Epigenética: ¿se pueden heredar las tragedias?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 27 febrero, 2019
Sonia Budner · 27 febrero, 2019
La psicología social ha podido realizar algunos experimentos masivos sobre la heredabilidad del trauma y los resultados no pueden ser más reveladores. Estos estudios, realizados a través de generaciones, nos muestran que podemos heredar las tragedias

Rara es la generación que no haya pasado por alguna tragedia. Cuando no han sido guerras, han sido hambrunas, genocidios o brutales crisis económicas. Conocemos las consecuencias físicas y psicológicas, muchas veces devastadoras, que las personas pueden desarrollar tras una experiencia de este tipo. Pero, ¿se pueden heredar las tragedias?

Lo que no se había contemplado hasta hace pocos años es que este tipo de vivencias parecen dejar un residuo genético en quien las sufre que además se puede transmitir a las siguientes generaciones. Los estudios que se han llevado a cabo con animales así lo demuestran.

A pesar de ello, las investigaciones en humanos presentan un claro problema ético, con lo que resulta tremendamente difícil determinar en qué medida y cómo los humanos heredamos genéticamente también las tragedias y sufrimientos de nuestros padres y abuelos.

Psicología social, primera vía de acceso

Pero lo que sí se ha podido realizar son algunos experimentos masivos en el campo de la psicología social. Y los resultados no pueden ser más reveladores. Estos estudios, realizados a través de generaciones, nos muestran que podemos heredar las tragedias, igual que ocurre con los animales.

La psicología social no puede determinar qué mecanismo genético, qué tipo de mutación o qué gen se ve alterado, pero sí ha descubierto que incluso existen patrones de herencia diferenciados por géneros. Algo que está revolucionando el mundo de la psicología, de la sociología y de la investigación genética.

Cadena genética

Finlandia y la Segunda Guerra Mundial

Un estudio llevado a cabo por el equipo del Dr. Torsten Santavirta, de la Universidad de Uppsala, encontró que las hijas de niños que fueron evacuados de Finlandia en la Segunda Guerra Mundial cursaron muchos más problemas de hospitalización por trastornos psicológicos que otras personas cuyos padres no fueron evacuados.

La investigación, además, mostraba que este hecho no parecía haber afectado a los hijos varones de los niños evacuados. Este fascinante dato, se ha intentado explicar por el hecho de que las enfermedades mentales en varones, por lo general, son menos habituales. Pero, aun así, la coincidencia es asombrosa.

«Nuestra observación del riesgo psiquiátrico a largo plazo que transmitió a la siguiente generación es preocupante y subraya la necesidad de sopesar los riesgos potenciales al diseñar políticas para la protección de los niños».

-Dr. Torsten Santavirta-

Los soldados confederados

Otro estudio realizado con los descendientes de soldados confederados que pasaron por el campo de prisioneros de Andersonville, Georgia, durante la Guerra de sucesión de Estados Unidos, arroja datos muy similares al de Finlandia.

Los hijos de los supervivientes del campo de prisioneros vivieron bastante menos que los hijos de otros veteranos de guerra que no habían sido hechos prisioneros. Incluso se descubrió que muchos de ellos habían fallecido mucho más jóvenes que sus hermanos mayores que habían nacido antes de la guerra. Es decir, antes de que sus progenitores pasasen por el trauma y pudieran transmitirlo.

«Ciertamente hay transferencia intergeneracional de rasgos en humanos, algo que puede ocurrir por métodos bien conocidos, como la herencia genética, o la herencia cultural, como el aprendizaje».

-Neil Youngson, profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur-

Los nietos del holocausto podrían heredar la tragedia

Uno de los primeros estudios publicados se realizó sobre los supervivientes de campos de concentración bajo el régimen nazi. El equipo de investigación del Hospital Monte Sinaí, en Nueva York, estudio la composición genética de un grupo de judíos que había estado en los campos de concentración y la comparó con la de sus hijos.

El estudio se centró en una región específica de un gen asociado a la regulación de las hormonas del estrés y se comprobó que tanto los supervivientes como sus hijos tenían afectado dicho gen a causa del trauma heredado. Para garantizar los resultados se hicieron análisis genéticos paralelos para descartar la posibilidad de que los hijos, la segunda generación, hubieran podido modificar el gen por alguna experiencia traumática propia.

Campo de concentración

La inexplicable diferenciación por género

Junto a todo lo anterior, se encuentra otro dato inexplicable hasta el momento. Así como la herencia del trauma en el caso de los niños evacuados de Finlandia parece haber sido transmitida solo a las hijas, en el caso de los prisioneros de guerra los datos se invierten. Parece que en este caso la herencia del trauma fue solo recibida por los hijos varones.

Todas estas investigaciones están sacando a la luz un conocimiento que puede ser extremadamente importante para el futuro de la salud física y mental del ser humano. Parece que los seres humanos podemos heredar las tragedias acontecidas a nuestros ancestros. Aunque de momento los estudios están planteando muchas más preguntas que respuestas.