Estrategias para tolerar mejor el dolor físico

Edith Sánchez·
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
La ciencia ha comprobado que la forma en que cada persona percibe el dolor físico condiciona la intensidad subjetiva de ese dolor. Así, trabajar la mente es un camino muy eficaz para incrementar la tolerancia al dolor.
 

Hay muchas condiciones de salud en las que el dolor forma parte de los síntomas habituales. El dolor físico causa sufrimiento y por lo mismo se convierte en una carga muy pesada. Es importante saber que, además de los analgésicos, también existen otras estrategias que ayudan a tolerar mejor el dolor y que, eventualmente, pueden sustituir en gran medida a los fármacos.

La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard ha señalado que el dolor físico está muy relacionado con el plano mental. Indican la manera en la que se experimenta depende mucho de la personalidad, el estilo de vida, las emociones y las experiencias previas.

Tan es así, que se han detectado casos en los que una persona ha experimentado dolor físico durante tiempo y luego mejora, pero sigue sintiendo dolor. Esto se debe a que el cerebro se habitúa a ciertas sensaciones y luego las reproduce automáticamente; es un efecto similar al de los “miembros fantasma”. Por lo mismo, a la hora de abordar el dolor físico es indispensable trabajar también el plano mental o psicológico.

 

Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo”.

-Selma Lagerlöf-

Mujer con dolor fuerte de migraña

La percepción mental del dolor físico

No es raro que se incurra en el error de abordar el cuerpo como si estuviera separado de la mente. Los seres humanos no somos solamente un sustrato biológico, sino que tenemos un cerebro que interpreta y le otorga significado a todo lo que experimenta. Por lo mismo, todo dolor físico también implica a la mente.

Cada uno de nosotros tiene un esquema mental respecto al dolor. Cuando surge, le damos un significado en nuestra vida, nos formamos expectativas respecto a lo que representa y respondemos de una manera específica al mismo. Esto condiciona la intensidad del dolor y el umbral de tolerancia.

El umbral de dolor es un concepto que se refiere a la capacidad que tenemos los seres humanos para tolerar el dolor físico. Este varía de una persona a otra: en algunos, la sensación de dolor es muy intensa ante estímulos mínimos mientras que otras personas pueden tolerar estímulos de dolor muy intensos. Las diferencias individuales en esta variable dependen en gran medida del estado psicológico de cada uno.

 

Estrategias para tolerar mejor el dolor

Hay una serie de estrategias que han probado ser eficaces para el manejo del dolor físico. En primera instancia se trata de realizar prácticas de relajación para lograr que el cuerpo y la mente se sintonicen en pos de un estado más tranquilo. Esto hace más tolerable el dolor físico.

Las principales estrategias son:

  • Práctica de respiración profunda. Es la estrategia fundamental y simplemente tiene que ver con inhalar y exhalar profundamente. Es aconsejable que la inspiración se acompañe de un mensaje positivo y que la expiración incluya alguna frase para expulsar el dolor físico.
  • Práctica de atención plena. Consiste en enfocarse en el dolor y atender minuciosamente a la forma como se produce, tratando de no interpretarlo, ni rechazarlo, sino simplemente observarlo.
  • Meditación básica. Se debe fijar la atención en el ritmo de la respiración y seguirlo con la mente. Es recomendable que previamente se piense en un lugar tranquilo y la imagen se fije en la mente. Si aparece la distracción, la idea es volver a esa imagen fijada previamente.
  • Respuesta de relajación. Esta respuesta debe implementarse en los momentos en que hay dolor y este genera estrés. Consiste en hacer una meditación básica, con el objetivo de desacelerar el corazón y relajar los músculos.
 

Mujer con los ojos cerrados meditando

Otras prácticas importantes

Para aumentar el grado de control sobre las sensaciones de dolor físico también es importante llevar a cabo otras acciones, esta vez más dirigidas hacia lo externo que hacia lo interno. Siempre es buena idea desarrollar algún tipo de «afición relajante y distractora». Dar paseos, cuidar de las plantas, pintar o actividades similares pueden ser muy adecuadas.

La lectura es una actividad muy recomendable, ya que esta ayuda a incrementar la capacidad de concentración, lo cual será muy útil para tolerar mejor el dolor. Así mismo, ayuda a manejar el estrés. La poesía también puede ser una excelente compañía en estos casos.

No es bueno permanecer mucho tiempo solos. El contacto con los demás es un estímulo muy positivo. No es recomendable que utilices esos vínculos para hablar solamente de tus problemas físicos. Si piensas que es un tema sobre el que necesitas hablar continuamente, la mejor alternativa es una psicoterapia, ya que en ese espacio no saturarás la relación y además obtendrás ayuda profesional.

Martínez Sánchez, L. M., Martínez Domínguez, G. I., Gallego González, D., Vallejo Agudelo, E. O., Lopera Valle, J. S., Vargas Grisales, N., & Molina Valencia, J. (2014). Uso de terapias alternativas, desafío actual en el manejo del dolor. Revista de la Sociedad Española del Dolor, 21(6), 338-344.