Sociedades líquidas, ¿conformismo o evolución?

La sociedad, como grupo, en el momento en el que estamos, pese al individualismo, sigue jugando un papel importante. Desde esta perspectiva, hoy queremos hablar del cambio o de la ausencia del mismo.
Sociedades líquidas, ¿conformismo o evolución?
Fátima Servián Franco

Escrito y verificado por la psicóloga Fátima Servián Franco.

Última actualización: 29 noviembre, 2020

El conformismo, generalmente, es presentado como una actitud responsable, como la base social que da sentido a una vida complaciente. Hay una predisposición conformista necesaria para el desarrollo de cualquier sociedad y una tendencia estática en ese conformismo que puede alejarnos de la evolución personal.

La sociedad líquida, según el término acuñado por Zygmunt Bauman, se escenifica en que hoy la mayor preocupación de nuestra vida social e individual está en cómo prevenir el cambio. No creemos que haya soluciones definitivas y no solo eso: no nos gustan.

Un ejemplo de esto lo encontramos en la llamada crisis de los 40, en la que a las personas les paraliza el miedo de que las cosas ya no sean como antes. Y lo que más temor les causa es tener una identidad aferrada a ellos.

Estamos acostumbrados a un tiempo veloz, seguros de que las cosas no van a durar mucho, de que van a aparecer nuevas oportunidades que van a devaluar las existentes. Y sucede en todos los aspectos de la vida. Todo cambia de un momento a otro, somos conscientes de que somos cambiables y, por lo tanto, tenemos miedo de establecer inamovibles.

Mujer preocupada

¿Evolución y conformismo en las sociedades líquidas?

Otra realidad de la sociedades actuales es la devastación emocional y mental de muchos jóvenes que entran ahora al mercado de trabajo y sienten que no son bienvenidos, que no pueden añadir nada al bienestar de la sociedad, sino que son una carga. Por otro, las personas que tienen un empleo experimentan la fuerte sensación de que hay altas posibilidades de que también se conviertan en desechos. Además, incluso conociendo la amenaza somos incapaces de prevenirla.

Es una combinación de ignorancia, resignación e impotencia. No sabemos qué va a pasar, pero ni sabiéndolo seriamos capaces de prevenirlo. Ser un sobrante, un desecho, es una condición de una minoría, pero impacta no solo en los empobrecidos sino también en cada vez mayores sectores de las clases medias, que son la base de la estabilidad social.

La evolución en las sociedades líquidas es innegable, vivimos esperando un cambio constante, pero en ese cambio parece que nos hemos conformado con los efectos colaterales que cada vez son más acrecientes y nocivos para nosotros como individuos y como sociedad. Una nueva pobreza puede que esté delante de nuestros ojos, aunque el conformismo social la tiña de “clase media”.

Hombre pensando

Acción social en las sociedades líquidas

Vivimos tiempos de zozobra. Sumidos en una sombría vigilia bélica, los albores del nuevo siglo dibujan un paisaje de fanatismos enfrentados (fundamentalismo religioso, imperialismo militarista, globalización neoliberal) que amenazan con quebrar tanto los precarios andamiajes sociales, culturales y geopolíticos, erigidos tras la caída del muro de Berlín, como el triste clima de desconcierto y desalentador conformismo en que desde entonces parecemos instalados (Vidal, 2004).

Y aunque el inquietante panorama no facilita precisamente la reflexión, los psicólogos comunitarios deben afrontar, con serenidad, pero conscientes de las turbadoras coordenadas sociohistóricas en que nos encontramos, una tarea largo tiempo aplazada.

La acción social puede promover una nueva hoja para nuevos movimientos. Puede motivar un escape al conformismo y solidificar algunos aspectos necesarios en la sociedad contemporánea.

Son muchas las personas que quieren el cambio, que tienen ideas de cómo hacer el mundo mejor no solo para ellos, sino también para los demás. Pero en la sociedad contemporánea, en la que somos más libres que nunca antes, a la vez somos también más impotentes que en ningún otro momento de la historia.

Todos sentimos la desagradable experiencia de ser incapaces de cambiar nada. Somos un conjunto de individuos con buenas intenciones, pero que entre sus intenciones y diseños y la realidad hay mucha distancia.

Todos sufrimos ahora más que en cualquier otro momento la falta absoluta de agentes, de instituciones colectivas capaces de actuar efectivamente. ¿No es esta la definición exacta de conformismo? La evolución está al otro lado, pero en las sociedades liquidas las buenas intenciones individuales pueden terminar ahogando la evolución colectiva.


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  • Vidal, A. S. (2004). Acción social en tiempos de conformismo: por una ética posible de la intervención comunitaria. 
  • AS Vidal, AZ Constanzo, & MP Lois, Psicología comunitaria europea: Comunidad, poder, ética y valores
  • , 93-106. Vilches, L., Berciano, R. A., Lacalle Zalduendo, M. R., Algar, S., & Polo, S. (2001). Informe Eurofiction 2000:" Entre la innovación y el conformismo".

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