La clamidia, una enfermedad de transmisión sexual muy común

20 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
La clamidia no siempre evidencia unos síntomas claros. Son muchas las personas que son portadoras de este tipo de bacteria sin saberlo, corriendo así el riesgo de infectar a sus posibles parejas sexuales. Estamos ante una de las ETS más comunes.

La clamidia o chlamydia trachomatis es uno de los patógenos de transmisión sexual más comunes que existen en el ser humano. Ahora bien, el principal problema con este tipo de infección es que suele ser asintomática. De hecho, son muchas las personas que no saben aún que la padecen. Algo así implica un riesgo más que elevado porque lo pueden transmitir a sus parejas sexuales.

La gran mayoría de la población ha escuchado este término. No obstante, como casi siempre ocurre en materia de información sexual, nos quedamos con ideas básicas sin profundizar en la trascendencia real de cada condición. Para empezar, la clamidia no es un patógeno más. En muchos casos, puede provocar infertilidad o que la mujer sufra la enfermedad pélvica inflamatoria.

En los hombres el impacto también es evidente: esterilidad, infecciones graves en los genitales, etc. No es una enfermedad sin relevancia, las infecciones de transmisión sexual siempre son delicadas, a veces hasta resistentes a los tratamientos, alteran nuestras vidas y en muchos casos pueden tener consecuencias.

Así, según nos revelan datos como los facilitados en un estudio publicado en The Lancet por la doctora Nicola Lowh, cada año se dan casi 10 millones de positivos a la clamidia solo en Europa. La población que más se ve afectada por esta infección son los menores de 25 años. Hacer uso del preservativo evitará un gran número de contagios; no obstante, como señalan los médicos no siempre es al 100 % eficaz.

Los niños de las madres infectadas por chlamydia trachomatis, pueden desarrollar conjuntivitis. Es más, en un 20 % de los casos de bebés  corren el riesgo de sufrir neumonía neonatal.

¿Qué es la clamidia?

La chlamydia trachomatis (clamidia) es una bacteria intracelular que solo afecta al ser humano. Cabe señalar que hay 15 serotipos, con lo cual, cada una de ellos puede producir un tipo de enfermedad dependiendo de la cepa. Asimismo, esta bacteria presenta dos tipos de biovares o variantes básicos:

  • El linfogranuloma venereo (LGV) caracterizado por provocar enfermedades sistémicas (y el más común).
  • El biovar tracoma, por su parte, puede producir desde artritis, neumonía, conjuntivitis neonatales, etc.

Por otro lado, cabe destacar que la clamidia afecta a hombres y mujeres por igual. No obstante, esta bacteria, se aloja en el cuello del útero, el recto o la garganta en mujeres, y en el caso de los hombres en la uretra, el recto y la garganta.

¿Cómo se contrae?

La principal vía de transmisión de la clamidia es la sexual, y básicamente a través de relaciones sin protección. La infección de este patógeno se lleva a cabo a través de las secreciones genitales, así como a través de las mucosas de la orofaringe y también del ano. Por tanto, en estos casos el preservativo como tal no nos sirve para evitar al 100% este tipo de ETS. El sexo oral, es otra vía que debemos tener en cuenta.

  • Asimismo, también la madre infectada con clamidia puede transmitir a su bebé la enfermedad cuando este pasa por la canal del parto. 
  • La clamidia no se contrae mediante el simple contacto físico como puede ser una caricia, un abrazo, un beso, compartir un mismo vaso, tocar unos mismos objetos, usar el mismo cuarto de baño, etc.

Síntomas de la clamidia

Señalábamos al inicio que uno de los principales problemas de este tipo de enfermedad de transmisión sexual, es que no siempre presenta síntomas. Ahora bien, es común que presente pequeños indicios, características que a veces podemos asociar a otros problemas y que nos pueden dar unas primeras pistas.

patógeno de la clamidia

Sintomatología en la mujer

Se sabe que cerca del 70 % de las mujeres apenas presenta síntomas. Sin embargo, debemos atender las siguientes características:

  • Dolor al orinar.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Flujo vaginal anormal, con un olor intenso.
  • Sintomatología asociada a la enfermedad inflamatoria pélvica (dolor en el abdomen, en la zona de la cadera y la pelvis…)
  • Inflamación del hígado.

Síntomas en los hombres

En el caso de la población masculina, es común que cerca del 30 % apenas muestre síntomas. El resto, sufrirá el siguiente cuadro clínico:

  • Ardor al orinar.
  • Secreciones del pene y el ano.
  • Dolor en recto y sensibilidad testicular.

¿Cómo se diagnostica la clamidia?

Cuando una persona ha llevado a cabo una relación sexual de riesgo (sin protección y con una pareja ocasional) es recomendable que se realice las pruebas de ETS. Por otro lado, tampoco podemos pasar por alto nuestras revisiones periódicas.

Ahora bien, en el caso de que presentemos dicha sintomatología y el especialista sospeche de la presencia de la clamidia, se toma una muestra de la mucosa del cérvix uterino, de la uretra en el caso del hombre, de la orofaringe, el ano, etc, con un hisopo. Más tarde se analiza.

Los resultados siempre son fiables y será nuestro especialista quien valore el tratamiento a seguir.

Tratamiento para la clamidia

Por lo general, el tratamiento para la clamidia es sencillo: antibióticos. Podemos tomar una dosis única del fármaco recomendado o bien lo seguimos durante una semana. Asimismo, los especialistas recomiendan tratar a todas las parejas sexuales de los últimos 60 días, tengan síntomas o no.

¿Qué medidas de prevención debemos seguir?

A día de hoy aún no disponemos de vacunas u otro tipo de fármaco que nos permita estar protegidos de contraer clamidia. Es nuestra responsabilidad mantener y llevar a cabo una sexualidad saludable que nos proteja de las ETS (enfermedades de transmisión sexual). Por tanto deberemos considerar siempre las siguientes medidas de prevención:

  • Usar de forma correcta el preservativo.
  • Recordar que también podemos contraer clamidia a través del sexo oral.
  • Debemos cuidar nuestros juguetes sexuales, ya que también son una fuente de transmisión evidente.

Para concluir, recordar solo la importancia de establecer revisiones periódicas. La correcta prevención, así como la detección temprana, nos permitirá tratar de manera efectiva posibles problemas y llevar una vida sexual satisfactoria y saludable.

  • Bahamonde, LG (2015). Clamidia En Practical Handbook of Microbiology, tercera edición (pp. 567–578). Prensa CRC. https://doi.org/10.1201/b17871
  • Brunham, RC, y Rey-Ladino, J. (2005, febrero). Inmunología de la infección por clamidia: implicaciones para una vacuna contra la clamidia trachomatis. La naturaleza revisa la inmunología . https://doi.org/10.1038/nri1551
  • Fan, H., y Zhong, G. (2014). Chlamydia trachomatis. En Molecular Medical Microbiology: Segunda edición (Vol. 3, pp. 1449–1469). Elsevier Ltd. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-397169-2.00081-0