Señales de que eres hipocondríaco

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 30 agosto, 2018
Cristina Medina Gomez · 30 abril, 2016

Probablemente al leer el tema de este artículo se te haya venido a la mente el nombre concreto de alguien, puesto que conocer a un hipocondríaco es mucho más frecuente de lo que pueda parecer: el padecimiento de un trastorno de ansiedad por miedo a sufrir una enfermedad.

Dicho de otra manera, la hipocondriasis se define como el miedo constante a sufrir enfermedades serias a la mínima señal de malestar. Una persona hipocondríaca, por tanto, interpreta sensaciones físicas que realmente no son patológicas como si lo fueran, llevándole hacía apreciaciones catastróficas de su estado de salud.

“El miedo es la emoción más difícil de manejar. El dolor lo lloras, la rabia la gritas, pero el miedo te atrapa silenciosamente en tu corazón.”

Síntomas de hipocondriasis

La definición de este trastorno psicológico ya nos da cuenta desde el principio de cuáles son los síntomas protagonistas en el caso de sufrirlo: el miedo y la ansiedad. No obstante, existen otros que pueden ayudarnos a identificar si padecemos hipocondriasis, veámoslo a continuación.

  • Altos niveles de preocupación: la ansiedad normalmente viene derivada de la gran cantidad de preocupaciones que podemos experimentar. De esta manera, uno de los síntomas de alguien hipocondríaco es la preocupación excesiva ante cualquier mínimo indicio de problema físico.
  • Necesidad de confirmar varias veces con un doctor los resultados. Cuando las preocupaciones superan al paciente, este se ve en la tesitura de asistir en reiteradas ocasiones a un especialista a contrastar lo que de verdad tiene. El problema está en que, entre los síntomas, uno de ellos es el de no aceptar la respuesta del doctor: el hipocondríaco no se quedará tranquilo aunque le digan que no tiene nada.

Mujer con médico

  • Atención excesiva a posibles cambios: las alarmas se disparan tan solo con intuir una mínima señal de que algo no es como era en el cuerpo. Un simple escozor en el labio, por ejemplo, puede hacer pensar a quien padece hipocondriasis que tiene una enfermedad severa en la piel.
  • Preocupación constante por temas relacionados con la salud.
  • Creer que se padecen todos los síntomas de una enfermedad que se tiene en mente: es habitual utilizar medios accesibles como Internet para informarse sobre lo que puede estar ocurriéndonos. En estos casos el hipocondríaco, tras leer información sobre la sintomatología de una determinada enfermedad probablemente encontrará que los síntomas que ha leído calcan aquello que él siente que le ocurre.

Cómo mitigar la hipocondriasis

En primer lugar sería beneficioso cerciorarnos de que podemos estar sufriendo de estos síntomas y, si es así, acudir a un especialista: podemos acudir directamente a nuestro médico de cabecera, contarle nuestras sospechas y pedirle que nos derive al especialista o acudir directamente a un psicólogo.

Palabra hipocondría en el diccionario

En ese momento, nuestro terapeuta se pondrá como principal objetivo reducir el miedo y la ansiedad que sentimos por culpa de este trastorno mental, adecuándose a cada caso concreto. Para ello, lo normal es que establezca una serie de prohibiciones y seguimientos: no hablar de enfermedades, no acudir a un médico, etc.

“Porque el miedo, hábilmente administrado, es peor que la enfermedad. Ése es el problema, el miedo.”

-Juan Gervas-

Actualmente, la corriente en psicología que tiene un mayor respaldo es la ‘cognitivo-conductual’. Así, la mayoría de las terapias diseñadas y aplicadas en este  marco teórico y práctico trabajan con el paciente de una manera integral, aprovechando el hecho de que nuestros pensamientos, emociones y conductas están relacionados.

Esa manera de trabajar incide en esos tres sistema de respuesta mediante una modificación eminentemente cognitiva. Se trata de lograr que el paciente cambie la forma de evaluar el significado de sus sensaciones corporales y de los cambios físicos que nota en su cuerpo. Éste es el objetivo principal, según Hawton, Salkovskis, Kirk y Clark (1989), del tratamiento cognitivo-conductual para tratar la hipocondria.

Según estos autores, a terapia, por tanto, se ha de basar en un reaprendizaje y una reevaluación de las creencias del paciente en un doble sentido. Por un lado, el profesional tendría que poner a prueba la idea del hipocondríaco de que sus dolencias son debidas a una enfermedad física. Y la segunda vía, estaría focalizada en hacerle entender que su problema es psicológico y no tanto somático.

Distintos tipos de hipocondriasis

La hipocondriasis puede ser una cuestión de nivel, distinguiendo de esta manera distintos tipos:

  • Suave: la persona hipocondríaca siente el miedo a sufrir cualquier enfermedad, lo que le lleva a acudir al médico. Sin embargo, en el caso de una hipocondriasis suave, el paciente se queda satisfecho con la información que le proporciona el doctor.

Médico y paciente dándose la mano

  • Pasajera: es inevitable sentir algo de miedo a la muerte o a una enfermedad grave, pues significa una limitación de la vida. Una hipocondriasis pasajera la sufre cualquier persona que se preocupa al informarse de algo que cree que padece, pero se olvida pronto de ello.

“La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano.”

-A. L. Huxley-

  • Falsa: muchas veces puede pasar que confundamos la hipocondriasis con otro problema de igual o mayor envergadura.
  • Grave: es aquella que experimenta todos los síntomas descritos arriba y que necesita de la ayuda de un especialista, como hemos dicho. A las personas que lo padecen les cuesta separar esto de su vida social y concentrarse en otras cosas.