Merlí: una serie diferente

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Alberto Álamo
· 24 abril, 2019
Cada vez tenemos más opciones a la hora de elegir una serie. Si buscas una serie rompedora, políticamente incorrecta y única, Merlí es la serie que buscas. Quién nos iba a decir que una serie de televisión iba a poner de moda la Filosofía, en los tiempos de la inmediatez y de la poca reflexión.

Nunca hemos tenido tantas series de televisión a nuestra disposición. De hecho, hablar de series «de televisión» está empezando a convertirse en una expresión imprecisa. Las nuevas plataformas de visualización de series, películas, realities y documentales han multiplicado nuestras opciones con respecto a la parrilla televisiva y sus tiempos y dinámicas.

Dentro de todo ese amplio abanico de opciones hay una serie que ha conseguido enseñar, motivar, divertir, entretener y emocionar, sobre todo emocionar. Sí, eso lo han conseguido no pocas series, pero si todo eso lo consigue un protagonista que se dedica a impartir la asignatura de Filosofía en un instituto, entonces sí que es algo inédito. Hablamos de Merlí.

Merlí

Acercando la Filosofía a la gente

Para todos aquellos ajenos a esta disciplina, puede que la filosofía tenga una imagen algo gris, demasiado tosca o excesivamente teórica. El gran mérito de Merlí es que la filosofía se percibe, se aplica, se siente, y no solo se lee o se teoriza.

Esta disciplina, para muchos la madre de todas las actuales disciplinas del conocimiento, versa acerca de la vida, de toda una serie de preguntas que giran en torno a ellas. Por eso, qué mejor modo de mostrar la filosofía que a través de la vida misma, en este caso, de la vida de su protagonista, el que da nombre a la propia serie.

Por si no fuera poco, cada capítulo de cada una de las tres temporadas se basa en la doctrina de un filósofo concreto. De hecho, cada capítulo muestra las principales ideas o teorías de un filósofo, sin que ello altere lo más mínimo la linea argumental de la serie. Así, Merlí nos muestra una forma de entender la filosofía mucho más dinámica y práctica a lo que acostumbramos.

Como la vida misma

Merlí es una serie con tintes de tragicomedia. El personaje principal, Merlí, encarnado por Francesc Orella, es un profesor de filosofía algo decadente, con actitudes inmaduras, sensible, a veces mostrando una masculinidad mal construida… Pero, sobre todo, auténtico, astuto y provocador.

Sin embargo, lo que sucede en la serie también tiene que ver con sus otros protagonistas, los estudiantes. Poco a poco, vamos conociendo las luces y las sombras de la vida de muchos de los alumnos de su clase.

De hecho, Merlí es un profesor diferente porque su vida personal llega a entremezclarse con la vida de cada estudiante. Es una de las innumerables muestras de su incorrección política, del cuestionamiento de los límites y del sistema en general. Las relaciones entre el profesor y el alumnado van mucho más allá de las cuatro paredes del aula.

Divierte, estremece, entristece, frustra… Es lo que esta serie provoca. Es poderosamente realista, desmarcándose de dinámicas predecibles o de personajes demasiado superficiales.

Merlí hablando alumno

El personaje de Merlí

Las series que cuentan con un protagonista principal tienen la dificultad de que este ha de ser muy bien construido. La construcción del personaje de Merlí ha sido prácticamente perfecta. Han logrado crear un ‘héroe’ con unos rasgos diametralmente opuestos al clásico arquetipo de héroe.

Lo vemos valiente, atrevido, pero, al mismo tiempo, cobarde e inmaduro. Emocionalmente caótico, pero con un trasfondo noble. Sin signos de hipocresía moral (tal vez uno de sus sellos distintivos), Merlí consigue seducirnos, a pesar de que es muy difícil estar de acuerdo con él en todo.

La vida y la muerte, la enfermedad, las relaciones eróticas, las drogas, la amistad… son solo algunos de los temas que toca esta serie única. Pero Merlí es alguien que pasa por estos temas sin mostrar solemnidad ni un dramatismo excesivo. Él acepta todas estas cuestiones como parte de la vida, que nos pueden tocar de cerca o no tanto, y que hemos de gestionar como buenamente podamos.

La vinculación con cada alumno resulta tan especial porque el protagonista tiene un componente adolescente muy identificable, que hace conectar con el alumnado y que seduce al resto de la gente. No tanto en su lenguaje o sus intereses personales, pero sí en su actitud, por momentos hedonista y por momentos irresponsable.

En resumidas cuentas, esta es una serie que no deja indiferente a nadie, y que ha conseguido poner de moda algo muy necesario en los tiempos que vivimos: la crítica, la reflexión, el pensamiento, la aceptación, el conocimiento… la filosofía. ¡Bravo, Merlí!