La evolución de la enfermedad el Alzheimer a través del arte

Sofia Alcausa Hidalgo · 30 noviembre, 2014

 

William Utermohlen fue un artista norteamericano que adquirió popularidad a raíz de su enfermedad y posterior fallecimiento. En 1991 empezaron los primeros síntomas; cuatro años más tarde con 65 años de edad, le diagnosticarían Alzheimer.

Gracias a su esposa Patricia, su cuidadora e historiadora del Arte gozamos de un legado artístico con el que por primera vez se contó para ayudar a entender la evolución de la enfermedad de Alzheimer.

UTREMOLENImagen cortesía de sociedad.elpaís.com

Su caso despertó la atención de numerosos medios de comunicación como la revista británica The Lancet, la revista estadounidense Neurology, The New York Times o la BBC entre otros. Te descubrimos toda la historia.

El Alzheimer es una enfermedad que se localiza fundamentalmente en el lóbulo parietal derecho. Esta zona del cerebro es fundamental para visualizar algo internamente y luego plasmarlo. En la obra de Utermohlen puede apreciarse de forma inigualable como su forma de visualizar y plasmar va cambiando profundamente a medida que evoluciona su enfermedad.

Y es que como cuenta su esposa Patricia ya en 1991 empezó a notar ciertos cambios en su marido, comenzó a tener problemas para abrocharse la camisa, problemas en el manejo del dinero y perdió agilidad con la escritura. Además, desde el diagnóstico de su enfermedad, su producción artística se basó fundamentalmente en la realización de autorretratos, que iban trasformándose al mismo ritmo que avanzaba su enfermedad.

Poco a poco fue perdiendo la capacidad de representación espacial, la relación entre rasgos y objetos, entre proporción y perspectiva; su obra cada vez se simplificaba más, se iba perdiendo el fondo de los cuadros y la paleta de colores que caracterizaba a su obra se iba reduciendo al blanco y el negro...igual que su vida.

En este interesante resumen de su obra puedes apreciar la evolución de la enfermedad de Alzheimer en el artista.

 

UTERMOLEN GENIAL

Imagen cortesía de pandoradearte.blogspot.com

 

Y es que su dibujo más tosco y burdo parece que refleja a la perfección su deterioro físico y psicológico; cada año es un deterioro mayor en su persona y en su autorretrato hasta culminar con una última obra en la que no existe su rostro, no hay nada, es el año 2000 poco antes de su muerte.  Según su esposa “es como si William hubiera asimilado su destino en su pintura: subsistir mientras desaparece”.

Es realmente increíble como la pérdida de aptitudes crearon en él una nueva aptitud: la capacidad de plasmar el sufrimiento y el alma de una persona con alzheimer. Si el Alzheimer hace que tu lóbulo parietal derecho se vea afectado para visualizar algo y plasmarlo en William parece que le dio una nueva capacidad para visualizar pero de manera diferente…para visualizar su alma.

Indudablemente la demencia así como otras enfermedades y trastornos mentales son en muchos casos una fuente de inspiración artística y un reflejo del sufrimiento de estas personas. Son un excelente ejemplo de la relación entre demencia y Arte.

 

¿Qué otros casos ha dado el Arte en el que la enfermedad  juega un papel fundamental como fuente de expresión?

 

Vicent Van Gogh. Quizás sea el artista más conocido por todos nosotros cuando relacionamos enfermedad mental y Arte. Van Gogh sufrió de una enfermedad maníaco-depresiva que le llevó a crear obras altamente expresivas, en las que el color vibrante y el trazo enérgico que puede apreciarse en obras tan significativas para la historia del Arte como “La noche estrellada” entre otras muchas, son un claro ejemplo de su mente atormentada.

Edvard Munch. Diagnosticado con depresión, derivada seguramente de sus excesos son el alcohol y del sufrimiento que le produjo la muerte de su hermana Sophie y su madre a causa de la tuberculosis, y la muerte de su hermana Laura en un centro psiquiátrico debido a la esquizofrenia, su obra “El Grito” no necesita de explicaciones. Es un cuadro que habla por sí sólo con fuerza, con garra.

Y es que según el Dr. Luis Caballero, jefe de sección del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Puerta del Hierro de Majadahonda y portavoz de la Sociedad Española de Psiquiatría La enfermedad puede dar un giro en el paciente. Las alucinaciones o los delirios facultan una abertura en el arte. Hay mayor sensibilidad, transmiten de otra manera”