¿Cuándo debemos dejar marchar a las personas que ya no nos aportan nada?

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Cuando una relación ha cumplido su propósito, cuando ya no hay sintonía, cuando existe sufrimiento, es hora de dejar marchar.
 

Las relaciones que mantenemos, sean del tipo que sea, deberían nutrirnos, enriquecernos y sumar a nuestras vidas. La presencia y la conexión con el otro deberían ser un combustible que nos impulse y una luz que nos ilumine. Sin embargo, con frecuencia, esto no es así. Cuando un vínculo ha cumplido su propósito es hora de dejar de marchar, pero esto no es fácil. 

Hemos aprendido a aferrarnos, a tolerar, a dejarnos la piel o los años en situaciones insostenibles. Y todo porque nos han convencido de que soltar y cambiar de rumbo es un fracaso personal. El fin de una relación no se contempla, generalmente, como una alternativa válida y saludable si no como una catástrofe. Y este pensamiento nos mantiene, muchas veces, encerrados en una jaula que tiene la puerta abierta.

 

¿Cuándo es hora de dejar marchar?

Plantearnos terminar una relación de pareja, de amistad o incluso cortar el contacto con un familiar puede despertarnos grandes sentimientos de angustia y malestar. Podemos sentirnos egoístas y desleales y, sin duda, habremos de enfrentar el miedo del vacío que dejará esa persona. Sin embargo, por el contrario, en ocasiones se trata de una decisión madura y necesaria. ¿Cómo saber que ha llegado el momento de alejarte de una persona?.

Dejar marchar a la pareja

Cuando te daña

Esta es una de las situaciones más claras pero no por ello más fáciles de abordar. Cuando alguien te falta al respeto, te hiere o te trata con indiferencia de forma continuada sabes, al menos en tu interior, que deberías alejarte. Es una circunstancia dolorosa y frustrante pues, por lo general, este tipo de vínculos son difíciles de romper. Y es que surgen y se mantienen por nuestras propias carencias interiores.

 

Has de plantearte que esa relación es solo un parche, un reflejo de aquellos aspectos que necesitas trabajar en ti. Hacerlo será sin duda un proceso que requerirá tiempo, esfuerzo y constancia, pero no debes tolerar malos tratos de ningún tipo.

Cuando no estáis en sintonía

Las personas evolucionamos y no tenemos ninguna obligación de ser la misma persona que fuimos ayer, hace un mes o el año pasado. Es más, resulta positivo crecer personalmente, cuestionarnos y modificar nuestras perspectivas. Cuando las personas que te rodean avanzan en tu misma dirección es realmente gratificante poder compartir el progreso.

 

Pero, en ocasiones, seguimos ritmos distintos. Tal vez en algún punto compartiste opiniones, visiones y metas con tu pareja o con tu gran amigo; pero hoy, aunque lo sigas queriendo, ya no lo hacéis. Puede que alguno de los dos haya cambiado su forma de ver la vida, sus aspiraciones y deseos y ya no concuerden. Y esto está bien, es parte del proceso de crecer.

Sin embargo, cuando esto sucede sentirás que su compañía, su presencia o sus conversaciones ya no te llenan. Sentirás que ya no hay sintonía y pueden generarse ciertas discusiones o un sentimiento de decepción. Entonces es mejor agradecer el tiempo compartido y continuar tu camino.

Pareja discutiendo

Cuando permaneces en una relación solo por inercia, es hora de dejar marchar

En ocasiones sucede que mantenemos una relación no por amor, sino por inercia, por rutina, por comodidad. Nos viene bien contar con esa persona para salir, para acompañarnos en nuestro día a día, para no sentirnos solos. Sin embargo este no es motivo suficiente. Ambos merecéis contar con relaciones que os proporcionen plenitud, impulso y entusiasmo. El conformismo puede llevarnos en un futuro a la instatisfacción pues, en el fondo, siempre desearemos una conexión más significativa.

Reflexiona y decide

 

Entonces, cuando dudes si debes dejar marchar a una persona, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué estoy en esta relación?, ¿es por amor, por aferramiento, por comodidad, por miedo a la soledad…?. Trata de ser sincero contigo mismo.
  • ¿Qué deseo de mis relaciones?. Nuestras expectativas respecto a los demás han de ser flexibles pero todos tenemos unos mínimos indispensables que deseamos que cumplan nuestros vínculos. Que haya amor, respeto y apoyo recíprocos, que te motive y te enriquezca… Reconoce cuáles son tus mínimos y revisa si se están cumpliendo.
 

Ante todo recuerda que tienes derecho a disfrutar de conexiones profundas, verdaderas y significativas. Que no has de tolerar el dolor ni la insatisfacción. Y que un cambio de rumbo nunca será un fracaso, sino un acto de amor propio.

  • Rey-Anacona, C. A., Mateus-Cubides, A. M., & Bayona-Arévalo, P. A. (2010). Malos tratos ejercidos por adolescentes durante el noviazgo: diferencias por sexo. Revista Mexicana de Psicología27(2), 169-181.
  • Barrios, A., & Pinto, B. (2008). El concepto de amor en la pareja. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP6(2), 21-41.