Los ataques de ira aumentan el riesgo de cardiopatías

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 abril, 2015
Eva Maria Rodríguez · 28 abril, 2015

 

¡No te enfades tanto, que un día te va a dar un ataque al corazón! Seguro que conoces a alguien, tal vez tú mismo, al que podrías decirle esto, si no lo has hecho -o te lo han dicho- ya.

Y es que no es un mito ni un estereotipo exagerado del cine o la televisión. Los ataques de ira aumentan el riesgo de sufrir problemas de corazón. De hecho, un nuevo estudio muestra que los episodios de ira intensa pueden desencadenar un ataque al corazón, en especial para la personas que tienen otros factores de riesgo.

Los investigadores de la Universidad de Sydney, Australia, que llevaron a cabo el estudio, encontraron que 2 horas después de un período de ira intensa, el riesgo infarto puede aumentar en 8,5 veces. Las conclusiones de este estudio han sido publicadas en la European Heart Journal: Acute Cardiovascular Care.

Pero el vínculo entre la ira y un mayor riesgo de ataque al corazón no es nuevo. Un estudio anterior realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Boston), ya sugirió que los arrebatos de ira podrían aumentar el riesgo de ataque al corazón, accidente cerebrovasculares y otros problemas cardiovasculares.

Tal como explica uno de los autores principales de este último estudio, el doctor, Thomas Buckley, este nuevo estudio confirma lo que ya se ha sugerido en investigaciones previas. La evidencia anecdótica, que incluso se ve en las películas, esos episodios de intensa ira pueden actuar como desencadenante de un ataque al corazón.

Este aumento de riesgo de sufrir cardiopatías es especialmente importante y debe ser tenido en cuenta por las personas que, por otros motivos (tensión alta, niveles de colesterol elevados, fumadores, etc.), tienen un alto riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Pero, cada vez más, los investigadores están estudiando cómo los factores psicológicos pueden desencadenar un ataque al corazón.

 

La ira y la ansiedad no son amigas de tu corazón

 

Para alcanzar las conclusiones que exponen, el doctor Buckley y su equipo reclutaron a 313 participantes con oclusión coronaria aguda, una enfermedad que consiste en un bloqueo en una arteria que suministra la sangre al corazón.

Todos los participantes habían sido admitidos en un centro de la angioplastia primaria en Sydney, entre 2006 y 2012, porque mostraban riesgo alto de sufrir un ataque al corazón.

Cuatro días después del ingreso, se les preguntó a los participantes por sus actividades en las 48 horas anteriores a la aparición de los síntomas. Se les pidió que calificaran su nivel de ira durante estas 48 horas en una escala del 1 al 7, donde 1 indica “calma” y 7 “enfurecido y fuera de control”.

El estudio revela que los pacientes que experimentaron períodos de ira en escala de 5 (que indicaba “muy enojado, el cuerpo tenso, apretando los puños o los dientes, a punto de estallar”) o más, en las 48 horas anteriores a la aparición de los síntomas, fueron 8,5 veces más propensos a tener un ataque al corazón en las 2 horas posteriores al ataque de ira.

ataque de ira

Además, el equipo encontró que las personas que experimentaron niveles altos de ansiedad, en las 48 horas antes del inicio de los síntomas, fueron 9,5 veces más propensas a tener un ataque al corazón en las siguientes 2 horas.

El doctor Buckley dice que los episodios de ira o la ansiedad pueden provocar un aumento de la frecuencia cardíaca, aumentar la tensión, el estrechamiento de los vasos sanguíneos y el aumento de la coagulación, todo lo cual puede desencadenar un ataque cardíaco.

Al comentar sobre sus hallazgos, los investigadores dicen:

“Este estudio se suma a la pequeña, pero creciente, evidencia de que el cuerpo  vincula los disparadores emocionales agudos con la aparición de infarto de miocardio. Futuros estudios que identifiquen a las personas más vulnerables en tiempos de exposición emocional pueden mejorar los modelos predictivos para anticipar cuándo ocurrirá un infarto   e informar de futuras nuevas terapias preventivas”.

Otro de los autores principales del estudio, el profesor  Geoffrey Tofler,  dice que estos resultados también sugieren que en el tratamiento de las personas con alto riesgo de ataque al corazón se debe considerar la frecuencia y la intensidad con la que manifiestan ataques de ira.

 

¿Qué se puede hacer para prevenir los ataques al corazón inducidos por la ira y la ansiedad?

 

El profesor Tofler dice que es necesario entrenar a los pacientes de alto riesgo para que consigan una reducción del estrés y de la frecuencia e intensidad de los episodios de ira.

Para las personas con alto riesgo de ataque al corazón,  Tofler dice que hay una posibilidad de que el uso de medicamentos, como la aspirina o bloqueadores beta, en el momento de un episodio de ansiedad o enojo reduzca el riesgo de ataque al corazón, aunque él dice que esto es algo que él y sus colegas actualmente están investigando.

Tofler insiste que en las personas deben “ser conscientes de que una explosión de ira o ansiedad severa puede conducir a un evento coronario, así que hay que considerar estrategias preventivas cuando sea posible”.