3 claves para ser más espontáneo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 agosto, 2017
Edith Sánchez · 4 agosto, 2017

La espontaneidad es la habilidad de ser natural y sincero en la forma de pensar y actuar. No tiene que ver con hacer o decir cosas originales o ingeniosas, simplemente se aplica a quien es transparente y se muestra tal y como es, tanto en su conducta como en sus palabras. Ser espontáneo es un indicador de bienestar emocional.

Una persona espontánea está libre de apariencias, de fingir algo que no es y además, no tiene problema a la hora de reconocer sus fallos y vacíos. Ser espontáneo es ser natural, de ahí que la persona que lo sea no necesite disfrazarse para mostrar una versión mejorada de sí misma.

Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo”.

-François de La Rochefoucauld-

Además, la espontaneidad es una gran virtud que facilita las relaciones humanas. Cuando no hay segundas intenciones, ni mensajes indirectos, siempre todo es más sencillo. Porque quienes son espontáneos se dejan fluir en cualquier circunstancia, generan climas de seguridad  y ayudan a ser sinceros a los demás, gracias a su naturalidad.

Es fácil ser espontáneo si se tiene confianza en uno mismo y una gran autoestima. En cambio, si existen inseguridades y resistencias para aceptarse, el asunto se vuelve un poco más complicado, pero no imposible. Así, si quieres aumentar tu espontaneidad para mostrarte natural y transparente, libre de cualquier tipo de artificio, tan solo tienes que leer las siguientes claves y ponerte en acción.

1. Sigue tu intuición 

No vas a lograr ser más espontáneo si no aprendes a escuchar y confiar en tu intuición. Prestar atención a esa vocecita difusa que te inclina hacia algo o a alguien en determinados momentos, sin que exista una razón para ello es importante. ¿Qué otra manera hay para conocerte y contactar con tu naturalidad?

Mujer de espaldas mirando al sol

Tu intuición es una combinación de percepciones, informaciones previas y experiencias. Lo primero que se te viene a la cabeza, antes de que aparezcan juicios y valoraciones acompañados de temores o falsas creencias.

Aunque no sea fácil escuchar a tu intuición porque estés desentrenado, no te des por vencido. Trata de confiar un poco más en ti mismo, deja de dar tantas vueltas a lo que quieres hacer o decir y simplemente, déjate llevar. Ahora bien, mucho cuidado con aquellas decisiones y acciones que impliquen riesgos significativos. A veces, reflexionar sobre lo que sucede también es necesario.

2. Anímate a salir de tu zona de confort

Salir de la zona de confort es una decisión muy positiva que nunca falla y conlleva grandes beneficios (aunque al principio no lo percibas así). Uno de ellos es precisamente ayudarte a ser más espontáneo. Sin embargo, lo más importante es que incrementará tu autoconfianza, lo cual te hará creer más en ti y de esta forma, mostrarte más natural.

Salir de tu zona de confort significa hacer cosas que normalmente no harías. Ir a lugares que no conoces, alterar tu rutina de alguna manera, desconectarte del teléfono por una tarde… Justo lanzarte a lo desconocido para dejar atrás la comodidad y seguir descubriéndote de algún modo.

Además, dentro de esas excursiones alejadas de tu zona de confort tienen especial valor todas aquellas actividades que te impliquen enfrentar algún temor. No debes hacer puenting o lanzarte en paracaídas, sino sencillamente decidirte a hacer algo de lo que te hayas privado por miedo como por ejemplo dar tu opinión en tu grupo de amigos, en lugar de esperar a que todos se pronuncien para luego, decir lo que crees que será mejor aceptado. ¡Atrévete!

3. Despeja tu agenda para ser más espontáneo

Una de las mayores limitaciones para ser espontáneo es tener una agenda definida y, además, apretada. Muchos tienen la sensación de que una agenda está ahí para llenarla, por eso la organizan de tal manera para que no haya una sola franja libre. Y si la hay, buscan la manera de completarla cuanto antes.

Hombre descansando para ser más espontáneo

El camino hacia la espontaneidad pasa por una reorganización de agenda. Para ello, lo primero que debes hacer es dejar siempre algunos espacios libres y sobre todo, que estos no se conviertan en una nueva obligación. Por eso, lo recomendable es que cada semana cambies el horario de esos ratos libres y abiertos para ti.

Otra recomendación es reflexionar sobre la importancia de los compromisos que tienes agendados. ¿Es posible eliminar alguno de ellos?, ¿se podría delegar una determinada tarea en otra persona?, ¿cabe la posibilidad de dejar un día libre por completo? En principio puedes sentir algo de inquietud, pero si lo que quieres es ser más espontáneo, sin duda esto te ayudará a lograrlo.

Como ves, ser más espontáneo radica en primero, aceptarse para escucharse y luego, cuidarse. Así, más allá de las tácticas que puedas emplear, lo más importante es que trabajes por apreciar cada vez más todo tu valor como persona. Lo demás, como se dice, es carpintería. Si reconoces tu valía, con toda certeza, tu forma de actuar se volverá más espontánea, incluso sin que te lo propongas… ¡No te olvides!