El concepto de muerte en los niños y adolescentes - La Mente es Maravillosa

El concepto de muerte en los niños y adolescentes

Judith Francisco 31 mayo, 2018 en Psicología educativa y del desarrollo 0 compartidos
Niño abrazando a su padre

Hablar sobre la muerte sigue siendo tabú. Sobre todo, si con quien tenemos que tratar este tema es con un niño. En muchas ocasiones, ante la enfermedad o la muerte de un familiar o amigo, los niños apartados, sin darles explicaciones de la situación. Incluso cuando es el niño el que está enfermo o en una fase terminal, algunas familias tienden a no darles ningún tipo de información sobre lo que está pasando. Así, en este contexto es muy fácil que los niños se sientan muy confusos ante el concepto de muerte.

Sin embargo, al igual que los adultos necesitan expresar sus emociones, sus temores o sus deseos, los niños también lo necesitan. Así, un adulto capaz de escuchar y de explicar con sensibilidad qué es lo que ocurre, sin mentiras, sintiéndose entendido y apoyado, les dará mucha seguridad.

Una buena comunicación y una información honesta ajustada a las necesidades del niño son necesarias para que se enfrente a sus temores y el adulto pueda ayudarle. Pero, ¿cómo hablar con el niño de la muerte? ¿A partir de qué edad se considera que el niño tiene las mismas ideas acerca de la muerte que un adulto?

Niño triste tumbado

¿Cómo adquiere un niño el concepto de muerte?

La muerte se afronta de manera diferente dependiendo de la madurez cognitiva. Esto quiere decir que los niños entienden el concepto de muerte dependiendo de su nivel evolutivo, más que de su edad cronológica. 

Barbara Kane describe tres fases o etapas del desarrollo del concepto de muerte:

  • La primera fase sería cuando se adquieren los conceptos de separación (los difuntos tras su muerte no viven entre nosotros) y falta de movimiento (permanecen inmóviles).
  • En la segunda fase se va entendiendo el concepto de universalidad (la muerte nos va a llegar a todos) y el cese de actividad corporal, además de la irrevocabilidad (la muerte no tiene vuelta atrás) y la causalidad, que primero se refiere a causas externas (accidente), y al finalizar la etapa la muerte puede tener una causa interna (enfermedad).
  • En la última fase, el niño es capaz de pensar en la muerte en términos abstractos, casi como lo haría un adulto.

Como se puede observar, el concepto de muerte se define de forma multidimensional integrando la comprensión de tres conceptos fundamentales: universalidad, irreversibilidad y cesación de los procesos corporales. Pero, ¿a qué edad aproximadamente se adquiere cada uno de estos conceptos?

¿Cuándo adquiere un niño el concepto de muerte?

Ante la diversidad de teorías y a modo de resumen, a continuación se va a presentar la adquisición del concepto de muerte en base a cinco etapas:

  • Etapa prelingüística (0-18 meses): el niño responde al dolor, al malestar y a las personas extrañas. Existe temor a la ausencia de los padres. No hay concepto del tiempo ni de la enfermedad.
  • Etapa preescolar (18 meses-5 años): el niño a esta edad cree que la enfermedad está causada por factores externos o por accidentes. La muerte es un sueño en el que hay pérdida de movilidad, separación o mal funcionamiento temporal. Es la etapa del pensamiento mágico: los muertos respiran, comen y se trasladan de un lugar a otro. A causa del pensamiento mágico, pueden vivir la enfermedad como castigo por malos comportamientos o pensamientos.
  • Etapa escolar (a partir de los 5 años): el niño ya expresa curiosidad por la muerte y las relaciones sociales, así como existe una conceptualización madura del tiempo. A partir de esta edad, ya entiende que existen determinados factores internos que pueden causar la enfermedad. En esta etapa, el niño piensa que la muerte es selectiva, que afecta a los más ancianos, y tiende a personificarla; con frecuencia, la representan como “el hombre vestido de negro”.
  • Entre los 7 y los 13 años: el niño ya ha desarrollado los conceptos de irreversibilidad, universalidad y permanencia de la muerte.
  • Preadolescencia y adolescencia: admite que existe causas desconocidas a la enfermedad. Con frecuencia, se emplea la negación como defensa ante la amenaza emocional que supone la muerte.

Niña triste con un peluche

Comunicación con el niño sobre el final de la vida

Hablar con los niños acerca de la muerte es una de las situaciones más difíciles. ¿Será porque remueve nuestros miedos a la enfermedad y a la muerte? Está claro es que el niño tiene la habilidad de aprender sobre la enfermedad, aunque se le quiera ocultar. Por lo tanto, es muy importante abordar estos temas con ellos, siempre de forma adaptada a su nivel y respetando sus necesidades.

Si se utilizan palabras que el niño entienda, dibujos, cuentos, o historias que él quiera compartir, estamos permitiendo que explore sus miedos. Esto le aportará consuelo, además de adquirir argumentos para enfrentarse a la “tentación” de pensar que es responsable de la muerte de otra persona por haberse portado mal.

Una de las habilidades de comunicación más importantes será la escucha activa, pues muchos niños hablan de la muerte a través de adivinanzas, personajes de cuentos… los adolescentes a veces lo hacen a través de series de televisión o cómic. También la comunicación no verbal es importante. Los niños pueden expresar con la postura, el tono de voz o la mirada, miedos o sensaciones desagradables que no son capaces de verbalizar.

Es necesario estar atento y a su vez atender a nuestra forma de comunicarnos con ellos. Lo mejor es que sea serena, sin dramatismos. Así, podremos manifestar nuestra preocupación o tristeza, pero transmitiendo confianza y asegurándoles que estarán acompañados en todo momento.

Judith Francisco

Graduada en Psicología por la Universidad de Salamanca, y actualmente estudiando el Máster en Psicooncología y Cuidados Paliativos (UCM). Mente curiosa en continuo aprendizaje y con ganas de aportar mi granito de arena.

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