¿De qué te arrepentirás en el futuro?

22 Octubre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
En ocasiones vivimos tan centrados en las obligaciones diarias que nos olvidamos de disfrutar. Si no deseas arrepentirte en el futuro, cambia tu perspectiva.

Usualmente, la mayoría de nosotros vivimos día a día. Tratamos de cubrir nuestras necesidades inmediatas y no reflexionamos en exceso sobre el rumbo de nuestra vida. Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado de que te arrepentirás en el futuro?. ¿Crees que estás experimentando la vida que deseas?.

Se han llevado a cabo algunas investigaciones con el fin de clarificar cuáles son los temas sobre los que las personas se arrepienten llegada una edad avanzada. Los resultados han arrojado información interesante, que puede servirnos para replantear nuestras y prioridades.

¿De qué te arrepentirás en el futuro?

Empleo

Muchas veces nos vemos forzados a trabajar en algo que no es nuestra verdadera vocación. La necesidad económica puede hacer que aceptemos un empleo que no nos llena e incluso nos hace infelices. Esta es una de las mayores áreas sobre las que las personas suelen arrepentirse, viéndolo con la perspectiva de la edad.

No siempre es posible dedicarnos a lo que nos apasiona, sin embargo, hemos de intentarlo. No renunciar antes de haberlo intentado, disminuirá ese posible arrepentimiento futuro. Adicionalmente podemos tratar de integrar nuestra pasión en nuestra vida aunque no sea nuestro trabajo formal.

Lo verdaderamente importante es emplear nuestro tiempo (al menos parte de él) en aquellas actividades que nos enriquezcan y nos atraigan de forma natural. Desarrollar nuestros talentos nos hará vivir una vida mucho más plena.

Emociones

Es frecuente que muchas personas se sientan cohibidas a la hora de expresar y compartir sus emociones. En el momento presente únicamente tratamos de evitar el malestar que nos supondría exponerlas, pero no nos damos cuenta de las repercusiones a largo plazo. Es probable que en el futuro nos arrepintamos de no haber sido claros, firmes o sinceros.

Puede que lamentemos no haber puesto límites a ciertas personas que nos hirieron, o no haber expresado nuestro amor a quienes amábamos. Aquello que no dejamos salir se convierte en nudos en la garganta, en pesos en el corazón.

Por tanto, conectemos con nuestro lado emocional y dejemos que nos guíe. Tratemos de trabajar en nuestra asertividad y nuestra gestión emocional. Acostumbrémonos a sentir y a expresar. Dejemos de reprimir emociones y permitámonos sentir en plenitud.

Vida personal

A veces la rutina y las obligaciones diarias consumen toda nuestra energía física y mental. Centrados en cumplir nuestras obligaciones cotidianas, no dejamos tiempo al ocio y a cuidar nuestras relaciones sociales. Es importante encontrar un equilibrio si no queremos sentir, en un futuro, que no aprovechamos verdaderamente nuestra vida.

Al final de nuestros días, lo que atesoramos son los recuerdos, los momentos compartidos y las experiencias que nos hicieron disfrutar del instante. Demos lugar a esos espacios de tiempo que no son tan productivos económicamente hablando pero son extremadamente valiosos a nivel personal.

Identidad

Se llevó a cabo una investigación cuyos resultados fueron muy reveladores. De acuerdo a la misma, las personas suelen arrepentirse por haber priorizado el deber por encima del deseo. En nuestra cotidianidad estamos más preocupados por cumplir con nuestros deberes y responsabilidades, pero alcanzada una cierta edad lamentamos no habernos ocupado, en su lugar, de nuestros deseos y aspiraciones genuinos.

Dejemos de guiarnos por lo que la sociedad nos dice que debemos ser. Olvidemos lo que se espera de nosotros y comencemos a preguntarnos qué esperamos nosotros mismos. 

Te arrepentirás en el futuro de no atreverte a vivir

Si observamos detenidamente, comprobaremos que lo que realmente lamentan las personas no es aquello que hicieron, sino lo que nunca se atrevieron a hacer. Nos arrepentimos de habernos dejado limitar por el miedo, la vergüenza o la culpa. Por habernos quedado con la duda de que hubiera pasado si hubiésemos dicho que sí.

Nos centramos en evitar el sufrimiento o el malestar inmediatos, renunciamos a oportunidades y nos cohibimos pensando en las consecuencias cercanas. Sin embargo es necesario, al tomar decisiones, ampliar nuestras miras y tratar de escuchar nuestra voz interior. Aquella que no conoce de dudas.

A veces es preferible lanzarse, probar y vencer la incertidumbre. Dejemos de temerle al fracaso, aceptemos al error como parte intrínseca de la vida y decidámonos a aprender de cada experiencia. En ocasiones es más arriesgado no arriesgarse. Vive hoy, para que no tengas que arrepentirte mañana.

Davidai, S., & Gilovich, T. (2018). The ideal road not taken: The self-discrepancies involved in people’s most enduring regrets. Emotion18(3), 439. González, M., Ibáñez, I., Rovella, A., López, M., & Padilla, L. (2013). Perfeccionismo e intolerancia a la incertidumbre: relaciones con variables psicopatológicas. Psicologia Conductual21(1), 81.