El efecto mariposa que afecta a nuestros problemas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 mayo, 2017
Lorena Vara González · 6 mayo, 2017

Problemas, problemas, problemas… ¿quién no convive con algún problema en su día a día? Lo normal es que todos nos enfrentemos a situaciones problemáticas alguna vez en nuestra vida, aunque eso no quiere decir que sepamos resolverlas… porque lo cierto es que no todas las prácticas hacen maestros.

Hablando de problemas, no es raro que terminemos dejándonos llevar por los círculos viciosos que nosotros mismos cerramos alrededor de ellos. De hecho, nuestros problemas están tan influidos por patrones de comportamiento que se convierten en garantes de su supervivencia y, por ende, de nuestra frustración. Así es como se convierten, desde el punto de vista sistémico, en sistemas de conductas y significados que se retroalimentan entre sí.

Esto quiere decir que, como si de una mariposa se tratase, cuando un problema agita sus alas, influye en muchas de nuestras conductas, de nuestras relaciones y de nuestros pensamientos. Dicho de otra forma, son los problemas los que acaban tomando la dirección de nuestro propio comportamiento, causando , sin que nos demos cuenta, que entremos en un círculo vicioso en el que nos estancamos.

Cuando un problema agita sus alas, surge un terremoto que afecta a nuestro equilibrio interior.

mujer mariposas

¿Cómo podemos romper ese “efecto mariposa” de nuestros problemas?

Para romper este círculo vicioso, responsable en gran medida de que en nuestra conducta manden nuestros problemas en lugar de nosotros mismos, debemos de tratar de bloquear la secuencia de conductas en la que se inscribe el problema. Con ello pretendemos generar otras alternativas de comportamiento que nos acerquen a una buena solución del problema y, en cualquier caso, alejarnos de aquellas que aseguran su supervivencia.

Esto quiere decir que, si ante un problema solemos aplicar una solución en concreto y esta no nos está dando resultado, cambiar de estrategia siempre puede ayudarnos a dar con la solución correcta. Pero esto que parece tan sencillo resulta muy complicado. Ten en cuenta que somos animales de costumbres, y cambiar nuestra forma de actuar, romper con el “efecto mariposa” que desencadenamos, nos resulta sumamente complicado.

El hombre es el único animal que es capaz de tropezarse dos veces con la misma piedra, aunque sea la propia piedra la causante de todos sus problemas.

Para poder cambiar esta asociación de conductas, la psicología sistémica nos propone dos vías:

  • Redefinir algún elemento de la secuencia del problema o cambiar la secuencia entera, para poder darnos cuenta de qué es lo que ocurre a nuestro alrededor y descubrir así el círculo vicioso de conductas que alimenta el problema. Un ejemplo podría ser no dar por supuesta una interpretación, un reproche en una discusión, sino preguntar directamente al interlocutor si esa era la intención que le ha llevado a actuar de esa manera.
  • Realizar alguna tarea que modifique alguna de las secuencias de conductas implicadas: con estas tareas se pretende que seamos nosotros mismos los que incordiemos al problema en lugar de que el problema nos moleste a nosotros. Un ejemplo de ello podría ser añadir un elemento a la secuencia problema; por ejemplo, si tienes problemas con el alcohol, ponerte guantes cuando vas a beber altera el círculo de la conducta.

¡Siéntete libre ante tus problemas!

Quizás estas soluciones te parezcan demasiado simples como para generar resultados significativos, pero lo cierto es que alterar la secuencia mecanizada de nuestros problemas es muy efectivo. Cuando tomamos conciencia de lo que hacemos, en lugar de dejarnos llevar por las situaciones, somos capaces de ver lo que ocurre a nuestro alrededor con mayor claridad.

Nosotros mandamos sobre nuestra propia conducta si somos conscientes de lo que hacemos y por qué lo hacemos en cada momento, sino serán nuestros problemas los que agitando sus alas provoquen los cambios de nuestra vida.

Así que, para sentirnos libres ante nuestros problemas o para intentar buscar soluciones efectivas, cambiar lo que solemos hacer habitualmente, aunque sea con un pequeño detalle nos va a ayudar. Porque no se trata de pasar por la vida sin haberla vivido, simplemente dejándonos llevar por las circunstancias, sino de tomar el mando e introducir pequeños cambios. Estos cambios harán que, cuando la mariposa de nuestros problemas agite las alas, surjan retos y oportunidades, no terremotos y tempestades.