Sandro Botticelli: biografía y metamorfosis del alma

Nos acercamos hoy a la vida y obra de esta extraordinaria figura del Renacimiento cuyo extenso legado es, todavía, motivo de diferentes interpretaciones.
Sandro Botticelli: biografía y metamorfosis del alma
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Sonia Budner

Última actualización: 04 abril, 2019

Hoy, nos sumergimos en un viaje al pasado, concretamente, al Renacimiento, para hablar de una de las figuras más representativas de este periodo. Sandro Botticelli llegó al mundo en un momento muy especial de la historia. Nació en Florencia, una ciudad que, entonces, se encontraba a medio camino entre las ideas aristotélicas y los academistas inspirados en los clásicos, especialmente, en Platón.

Conocido familiarmente como Filipepi, Sandro Botticelli ha sido largamente reconocido por sus obras, consideradas como algunas de las más grandes creaciones de este período artístico tan fructífero y brillante.

La historia de su vida es un juego de claroscuros en el que el prestigio y el talento reconocido en su edad más joven se vieron profundamente empañados en su último período. Su relación con otra de las figuras claves de la época, Giacomo Savonarola, parece que le costó muy cara.

Las obras de Botticelli son, todavía hoy, motivo de controversia en su interpretación. Las teorías más clásicas abogan por la interpretación puramente religiosa de sus cuadros. Sin embargo, algunas corrientes han propuesto una interpretación asociada a las numerosas referencias a símbolos de antiguos misterios iniciáticos en sus pinturas.

Misterios que habrían sido recuperados por los neoplatónicos renacentistas. Un conocimiento que las luchas religiosas de la reforma, la contrarreforma y su caza de brujos habrían terminado por sepultar.

El nacimiento de Venus
El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli

Su vida temprana

Alessandro de Mariano di Vanni Filipepi, conocido como Sandro Botticelli, nació en Florencia, una ciudad que abandonaría una sola vez en su vida. Florencia es parte integral de la vida y la obra de este magnífico artista. La ciudad de Florencia le vio nacer, crecer y morir… fue cómplice y refugio de su extraordinario talento, de sus amantes, sus secretos y sus anhelos más místicos.

De su vida más temprana apenas tenemos datos, pero sabemos que Sandro Botticelli aparece ya en el mundo de los lienzos a la edad de 14 años. Gracias a la amistad de su familia con los Vespucci, Sandro se convirtió en discípulo aventajado del gran Filippo Lippi. Lippi ejerció una enorme influencia en toda la obra de Botticelli, que logró adoptar la detallada técnica artística de su maestro.

Las expresiones delicadas de sus rostros y su enfoque decorativo le llevaron, rápidamente, a encumbrarse como uno de los pintores más solicitados de Florencia.

A los 15 años, abre su propio taller en el que desarrollará un exquisito gusto por el platonismo. Lo hizo a través de la representación de figuras muy realistas dentro de un estilo triste y melancólico. El neoplatonismo apelaba a diferentes temas de inspiración cristiana con numerosos elementos paganos.

Muchos de sus biógrafos y algunos historiadores han visto un amor no correspondido hacia la modelo de su obra El nacimiento de Venus. Sin embargo, esta hipótesis no ha podido ser probada. Se sabe que Sandro Botticelli mantuvo una relación homosexual con un joven y que, en algún momento de su vida, fue acusado por ello.

Más allá de las teorías que versan sobre sus relaciones amorosas, sabemos que Botticelli logró ser un artista destacado, con cierta fama, dinero y gran prestigio. Su vinculación temprana a la familia Medici proporcionó a Botticelli una buena posición social.

Sandro Botticelli: edad adulta

La fama de Botticelli no hacía más que crecer. En Florencia era reconocido como un artista de gran talento y los Medici lo buscaban para representar en lienzo a sus miembros más importantes.

Su relación con los Medici supuso para Botticelli una fama de proporciones extraordinarias. Como consecuencia, fue convocado por el papado de Roma para pintar algunas secciones de la capilla Sixtina. Sus trabajos para este encargo incluyeron tres grandes piezas y varios retratos.

Su carrera posterior estaría marcada por la influencia de uno de los hombres más famosos del período renacentista florentino, Girolamo Savonarola, un fraile dominico muy carismático. Los sermones del fraile contra la corrupción moral del clero renacentista dieron lugar a nuevas convicciones ideológicas que capturaron a muchos, entre ellos, a Sandro Botticelli.

Eran momentos convulsos en Florencia y las prédicas religiosas y morales de Savonarola adquirieron tintes heréticos a ojos del Vaticano, que terminaría quemándolo en la hoguera, acusado de hereje. Su relación con el dominico y su admiración por su discurso supusieron, para Botticelli, numerosos problemas tras la caída y trágico final de Savonarola.

Aún así, todavía le quedaba por vivir a Botticelli un cambio importante dentro del movimiento renacentista. Las técnicas y nuevos estilos avanzaban muy deprisa y Botticelli comenzaba a quedarse atrás.

Los nuevos pintores y genios emergentes, como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel, poseían técnicas más nuevas que dejaban a un lado el periodo anterior. El 17 de mayo de 1510, Sandro Botticelli fallecía en la misma ciudad que le vio nacer.

La primavera de Sandro Botticelli

Su obra

El trabajo de Sandro Botticelli es extenso y ampliamente conocido. Disfrutó de una gran popularidad en vida, aunque, tras su fallecimiento, su obra quedó relegada a un segundo plano ante la magnificencia de los grandes pintores que emergían en la última etapa del Renacimiento.

No sería hasta el siglo XIX cuando la obra de Botticelli se recuperaría y, como consecuencia, se le otorgaría el inigualable valor que despliega.

Son muchas las obras de Sandro Botticelli: desde los 102 dibujos que sirvieron como ilustraciones a La divina comedia de Dante, hasta La adoración a los Reyes Magos. Sin olvidar obras como: Venus y Marte, Palas y el Centauro, La tentación de Cristo, La virgen del rosal o La anunciación.

Sandro Botticelli y la metamorfosis del alma

Pero si tenemos que destacar dos obras de toda su producción, sin ninguna duda, escogeremos El nacimiento de Venus y La Primavera. Estas dos obras, junto a Palas y el Centauro, fueron un encargo de los Medici y representan la metamorfosis del alma según la filosofía platónica que desarrolló la academia de Ficino.

Numerosas interpretaciones han querido ver en obras como La primavera o El nacimiento de Venus  un episodio escrito por Ovidio que habla de la transmutación del alma a través de las Gracias y otros elementos. Un regreso a la situación espiritual primordial del ser humano que, guiado por las almas de ultratumba, le lleva a alcanzar la transcendencia.

La obra de Sandro Botticelli es una de las más interesantes que nos ha brindado el Renacimiento, ese periodo de esplendor en las artes que cambió drásticamente el sentido de nuestra civilización.


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