¿Cuándo debemos dejar marchar a las personas que ya no nos aportan nada? - La Mente es Maravillosa

¿Cuándo debemos dejar marchar a las personas que ya no nos aportan nada?

José Maria Tabares 28 septiembre, 2014 en Relaciones 25913 compartidos
Mujer soplando diente de león

Hay relaciones humanas que sus características están condenadas al fracaso y que por eso deberíamos dejar marchar. Da igual que hayan perdurado durante un largo tiempo, si de verdad creemos que esa persona no nos va a aportar nada en nuestra vida, lo mejor para ambas partes es dejarla ir.

Esto no hay que tomarlo como un fracaso, sino como una forma de pasar página y mirar hacia delante con optimismo. Nadie nos va a quitar lo que ya hemos compartido y mantener la relación sí nos puede alejar de muchas cosas positivas en el futuro.

¿Les gustaría saber qué personas son ya ‘inútiles’ en sus vidas? A través del siguiente artículo les daremos una serie de consejos para identificarlas.

Dejar marchar es darte cuenta que algunas personas son parte de tu historia, pero no parte de tu destino
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Ya nada es lo mismo

En muchas ocasiones, cuando conocemos a alguien resulta ser que tenemos todo tipo de conexiones y gustos parecidos. Sin embargo, con el paso del tiempo, puede ocurrir que ambas partes busquen cosas completamente diferentes. Esto no es que sea algo negativo; es una parte más de nuestras vidas y de nada sirve agarrarse a algo que ya no tienen sentido mantener.

Tenemos que ser conscientes de que como personas cambiamos. Las experiencias, el transcurso de nuestra vida, nos pueden llevar a desear cambiar el camino que hasta el momento habíamos elegido. Por eso, dejar ir a esas personas cuando ya no comparten nuestro mismo sendero es algo necesario.

Dejar marchar a la pareja

No existe confianza ni lealtad

Cuando de verdad creemos en nuestro interior que ya no podemos confiar en la otra persona. ¿De qué nos sirve mantener la relación? Una de los pilares básicos de la amistad o el amor es la confianza y la sinceridad. Sin estos dos ‘ingredientes’ cualquier relación está destinada al fracaso y cuantos antes nos demos cuenta de ello pues mejor será tanto para nuestra autoestima como nuestra salud mental.

“Una forma muy común de irrespeto es la desconfianza y suele pasar desapercibida”

-Walter Riso-

¿Qué busca cada una de las partes?

De nada sirve mantener una relación si cada una de las partes busca y quiere cosas distintas. Esto se puede extrapolar muy bien al ámbito de las relaciones. Si por ejemplo tú buscas una relación seria ya que estás enamorado/a pero la otra quiere una relación abierta sin ataduras, pues ya les digo que la relación está destinada al fracaso. De lo contrario, solo encontrarás dolor y decepción.

Muchas veces, albergamos la creencia de que el amor lo puede todo. Por ese motivo, aguantamos al lado de una persona que no busca lo mismo que nosotros. Esperamos que cambie, que con el tiempo las cosas se modifiquen. Sin embargo, ¿y si esto no sucede? Habremos perdido nuestro tiempo…

Nunca existe ningún tipo de acuerdo

Hay muchas relaciones (sobre todo de pareja) donde se las gastan casi todo el tiempo discutiendo. Si esto se convierte en algo completamente cotidiano, sería interesante hacerse la siguiente pregunta. ¿De verdad nos merece la pena estar en una continua confrontación? Esto solo nos servirá para malgastar nuestra energía en una persona que nos aporta más cosas negativas y positivas.

Rodéate de personas que sumen y aléjate de todas aquellas que tan solo te resten
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Pareja discutiendo

Eres el único que lucha para que funcione

Está muy bien eso de luchar por lo que único realmente quiere, pero solo sirve si en verdad las otras dos partes están implicadas. Si vemos que somos nosotros los únicos que estamos luchando para que la relación funcione, habremos malgastado nuestro tiempo y ganas en alguien que ya no se merece estar con nosotros. Por esta razón, lo mejor es pasar página que seguro que vendrán personas mejores a nuestra vida.

No tenemos que tener miedo de dejar marchar a todas esas personas con las que nos encontremos en algunas de las circunstancias mencionadas. Desgastarse por una relación que en nuestro interior sabemos que no se sostiene, en la que mantenemos unas esperanzas absurdas, no merece la pena. ¿Te cuesta dejar marchar?

José Maria Tabares

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