¿Y tú, cuánto procrastinas?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 abril, 2017
Gema Sánchez Cuevas · 23 enero, 2013

¿Te ocurre a veces que algo que te resulta incómodo de hacer lo dejas para más tarde o incluso, para mañana? Si la respuesta es afirmativa, puede que estés recurriendo al acto de procrastinar.

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es una conducta de evasión, que busca evitar o postergar de manera consciente lo que se percibe como incómodo o molesto. Es un problema de autorregulación y organización del tiempo. Procrastinar lleva a posponer todas aquellas actividades pendientes,  y que antes o después han de ser atendidas, de manera que solo nos centramos en aquellas que nos resultan agradables. Y poco a poco, vamos dilatando un determinado asunto porque nos implica cierta molestia. Aquello que se pospone es percibido como abrumador, desafiante, inquietante, difícil, aburrido, es decir, estresante. Por ello se autojustifica el posponerlo en un futuro idealizado. Sin embargo, la mayoría de las acciones que postergamos no superan nuestras posibilidades. El acto de procrastinar es tal, que se pueden llegar a poner en práctica estrategias ingeniosas, incluso problemáticas con tal de no enfrentarse a dichas situaciones o actividades, pudiéndose llegar a convertir en un verdadero trastorno del comportamiento si sus consecuencias afectan de un modo importante a la vida de la persona.

 

¿Qué estrategias podemos llevar a cabo para no procrastinar tanto?

Se recomienda llevar a cabo una buena organización del tiempo, para ello podemos ayudarnos de la elaboración de un horario, un diario o una agenda. Por ello, si no podemos hacerlo de inmediato lo anotaremos en la agenda o diario, estableciendo una fecha. También es adecuado si nos enfrentamos ante una tarea o situación de gran magnitud, ir estableciendo pequeños objetivos a conseguir, hasta llegar a la meta. Incluso, si nos resulta demasiado pesado, podemos pedir consejo, ayuda o buscar información. Si por el contrario puedes hacerlo en ese momento, ¡hazlo! y no te dejes llevar por tus trampas mentales, ya que todo lo que no hagas ahora tendrás que hacerlo más tarde y si esperas, te puedes agobiar pensando que lo tienes que hacer y que no puedes olvidar hacerlo. Además responder de inmediato es algo que puede atraer a los demás, ya que la mayoría acostumbra a dejar las cosas para más tarde. Por lo tanto, “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”