Por qué nos gustan los chicos malos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 26 agosto, 2015
Arantxa Alvaro Fariñas · 26 agosto, 2015

“Y entonces se enamoró, de la única forma en que las mujeres inteligentes pueden enamorarse… Sí, así como una “idiota”; aunque él nunca fue capaz de entender todos los poemas que le leía para explicar su amor…”

-Angeles Mastretta-

Sabemos que no son buenos, que nos van a hacer daño, pero una especie de instinto masoquista se desata cada vez que vemos a un chico malo y nos resulta totalmente irresistible.

La química no es igual con ellos, hay riesgo, hay intensidad, hay peligro, hay emoción. Es un cóctel completamente embriagador.

Y cuando desaparece nuestro chico malo, al que por supuesto hemos intentado cambiar, lloramos y lloramos durante días lamentando lo estúpidas que hemos sido.

Lo que nos atrae de un chico malo

Los chicos malos representan lo que nos gusta, lo que nos parece interesante, arriesgado, peligroso, distinto. Sabemos que desaparecerán de un día para otro sin decir nada, que se irán con otra, pero nos gustan.

¿Qué nos atrae tanto de un chico malo?

La prohibición

Todos nosotros sentimos una gran satisfacción al transgredir las normas y el estar con un chico malo con el que tus padres te han prohibido estar o con el que sabes que no debes estar, es un auténtico placer.

Es lo que los expertos llaman “miedo consciente”, que no es doloroso sino gratificante. El psicólogo inglés Michael Belint, sostiene que la diversión del “lado oscuro” aparece porque somos responsables de esa atracción y la podemos controlar.

Pero no todos sentimos el mismo deseo por lo prohibido, ya que influyen también factores culturales, ambientales, genéticos, que construyen y moldean ese deseo.

Enamorarse de un chico malo

El deseo de ser la elegida

Cuando un chico malo se fija en ti, te presta su atención, deseas ser la elegida, la única, aunque sea sólo por un momento, por unas horas. Ser tú la que hablas con él, a la que mira, la chica a la que él desea.

Aunque sepamos que será algo fugaz, lo deseamos porque nos hace sentir bien. Por un momento seremos la única.

La idea de que con nosotras cambiará

En la fase de ceguera inicial ante un chico malo, nos engañamos pensando que le cambiaremos, que nosotras lograremos que sea una persona mejor, que nos admirará y querrá con locura.

Se trata de una fase de enamoramiento en la que no vemos los defectos ajenos, en la que nuestro cerebro segrega tal cantidad de endorfinas que nos nubla completamente la razón.

Es divertido, muy divertido

Aunque esperemos horas a una llamada o a un mensaje suyo, aunque sepamos que va a desaparecer, aunque seamos conscientes de que no va durar, sabemos que será divertido y seguimos hasta el final, cuando quiera que este llegue.

Pero todas estas ideas son fruto del amor romántico de las películas, es un amor incompleto.

El amor para ser completo tiene que reunir muchos aspectos, pero sobre todo tres elementos: el deseo sexual (Eros), la amistad de pareja (Philia) y el amor desinteresado por el otro (Ágape). Sin estos tres elementos, algo falla, nuestra relación no funcionará.

Estudios científicos sobre “la triada oscura”

Peter Jonason, de la Universidad Estatal de Nuevo México (EEUU), realizó un estudio con 200 estudiantes del centro, para demostrar que las mujeres prefieren a los hombres malos, pero se casan con los buenos.

Jonason clasificó a los hombres según tres características de la personalidad que llamó “la triada oscura de rasgos psicológicos”:

El narcisismo

En los chicos malos el narcisismo está relacionado con el apareamiento a corto plazo, que se da en los hombres que compiten con el propio sexo, para después repeler a las parejas tras la relación sexual.

La psicopatía

La psicopatía suele manifestarse por una gran falta de sensibilidad y falta de empatía. En las relaciones a corto plazo tiene al éxito porque los psicópatas tienen un falso encanto que es totalmente superficial.

La naturaleza explotadora y manipuladora de Maquiavelo

El maquiavelismo está relacionado con la falta de sinceridad, la duplicidad y la manipulación, lo que favorece la promiscuidad.

El estudio de Jonason, encontró que aquellos hombres que poseían más rasgos “oscuros” en su personalidad tendían a tener más compañeras y relaciones a corto plazo.

El poder de los chicos malos

La esperanza de los chicos buenos

A largo plazo, la elección de las mujeres cambia.

El doctor de psicología evolutiva Gayle Brewer, de la Universidad de Central Lancashire (Reino Unido), sostiene que para relaciones cortas las mujeres eligen a chicos malos, pero para relaciones a largo plazo las mujeres prefieren a chicos buenos y cariñosos, chicos que les transmitan seguridad, empatía, compañerismo.

La autoestima

“En los amores imposibles, la esperanza es lo primero que hay que perder”

-Walter Riso-

Walter Riso, psicólogo argentino, en su libro “Manual para no morir de amor” dice:

“Te han enseñado que la esperanza es lo último que debes perder —y posiblemente sea cierto en algunas circunstancias límite—, pero en el amor imposible o en el desamor declarado y demostrado, la desesperanza es un bálsamo. Si ya no te aman, no esperes nada, no anticipes positivamente: un pesimista inteligente es mejor que un optimista mal informado.”

Por lo tanto, cuando el chico malo desaparece, ya no nos busca o simplemente nos ha cambiado por otra, es necesario perder la esperanza cuanto antes, recuperar nuestra autoestima. Pero, ¿cómo?

Riso nos propone varias técnicas que harán que mejore tu autoestima, ante una ruptura o una relación que no funciona, que son las siguientes:

  • Elimina de tu vocabulario frases como: “No soy capaz”, “No puedo”.
  • No seas pesimista. Si tienes demasiados pensamientos negativos sobre el futuro, para un momento y revisa si son realistas.
  • No seas fatalista. Tú construyes tu destino.
  • No recuerdes sólo lo malo. Durante algunos momentos al día activa tu memoria positiva, piensa en cosas positivas que has hecho en tu vida.
  • Revisa tus metas y verás que podrás ir más allá teniendo en cuenta tus fortalezas.
  • Ponte a prueba y arriésgate. Define un objetivo que sea realista y ve a por él.

“Me enamoré de la vida, es la única que no me dejará sin antes yo hacerlo”

-Pablo Neruda-