El liderazgo y la discriminación femenina

Alejandro Sanfeliciano · 17 mayo, 2018

Muchas personas piensan que la desigualdad de derechos entre los géneros es un tema del pasado, pero esta afirmación se encuentra muy lejos de la realidad. Todavía podemos observar una cultura y una sociedad que favorece a los hombres en detrimento de las mujeres. A pesar de los avances logrados por el movimiento feminista, el machismo se sigue defendiendo y manifestando en muchos contextos. En este artículo vamos a hablar en concreto del liderazgo y la discriminación femenina alrededor de él.

Una de las evidencias más notables de la existencia de un machismo arraigado en la cultura es la falta de presencia de la mujer en puestos de liderazgo. Tradicionalmente el liderazgo se ha tratado como un asunto masculino. A pesar de que cada vez estamos más acostumbrados a ver mujeres en puestos de responsabilidad, la proporción de líderes femeninas sigue siendo muy reducida. De hecho, si hablamos de puestos directivos en grandes empresas en España, el porcentaje de mujeres no alcanza ni el 0,5 por 100.

Diferencias entre hombres y  mujeres en el liderazgo

En las últimas décadas se han llevado a cabo multitud de estudios para tratar de encontrar la relación entre el liderazgo y la discriminación femenina. Una de las primeras hipótesis que se han explorado es si existen diferencias entre hombres y mujeres en el liderazgo y si estas eran la causa de la escasa presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y poder.

Mujer en desigualdad con hombres

Eagly y Johnson llevaron a cabo un metaanálisis en 1990 de 162 estudios sobre el liderazgo. En esta investigación analizaron por separado los distintos comportamientos de los hombres y las mujeres cuando se encontraban en un puesto de poder. Los resultados mostraron que existían diferencias de género en el comportamiento de los líderes.

Los hombres tienden a ser mas autoritarios, agresivos y muy orientados hacia la tarea. Sin embargo, las mujeres lideran con un estilo más democrático, participativo y orientadas al bienestar de las relaciones. Ambos estilos están muy asociados a los estereotipos de género existentes en la cultura actual.

Ahora bien, tras analizar las diferencias existentes aparece la primera evidencia a favor de una relación entre el liderazgo y la discriminación femenina. Los estudios sobre liderazgo nos muestran que los líderes democráticos, participativos y orientados a las relaciones son mucho más eficaces que aquellos que no lo son. Entonces, ¿cómo es posible que las mujeres, presentando ese patrón de “buen líder” no tengan un porcentaje amplio de puestos de responsabilidad?

Efectos que surgen del liderazgo y la discriminación femenina

A continuación vamos a hablar de dos efectos que surgen a causa del machismo y dificultan el acceso de la mujer a puestos de liderazgo. Es importante entender que aunque no exista una desigualdad de géneros explícita, el machismo implícito en nuestra cultura y educación tiene un efecto igual de perjudicial para el colectivo femenino.

El efecto del techo de cristal

El término techo de cristal hace referencia a la existencia de una barrera invisible que impide a las mujeres acceder a puestos directivos o de liderazgo. La existencia e influencia de los estereotipos de género son la principal explicación y justificación de este techo de cristal.

No olvidemos que la figura del líder no se trata de algo individual, ya que sin seguidores no existe liderazgo. Debido a los prejuicios generados hacia la mujer, nos encontramos que los seguidores rechazan su legitimidad como líder. Además, existe una fuerte tendencia a asociar los puestos de responsabilidad con el género masculino. La autora Schein acuñó el término think manager-think male para referirse a este fenómeno.

Por otro lado, un efecto asociado al techo de cristal es el techo de cemento. Este último término se refiere a aquellas situaciones en las que es la propia mujer la que se limita para alcanzar un puesto de responsabilidad. Esto ocurre también por culpa del machismo implícito en los estereotipos de género, generando en la mujer una ansiedad por salirse de lo que espera la sociedad de ella.

Hombre subido en un escalón más alto que la mujer para representar la relación entre el liderazgo y la discriminación femenina

El efecto del precipicio de cristal

Ya hemos hablado de que existen muchas dificultades para el acceso de la mujer a puestos de responsabilidad, mostrando una clara relación entre el liderazgo y la discriminación femenina. Pero, ¿qué ocurre cuando una mujer accede a un puesto de liderazgo? Aquí es donde aparece el efecto del precipicio de cristal.

El precipicio de cristal alude a que cuando las mujeres alcanzan puestos de liderazgo, estos suelen ser más precarios y están asociados a una mayor probabilidad de fracaso y de críticas que los ocupados por hombres. Parece ser que el think manager-think male deja de tener efecto cuando el puesto de liderazgo está asociado a una situación de crisis.

Así, cuando se tiene que cubrir un puesto de responsabilidad con altas posibilidades de fracaso, se suele buscar a una mujer. De esta manera acudimos al fenómeno think crisis-think female.  Aún queda investigación por hacer para determinar las causas de este efecto, pero las hipótesis principales son aquellas que hablan acerca del mejor manejo de la mujer de las situaciones de crisis o incluso hipótesis a favor de una manipulación masculina para aumentar el fracaso de las mujeres en puestos de liderazgo.

Como conclusión, es importante darnos cuenta que la desigualdad entre géneros sigue estando muy presente en nuestra cultura y sociedad. La única manera que tenemos para combatirlo es investigando y estando atentos de manera crítica a todos los aspectos sociales, culturales y educativos que fomentan una relación entre el liderazgo y la discriminación femenina.