Las tres dimensiones de la personalidad de Hans Eysenck

Eysenck presentó una de las teorías más sólidas e influyentes de la personalidad. Veámosla en detalle.
Las tres dimensiones de la personalidad de Hans Eysenck
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 14 junio, 2022

Hijo de padres famosos, Hans Eysenck fue uno de los psicólogos más polémicos y prolíficos del siglo XX. En el momento de su muerte, en 1997, era el investigador más citado en psicología. Pues hizo una contribución significativa a este campo, publicando alrededor de 80 libros y escribiendo cientos de artículos. También fue el editor fundador de la influyente revista Personality and Individual Differences.

Nació en Alemania en 1916 pero, en el año 1934, se vio obligado a emigrar de su país debido su oposición al partido Nazi. Refugiándose en Francia hasta 1939 y posteriormente en Gran Bretaña, donde completó su doctorado en psicología en la Universidad de Londres en 1940.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Hans Eysenck trabajó en el hospital de emergencia Mill Hill como psiquiatra. Entre 1945 a 1950 fue psicólogo en el Hospital Maudsley. Después fue director del departamento de psicología en el Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Londres, cargo que ocupó hasta 1983.

Hans Eysenck desarrolló una teoría de la personalidad muy influyente, basada en factores biológicos; argumentando que los individuos heredan un tipo de sistema nervioso que afecta su capacidad de aprender y adaptarse al medio ambiente. No obstante, su trabajo generó críticas por sugerir que los factores biológicos o genéticos influyen en la personalidad y en la susceptibilidad de un individuo a involucrarse en conductas delictivas.

Hans Eysenck

Dimensiones de la personalidad de Hans Eysenck: el modelo PEN

En la teoría de personalidad de Eysenck el comportamiento de una persona se puede ordenar en cuatro niveles diferentes. A saber:

  • Primer nivel: Respuestas específicas. Son respuestas que se dan una sola vez, en una situación particular y que no determinan por sí mismas la personalidad del sujeto.
  • Segundo nivel: Respuestas habituales. Son aquellas que se efectúan frecuentemente en situaciones parecidas, y que se asemejan a un estilo de personalidad.
  • Tercer nivel: Rasgos. las respuestas habituales darán lugar a un rasgo de la personalidad. Estos rasgos son, por ejemplo, sociabilidad, impulsividad, amabilidad, vivacidad, etc.
  • Cuarto nivel: Dimensiones. Se trata de nivel más general, que comprende la agrupación de los rasgos, por lo que determina la forma de ser del individuo. Según Eysenck la personalidad esta compuesta por tres dimensiones:  Extraversión, Neuroticismo y Psicoticismo; las cuales tienen su opuesto: Introversión, Estabilidad Emocional y Autocontrol, respectivamente.

Veamos en detalle las características de estas tres dimensiones.

Extraversión – Introversión

Las personas con altos niveles de extraversión participan más en actividades sociales. Tienden a ser más comunicativas y se sienten más cómodas en grupo. En general, los extravertidos disfrutan siendo el foco de atención y, a menudo, acumulan una red social más grande de amigos y asociados. La extraversión se mide en un continuo, que va desde alto (extravertido) a bajo (introvertido).

Por su parte, los introvertidos tienden a ser más silenciosos, se alejan de las grandes reuniones sociales y pueden sentirse incómodos al interactuar con extraños. En cambio, mantienen grupos más pequeños de amigos cercanos y es más probable que disfruten de ejercicios contemplativos.

El psicoanalista suizo Carl Jung sugirió que los niveles de extraversión-introversión dependen del enfoque de la energía psíquica de un individuo. En los extravertidos, creía que esta energía se dirigía hacia afuera, hacia otras personas, lo que resultaba en más interacciones sociales. Mientras tanto, la energía psíquica de los introvertidos se proyecta hacia adentro, lo que los lleva a dedicarse a actividades menos sociables, centradas en lo interno.

Sin embargo, Eysenck cree que la extraversión está relacionada con los niveles de actividad cerebral o la excitación cortical. Los extravertidos experimentan niveles más bajos de excitación cortical, lo que los lleva a buscar excitación de estímulos externos. Los niveles de activación más altos en los introvertidos los llevan a evitar estímulos que pueden llevar a un mayor aumento de la excitación.

Amigos tomando café

Neuroticismo – Estabilidad Emocional

Por otro lado, las personas con una puntuación alta en medidas de neuroticismo tenderían a experimentar niveles más altos de estrés y ansiedad. Ya que tienden a preocuparse por asuntos relativamente insignificantes, exagerando su significado y sintiéndose incapaces de lidiar con los factores estresantes.

En cambio, una persona con una puntuación baja en neuroticismo generalmente experimentará una mayor estabilidad emocional. Hablamos de personas que, por término general, se sienten más capaces de hacer frente a los eventos estresantes y de establecer metas más ajustadas a sus capacidades.

Además, las personas con un bajo nivel de neuroticismo suelen ser más tolerantes con las fallas de los demás y permanecen más tranquilas en situaciones exigentes.

Al igual que la extraversión, Eysenck ofrece una explicación biológica del neuroticismo. En este caso, alude a la activación del sistema nervioso simpático o cerebro visceral; en el cual intervienen estructuras como el hipocampo, la amígdala, el septo y el hipotálamo. Ahora bien, éstas regulan los estados emocionales como el miedo y la agresión, y son responsables de las respuesta de lucha o huida ante el peligro.

Dicho esto, las personas con altos niveles de neuroticismo presentan umbrales bajos de activación del cerebro visceral y son incapaces de inhibir o controlar sus reacciones emocionales. En consecuencia, experimentan efectos negativos en situaciones estresantes; se molestan en momentos de tensión; y se enojan con una mayor facilidad que aquellos que presentan altos niveles de estabilidad emocional.

Psicoticismo – Normalidad

El psicoticismo fue una adición tardía a la teoría de la personalidad de Hans Eysenck, y se incluyó en 1976. Esta tercera dimensión de la personalidad va desde la normalidad (bajo psicoticismo) hasta el alto psicoticismo.

Las personas con puntuaciones de psicoticismo más altas tienen más probabilidades de participar en un comportamiento irresponsable o mal calculado. También pueden contravenir las normas sociales aceptadas y estar motivados por una necesidad de gratificación inmediata, independientemente de sus consecuencias.

Sin embargo, el psicoticismo también tiene asociaciones más positivas. En un estudio de 1993, Hans Eysenck comparó las puntuaciones de los participantes en Barron-Welsh Art Scale y Eysenck Personality Questionnaire y descubrió que las personas con alta puntuación en psicoticismo tendían a poseer habilidades creativas más avanzadas.

Eysenck también sugirió que el psicoticismo estaba influenciado por factores biológicos y se correlacionaba con niveles de hormonas como la testosterona y las enzimas como la monoamino oxidasa (MAO). En este sentido, se ha encontrado que las personas que presentan episodios psicóticos presentan altos niveles de testosterona y niveles bajos de la MAO.

Por su parte, según el modelo PEN, los altos niveles en psicoticismo reducen la capacidad de respuesta de una persona al condicionamiento, lo que significa que le costaría más adaptarse a las normas sociales que solemos aprender a través de la recompensa y el castigo.

Como resultado, la teoría sugiere que las personas pueden ser más propensas al comportamiento delictivo en la medida que buscan satisfacer sus propios intereses, mientras violan las reglas de comportamiento aceptadas por otros.

La asociación de rasgos de personalidad, como el psicoticismo, con tendencias criminales, junto con el énfasis de Eysenck de la genética que afecta tales rasgos, ha llevado a algunos a criticar su teoría por adoptar una visión determinista del comportamiento.

Mujer aislada

Críticas a la teoría de Hans Eysenck

Los estudios de gemelos se pueden usar para ver si la personalidad es genética. Sin embargo, los hallazgos son contradictorios y no concluyentes. Por ejemplo, se encontró que los gemelos monocigóticos (idénticos) eran significativamente más parecidos en las dimensiones Introvertido – Extrovertido y Psicótico que los gemelos dicigóticos (no idénticos).

Sin embargo, Loehlin, Willerman y Horn (1988) encontraron que solo el 50% de las variaciones de las puntuaciones en las dimensiones de la personalidad se deben a rasgos heredados. Esto sugiere que los factores sociales también son importantes.

Una virtud de la teoría de Eysenck es que considera como factores de influencia tanto a la naturaleza como a la educación. Sostiene que las predisposiciones biológicas hacia ciertos rasgos de personalidad, combinadas con el condicionamiento y la socialización durante la infancia condicionan nuestra personalidad.

Este enfoque interaccionista puede, por lo tanto, acumular una mayor validez que una teoría biológica o ambiental pura. También se relaciona muy bien con el modelo de conducta de tensión diatésica, que argumenta a favor de una predisposición biológica que se combina con un desencadenante ambiental para un comportamiento particular.

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