Cómo gestionar emocionalmente la muerte repentina de un padre

Perder a un ser querido marca el inicio de un proceso de duelo. En este caso, queremos hablar del duelo que puede iniciarse ante la pérdida de una figura de referencia, como puede ser un padre.
Cómo gestionar emocionalmente la muerte repentina de un padre
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 01 agosto, 2022

La pérdida de un ser querido es un evento potencialmente traumático y angustiante, y más aún cuando se trata de una muerte repentina. Si además es nuestro padre a quien hemos perdido, el proceso se vuelve complejo. ¿Cómo gestionar emocionalmente el fallecimiento repentino de un padre?

En este artículo abordamos esta temática, sabiendo que los procesos de duelo para pérdidas que pueden ser tan cercanas nunca son fáciles, pero que estos parecen complicarse cuando la partida de un padre se presenta de manera inesperada.

Y es que, tal y como lo señala Rodríguez (2011), la condición humana conlleva de manera inherente la búsqueda del sentido de la vida, y esto adquiere una especial relevancia en los momentos en los que se hace presente la muerte de alguien cercano. Por eso es normal que, ante la muerte de un padre, nos cuestionemos muchas cosas, a la vez que intentamos lidiar con el dolor que implica su partida.

“Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”.

-Mario Benedetti-

Mujer llorando sintiendo culpa
La pérdida de un padre implica transitar por un proceso de duelo.

El proceso de duelo

Antes de hablar de los recursos que podemos desplegar para gestionar emocionalmente la pérdida de un ser muy querido, es importante que conozcamos el proceso de duelo. Y es que cuando pasamos por una pérdida, parece que todos pasamos por una serie de etapas prototípicas, aunque hay muchas diferencias en el curso, ya que, dependiendo de muchas circunstancias, podemos quedarnos más en unas que en otras, e incluso llegar a regresar a una anterior.

En algunos casos, como por ejemplo cuando hay enfermedades existentes, se puede crear un proceso de duelo anticipado que le permite a los supervivientes enfrentar este doloroso proceso y seguir adelante después del inevitable desenlace de su familiar.

Sin embargo, no en todos los casos esto es posible, y es justo aquí donde las cosas se complican, cuando suceden de forma repentina sin que tengamos, muchas veces, la oportunidad de asimilarlo.

“Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel”.

-Mahatma Gandhi-

Claves para superar la muerte repentina de un padre

¿Cómo superar la muerte repentina de un padre? Antes de ponernos con las estrategias, es necesario precisar que no hay fórmulas másicas, solo útiles, que en conjunto nos ayudan.

Por muy hábil que sea con ella, probablemente vas a tener que experimentar un dolor emocional muy profundo, una sensación muy grande de ausencia de control sobre lo que sucede. Por otro lado, nuestros padres generalmente son nuestras primeras figuras de apego, por lo que podemos llegar a sentir un gran desamparo.

Veamos qué podemos hacer etapa por etapa.

Atravesando las fases del duelo

En este sentido es fundamental que vivas cada fase del duelo. ¿De qué forma? Conoce cómo hacerlo a través de cada una de las fases del duelo, propuestas por la psiquiatra y escritora suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross.

Recuerda que no son fases lineales, sino cíclicas, que se van repitiendo con el tiempo hasta llegar la integración de la pérdida, más que la “superación” de la misma.

Negación

La primera etapa del duelo es la negación, y se trata de ese momento en el que nos enteramos de la muerte de esa persona y simplemente no podemos procesarlo. Nuestra mente trata de distanciarse de la realidad como forma de protegernos.

En esta etapa es posible experimentar una especie de shock que no nos permite conectar con lo que sucede. Hay una sensación de incredulidad acerca de lo que ha ocurrido y se puede sentir una especie de irrealidad, como si se estuviera soñando.

Es momento de darse permiso para sentirlo todo, y no tener prisa. La fase de shock acaba pasando.

Ira

Una vez que pasamos la etapa de negación, la ira se hace presente. Y es que se trata de un momento en el que las emociones nos embargan y muchas veces no sabemos qué hacer con ellas.

En esta etapa, la rabia se hace presente y es necesario dejarla salir, encontrando formas adaptativas para ello.

Así, es importante tener en cuenta que la ira es parte del proceso de sanación, pero también lo es el ser conscientes de ella para no volcarla hacia otras personas generando heridas que más adelante nos pesarán.

Negociación

Después de la tormenta generada en la etapa anterior, viene la fase de negociación, que es como una especie de “tregua” que intentamos hacer mientras procesamos lo sucedido.

Durante esta etapa tratamos de negociar con una fuerza superior (Dios, el universo, etc.) para que la muerte se revierta. En esta fase, nuestros pensamientos se enfocan en la ilusión de poder revertir lo que ya ha sucedido. Suele tener una duración muy corta.

Date también permiso para transitar esta fase, es normal que nuestra mente quiera “negociar” con el dolor y con lo sucedido. A veces se trata de una búsqueda inconsciente de respuestas.

Depresión

Una vez que notamos que volver el tiempo atrás no es posible, viene la siguiente etapa, que es la depresión, en la que la tristeza nos embarga por completo. Después de todo el revuelo emocional anterior, la depresión nos hace caer.

Muchas personas suelen tratar de apresurar esta etapa, viendo la depresión como algo negativo, pero esto está lejos de ser cierto, pues se trata de una etapa necesaria para poder vivir un proceso de duelo.

Sin embargo, es necesario prestar atención para no quedar estancados en esta fase.

Aceptación

Finalmente, después de todo el dolor llega la etapa de aceptación. Esto no quiere decir que la muerte del padre deje de doler, simplemente que aprendemos a aceptarla y comenzamos a comprender y asimilar la nueva realidad sin esa persona a nuestro lado.

¿Qué más te puede ayudar?

Además de vivir un proceso de duelo, hay cosas que te pueden ayudar a superar la muerte repentina de un padre:

  • Buscar ayuda profesional para conversar y vivir tu duelo.
  • Apoyarte en tus amigos y familiares cercanos.
  • Continuar con tus rutinas sin que esto implique el silenciar lo que sientes; permítete vivir el duelo.
  • Permitir ser cuidados es fundamental para poder sanar. No te retraigas ni te encierres.
  • Cuidar tus pensamientos y cómo te hablas.
Mujer haciendo terapia
Acudir a terapia ayuda a aceptar la pérdida, gestionar el dolor y encontrar un sentido a la vida.

La experiencia de la pérdida

Si has vivido la experiencia de la muerte repentina de un padre, sabrás lo duro que es este proceso y el dolor que conlleva una situación así. En muchos casos tenemos la sensación de que estás cosas “le pasan a los demás”, y desafortunadamente, a veces nos toca a nosotros.

Si estás viviendo esta experiencia y no sabes dónde agarrarte o cómo sostenerte, recuerda que es importante que puedas pedir ayuda profesional, y que compartas lo que te ocurre.

Es momento de afrontar el proceso de duelo y de recolocar a este padre tan querido en un lugar diferente, más en el plano espiritual que en el físico. Pero no te agobies, no te pongas prisa… todo esto requiere de un tiempo. Mereces transitar tu dolor y tu proceso como tú lo sientas y permitirte sentir.

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”.

-Antonio Machado-

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  • Payés, R. (2001). Psicología del sufrimiento y de la muerte. Ediciones Martínez Roca.
  • Pascual, Á. M., & Santamaría, J. L. (2009). Proceso de duelo en familiares y cuidadores. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 44, 48-54.
  • Rodrigues Gomes, A. M. (2011). La espiritualidad ante la proximidad de la muerte. Enfermería global, 10(22), 0-0.