Depresión postquirúrgica: ¿en qué consiste?

24 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Son muchas las personas que experimentan desánimo, abatimiento y malestar emocional tras una intervención quirúrgica. No importa que todo haya ido bien, el riesgo de derivar en una depresión es algo significativo en ciertos casos.

La depresión postquirúrgica afecta a muchas más personas de las que pensamos. Toda intervención quirúrgica es una fuente estrés, ansiedad y elevada preocupación. Ahora bien, en ocasiones, no importa que la propia cirugía haya ido bien, muchos pacientes atraviesan un postoperatorio marcado por el desánimo y el abatimiento. Son situaciones que merecen más atención.

Es posible que nosotros mismos o un familiar cercano haya experimentado algo similar. Bien es cierto que cada intervención es diferente, que cada persona pasa por una vivencia más o menos traumática en su tránsito por un hospital. Hay quien se somete a una cirugía por una hernia inguinal, otros por una operación de estética y otros deben hacer frente a una dura intervención oncológica.

Cada experiencia es única, pero todos y cada uno de nosotros podemos sufrir una depresión postquirúrgica. Aunque nos sorprenda, cabe señalar que es algo bastante común, sin embargo rara vez se habla de ello. Conozcamos por tanto más datos al respecto.

hombre que sufre depresión postquirúrgica

Depresión postquirúrgica: definición, síntomas y tratamiento

Hay dos colectivos entre los que es común la depresión postquirúrgica: las personas que se han sometido a una intervención cardíaca y quienes han sufrido una rotura de cadera. En estos últimos casos, por ejemplo, investigaciones como las realizadas en el King’s College London, Instituto de Psiquiatría de Reino Unido, evidencian que diseñar tratamientos para la prevención de la depresión tras la cirugía da buenos resultados.

Sin embargo ¿qué sucede en otros casos? Los pacientes oncológicos, por ejemplo, suelen contar también con equipos especializados para atender, entre otros, a las mujeres que se han sometido a una mastectomía. Sin embargo, queda un grueso de pacientes que afrontan sus postoperatorios con gran dificultad.

En muchos casos, se sienten solos porque su entorno no comprende la realidad por la que pasan. No importa que una operación haya tenido éxito, una buena parte no se siente bien psicológicamente. Así, y a pesar de los evidentes avances en las medicina y las técnicas quirúrgicas, el aspecto mental sigue siendo un área descuidada. Porque abundan los pacientes que viven sus postoperatorios de manera traumática.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión postquirúrgica?

Investigaciones, como las realizadas en la Universidad de Padova (Italia), nos señalan algo interesante. Se ha podido comprobar que una parte de los personas que tenían dolencias cardíacas y que derivaron en una depresión postquirúrgica, ya evidenciaban síntomas depresivos en el preoperatorio.

En ocasiones podemos tener pacientes con altibajos emocionales antes de la operación. El postoperatorio puede intensificar esos estados, hasta el punto de derivar en una depresión mayor en caso de no recibir ayuda. Veamos, no obstante, cuáles son los síntomas más comunes.

  • Mayor agotamiento y dolor físico, hasta el punto de que la propia recuperación se alarga más tiempo del normal.
  • Irritabilidad, desesperanza y apatía. Ese estado emocional más apagado de lo normal va más allá de las dos semanas.
  • Tener mayor necesidad de dormir.
  • Pérdida del apetito.
  • Las actividades que antes resultaban motivadoras pierden ahora su interés.
  • Dificultad para recuperar la vida normal (y solo no por los problemas físicos evidentes).
  • Sensación de soledad e incomprensión. La persona percibe que nadie de su entorno entiende la realidad por la que está pasando.

¿Cuáles son las causas?

Los profesionales que ponen el punto de atención en la depresión postquirúrgica evidencian un hecho. No importa que la intervención haya consistido en eliminar un lunar o extirpar un tumor. Toda operación es traumática porque implica una intromisión más o menos dolorosa en el propio cuerpo. Algo así siempre deja tras de sí un impacto emocional.

  • Someternos a una operación es poner el cuerpo (y nuestra vida) en manos ajenas. Algo así origina una gran sensación de vulnerabilidad. Dejamos de ser dueños de nosotros mismos para depender de terceros.
  • Toda cirugía es una invasión física.
  • Asimismo, el postoperatorio implica a menudo no disponer de autonomía, sentir dolor, depender de tratamientos, curas, tener que hacer reposo… Esa focalización en el cuerpo nos hace en ocasiones replantearnos muchas cosas.

Por otro lado, en gran parte de los casos, lo que se experimenta es la sensación de haber perdido su invencibilidad. Ver la propia debilidad puede asustar. Es un momento también en el que se replantean relaciones al ver quien está con nosotros y quién no.

Mujer ingresada en un hospital con su hija

¿Cómo podemos manejar la depresión que surge tras una operación?

La primera estrategia para manejar la depresión postquirúrgica es saber prevenirla. Al menos, en gran parte de esas intervenciones de mayor impacto personal debería contarse con apoyo de profesionales especializados en esta área. La psicología también debe ser ese acompañamiento habitual antes y después de las intervenciones.

  • Por otro lado, algo que necesitan y valoran los pacientes que viven estas experiencias es contar con la validación y comprensión de sus personas más cercanas. Una red de apoyo sólida con quien hablar y con quien contar es esencial.
  • Asimismo, es imprescindible que la persona pueda expresar sentimientos, emociones y pensamientos. Saber desahogar y poder hablar sobre sus experiencias es esencial en todos los casos.
  • La terapia cognitivo-conductal es un enfoque idóneo para abordar estas situaciones al permitir racionalizar pensamientos y crear a su vez enfoques mentales, emocionales y conductuales más saludables.

Por último, seguir unas rutinas constantes y disponer de una adecuada atención médica y psicológica son los mejores pilares para transitar por esas semanas o meses posteriores a una intervención.

Cada persona vive y afronta de un modo concreto estas vivencias tan complejas. Así, sería un buen momento para dar mayor visibilidad a la depresión postquirúrgica.

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