No temas hacerte preguntas, en ellas están todas las respuestas

Cristina Medina Gomez · 16 agosto, 2015

 “Siempre hay que preguntarse el porqué de nuestras propias preguntas ¿y sabes por qué? Porque nuestras preguntas, al primer descuido, nos dirigen hacia lugares adonde no queremos ir”

-Roberto Bolaño-

Estos “lugares adonde no queremos ir” en muchas ocasiones son realmente nuestro camino: aquellas opciones que más miedo nos provocan son las que nos dicen quiénes somos.

Preguntarse ayuda a decidir

En momentos de estabilidad emocional lo más probable es que sintamos que nuestra vida se encuentra en equilibrio y nuestros frentes futuros ordenados.

Además, lo más esperado es que a esta situación la etiquetemos bajo el nombre de “felicidad“: nos dejamos llevar por el buen momento que estamos disfrutando y queremos que sea eterno.

Cuando esto ocurre podría ser beneficioso que paráramos a pensar cómo hemos llegado ahí. La mayor parte de lo que nos pasa no es cuestión de azar, sino un cúmulo de elecciones, de acciones y reacciones. 

Algo así como la consecuencia de elegir una u otra salida en una bifurcación que no conoces: no importa si estás preparado o no, lo que es necesario es que sea la correcta.

Al llegar a la bifurcación podemos sentirnos nerviosos, pero lo cierto es que también el orden es el dueño de nuestra vida cuando hemos sido suficientemente capaces de enfrentar el caos.

“El caos es un orden por descifrar”

-Borges-

No hay que dejar de hacerse preguntas

Como seres humanos que somos, el interés por las cosas está en nuestra esencia, al igual que el sentido de movimiento y de cambio constante.

De manera interna, hay algo que tras determinados periodos de tiempo nos agita y nos sacude en el presente: nada puede durar para siempre.

Las felicidades eternas se deshacen y se vuelven momentáneas, comienzan las preguntas internas y los frentes futuros se abren.

Si queremos volver a ordenar el caos, necesitamos escucharnos, ser valientes y capaces de aceptar todas las respuestas, hasta las que no queremos escuchar o no creíamos posibles.

Recuerda que somos orden y caos, ambos compatibles pero no simultáneos.

No darles la prioridad que tienen puede ser uno de los errores más graves que podemos cometer para nosotros mismos: ocultarlas como si no existieran y tratar de continuar mintiéndonos, no nos beneficiaría.

Tenemos que conocernos para poder avanzar con nuestra vida, para seguir nuestro camino. Eso solo es posible si no tememos hacernos preguntas pues, a veces, en la formulación de las mismas están las respuestas.

“Tú te mereces  lo mejor de lo mejor, porque tú eres una de esas pocas personas que, en este mísero mundo, siguen siendo honestas consigo mismas y esa es la única cosa que realmente cuenta”

-Frida Kahlo-

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas

Por otro lado, lo nuevo que conocemos, ya sea personas o no, nos origina preguntas y son las respectivas respuestas las que dan sentido a nuestra vida. El ser humano, por ejemplo, se pregunta por la muerte, por su origen, por temas muy generales como: ¿Qué es la realidad?

En casos como estos, más externos, responder es complicado, pero no es cierto que existan preguntas sin respuestas si consideramos como tales el proceso que nos lleva a evolucionar como colectivo de personas.

Lo que se desconoce es lo que hace apreciar lo que se conoce. Las preguntas son necesarias en todos los ámbitos que nos rodean. Como decía Einstein, “lo importante es no dejar de hacerse preguntas”.

Nosotros crecemos y el mundo avanza gracias a la curiosidad y, por inercia, a las preguntas.

curiosidad

Sería bueno que en vez de preguntar a los otros diariamente: ¿qué tal tu día?, dijéramos: ¿qué es lo mejor que te ha pasado hoy? Reflexionar un momento del día sobre lo bueno que nos pasa, nos ayuda a sentirnos mejor y a saber como podemos tener una mejor actitud en situaciones más infortunadas.

Seguro que todos alguna vez hemos negado hacernos una pregunta que nos incomoda por motivos ajenos a nosotros mismos.

La vergüenza, los miedos, los estereotipos, la intolerancia, son aspectos que no deben estar presentes cuando nos paremos a pensar en nuestra felicidad, porque quién no pregunta no aprende y quien no aprende no puede crecer como persona.

Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguada y aguarda más aun. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.

(Susanna Tamaro, Dónde el corazón te lleve)