La manera de pensar determina el estado de ánimo - La Mente es Maravillosa

LA MANERA DE PENSAR DETERMINA EL ESTADO DE ÁNIMO

Cristina Pérez 15, Abril 2013 en Psicología 598 compartidos

La manera de pensar determina el estado de nuestras emociones. Así como pensemos, así será como nos sintamos. No son las cosas que suceden las que nos hacen sentir mejor o peor, es la interpretación interior que hacemos sobre los sucesos, lo que decidirá que estemos mejor o peor.

Ante un mismo suceso, varias personas reaccionarán de diferente manera. Por ejemplo, imaginemos que alguien tiene una cadena con un colgante que tiene un gran valor sentimental, el regalo de alguien muy querido, el cual quisiera tener de recuerdo para siempre.

Un día aparece un ladrón, le saca una navaja, le pega un puñetazo dejándole el ojo morado y le roban la preciada medalla. Voy a poner el ejemplo de que este suceso les ocurriera a tres personas con diferentes maneras de enfocar las situaciones.

PRIMERA PERSONA: 100% NEGATIVA

Sólo se centra en lo negativo, le da vueltas a lo horrible que es que le hayan robado una cadena de alto valor sentimental, además está dolorida por el puñetazo en el ojo.

Sus pensamientos son 100 % negativos, no ve absolutamente nada de bueno en lo que le ha pasado, además piensa que si hubiera pasado por otra calle o hubiera ido a otro sitio nada hubiera pasado, ¿Resultado? Que si sus pensamientos son cien por cien negativos, también sus emociones serán muy negativas, pudiendo sentir exceso de pena, impotencia, ataque de ansiedad, etc.

SEGUNDA PERSONA: 60 % NEGATIVA 40 % POSITIVA

Este segundo ejemplo sería una persona también negativa. Es lógico que si nos pasa algo malo pensemos negativo, pero la diferencia con la anterior, es que además de tener negatividad, hay otra parte tranquilizadora y positiva y eso equilibra un poco las emociones bajando los extremos de malestar.

Esta persona piensa que aunque haya perdido algo tan valioso y a pesar de estar dolorida por el puñetazo, podría haber sido mucho peor si le hubieran agredido más, por lo menos conserva su salud y siente un poco de alivio por ello.

Ha sabido enfocar la situación de una manera que no sea tan catastrófica como la primera, lógicamente se sentirá mal, pero será más llevadero que el caso primero. La manera de pensar cambia las cosas. Todos nos hemos preguntado alguna vez ¿cómo tal persona aguanta los problemas que tiene? ¡Qué fortaleza!

En realidad lo que poseen estas personas que encajan mejor las adversidades de la vida, es una forma de enfocar las cosas desde una perspectiva optimista y esperanzadora hacia el futuro, donde se agarran a las cosas pequeñas de la vida, a las necesidades básicas.


TERCERA PERSONA: ESPÍRITU POSITIVO QUE SE AGARRA A LA VIDA

Este caso es alguien con un espíritu positivo, que enfoca siempre el valor de la vida como base. Sorprendentemente tiene un 70% de pensamientos positivos y sólo un 30% de negativos. Se siente triste por haber perdido su cadena, siente dolor por el puñetazo, pero siente alegría de estar viva. Es de esas personas que aceptan las cosas malas que pasan y cree que ha tenido una gran suerte de que el ladrón sólo le diera un puñetazo.

Allí está, adolorida en el suelo pero aliviada por seguir viva. Estas personas se olvidan de lo negativo y se aferran a la vida con uñas y dientes, por lo tanto, lo que más prima en la balanza de los pensamientos, es la alegría de seguir viva, y por ello, sus emociones serán mucho mejores que las de los dos casos anteriores.

Depende de la manera de pensar que tengamos, algo nos afectará en exceso, moderadamente o nada. Todos los sucesos tienen muchos matices, es bueno aprender a que las cosas no son blancas o negras, hay muchos matices. Hay problemas en los que nadie se podría mantener positivo, a veces estas teorías son difíciles de aplicar, pero siempre existe una luz dentro de cualquier negatividad, siempre hay algo a lo que nos podemos agarrar para llevar mejor las cosas.

Todo está en nuestra mente, nosotros tenemos el control. Busca siempre el lado tranquilizador y positivo de las cosas. Aunque cueste, practica, merece la pena ganar calidad en las emociones y nosotros tenemos el poder de manejarlo, con reflexión y perseverancia.

Imágenes cortesía de Scott Maxwell y Yanning Van de Wouwer

Cristina Pérez

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