El modelo de productividad educativa de Walberg

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 22 mayo, 2019
Raquel Lemos Rodríguez · 22 mayo, 2019
El modelo de productividad educativa de Walberg tiene un objetivo fundamental: analizar qué es lo que provoca que el rendimiento del alumnado, a veces, no sea el esperado.

Herbert J. Walberg es un reconocido profesor que trabajó como pedagogo, aunque después se convirtió en un investigador emérito de pedagogía y psicología en la Universidad de Illinois. Ha escrito más de 50 libros y ha realizado cerca de 300 investigaciones, pero su fama y prestigio derivan en esencia de ser el autor del modelo de productividad educativa de Walberg.

El modelo de productividad educativa de Walberg tenía un objetivo fundamental: determinar qué factores influían en el rendimiento académico de los estudiantes y cómo lo hacían. Su columna vertebral está dispuesta sobre cuatro pilares fundamentales que detallaremos a continuación.

¿Qué es el modelo de productividad educativa de Walberg?

Como ya hemos señalado, el modelo de productividad educativa de Walberg pretendía explicar el rendimiento de los alumnos. Conocer los factores o las variable que lo condicionan nos daría pistas, por ejemplo, de por qué un alumno no está explotando todo su potencial o de por qué su trabajo no está asociado con sus calificaciones.

Para determinar todo esto, este modelo se compuso de cuatro elementos fundamentales que ayudarían a entender el rendimiento de los estudiantes. Estos se recogen en el artículo Evaluación del efecto de variables críticas en el aprendizaje de los escolares. Veamos, a continuación, cada uno de ellos con profundidad.

Chica estudiando para las oposiciones

Aptitud

Este es el primero de los elementos de los que se compone el modelo de productividad educativa de Walberg. Se trata de la aptitud que tenga el estudiante para progresar y rendir adecuadamente. No obstante, existen cuatro elementos asociados a la aptitud:

  • El rendimiento previo: los conocimientos que el alumno ya ha adquirido de manera previa. Para saber esto, muchos profesores realizan un test o examen antes de dar comienzo a una asignatura para saber el nivel que tiene el alumnado y, así, adaptarse a él.
  • Las variables cognitivas: los alumnos con un coeficiente intelectual por encima de la media o todo lo contrario tendrán de manera potencial un rendimiento diferente y necesitan actividades diseñadas especialmente para sus características.
  • La motivación: es la intención que tiene cada alumno de realizar las actividades, resolver los problemas e implicarse de forma activa en las clases. Hoy en día existen una clara falta de motivación: muchos alumnos no dejan de preguntarse «¿de qué me va a servir estudiar esto?».
  • El estadio de madurez: esto tiene una fuerte influencia en el rendimiento del alumnado y en la asimilación de nuevos conceptos. Asimismo, esto también influye sobre la implicación en el aula.

«Las raíces de la educación son amargas, pero el fruto es dulce».

-Aristóteles-

Ambiente

El entorno en el que se desarrolla el aprendizaje es, también, otro elemento fundamental a tener en cuenta en el momento de evaluar el rendimiento de un alumno. Por ejemplo, habría que ver cómo es el clima de la clase en la que está. ¿Hay muchos alumnos? ¿Hablan todo el tiempo?

Asimismo, no podemos olvidarnos de otro tipo de entornos como pueden ser la biblioteca o el propio hogar. Estos espacios también pueden afectar al rendimiento. Por ejemplo, si en casa hay problemas o discusiones entre los progenitores, lo más probable es que el rendimiento del alumno se vea afectado.

Aprendizaje

El aprendizaje es otro factor clave en el modelo de productividad educativa de Walberg. Si nos pasamos por las aulas y miramos cómo se lleva a la practica el modelo educativo actual, nos daremos cuenta de que en muchos casos el clima y la metodología distan mucho de ser motivadores.

Las largas horas de clase, en su mayoría teóricas, generan aburrimiento y hastío en el alumnado. Para evitar esto, están empezando a incorporarse nuevos métodos educativos como el de María Montessori. Sin embargo, la educación pública aún sigue basándose en un modelo que no favorece, para nada, a la diversidad de alumnos que hay. Walberg señalaba al aprendizaje cooperativo como una fuente tan despreciada como valiosa de acceso al conocimiento.

Enseñanza

En este último elemento entran en juego tanto la calidad como la cantidad. La calidad de la enseñanza es importante que se base en todo lo que hemos mencionado en el aprendizaje. Una vez, tenemos las herramientas adecuadas, entonces, hay que centrarse en la cantidad.

La cantidad y la calidad juntas mejoran el rendimiento del estudiante que debe estar motivado y participar de manera activa en el aprendizaje. Aunque existen una serie de horas estipuladas, estas pueden extenderse con tutorías o clases de refuerzo.

«La esencia de la educación es ayudar al niño en su desarrollo y a adaptarse a cualquier condición que el presente le requiera».

-María Montessori-

Profesora con alumnos en clase

El compromiso de los padres

Como hemos podido ver, los elementos de los que se compone el modelo de productividad educativa de Walberg son básicos y todos los conocemos. Sin embargo, existe algo fundamental que no hemos mencionado: el compromiso de los padres.

Esto podríamos situarlo en la parte de ambiente, específicamente dentro del hogar. Unos padres que asisten a tutorías y que se interesan por la mejora del rendimiento de sus hijos dan forma a un punto de apoyo importante. No obstante, el trabajo, los problemas en la relación y otra serie de preocupaciones pueden distraerles. Las consecuencias suelen ser claras. Alumnos desmotivados que, incluso, realizan acciones para conseguir unos días sin tener que ir a clase.

Aunque no podemos influir en el comportamiento de los padres, como profesores sí hay algo que podemos hacer. Primero, fijarnos en todos esos elementos que establece el modelo de productividad educativa de Walberg para saber dónde está el problema y, si está en nuestras manos, ponerle solución.

Asimismo, no nos olvidemos como educadores de darles un feedback positivo a nuestros alumnos. Esto quiere decir que, junto a los errores, señalemos también los aciertos: no demos por sentado que un alumno lo tiene que hacer bien, escondiendo detrás de esta posición sus méritos. También, es importante alentarles a mejorar, siendo flexibles y equitativos frente a quienes les esté costando más superar la asignatura con éxito.

  • Ballester, Carmen Pilar Martí. (2012). Análisis de los Factores que Influyen en el Desempeño Académico de los Alumnos de Contabilidad Financiera a través de Modelos de Elección Binaria. Revista Brasileira de Gestão de Negócios14(45), 379-399. https://dx.doi.org/10.7819/rbgn.v14i45.1080
  • Marti Ballester, C. P. (2012). Análisis de los Factores que Influyen en el Desempeño Académico de los Alumnos de Contabilidad Financiera a través de Modelos de Elección Binaria. Revista Brasileira de Gestão de Negócios14(45).
  • Serrano, J. M., Moreno Olivos, T., Pons Parra, R. M., & Lara Villanueva, R. S. (2008). Evaluación de programas de formación de profesores en métodos de aprendizaje cooperativo, basada en análisis de ecuaciones estructurales. Revista electrónica de investigación educativa10(2), 1-30.
  • Wallace, T., Stariha, W., & Walberg, H. (2004). Cómo enseñar a hablar, a escuchar ya escribir. Serie: Prácticas Educativas-14.