (2011). Functional polymorphism (5-HTTLPR) in the serotonin transporter gene is associated with subjective well-being: evidence from a US nationally representative sample. Journal of human genetics, 56(6), 456-459.

Guadarrama, L., Escobar, A., & Zhang, L. (2006). Bases neuroquímicas y neuroanatómicas de la depresión. Rev Fac Med UNAM, 49(2), 66-72.

Minkov, M., & Bond, M. H. (2016). A genetic component to national differences in happiness. Journal of Happiness Studies, 1-20.

Peiró, S., Cervera, P., & Bernal-Delgado, E. (2005). Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina en la depresión infantil: un «culebrón» que refleja importantes problemas de seguridad de los medicamentos. Gaceta Sanitaria, 19(5), 401-406.