Pulsión de muerte o Tánatos: ¿qué es?

Quizás pocos nombres sean tan siniestros como lo que el psicoanálisis bautizó como pulsión de muerte. Sin embargo, esta pulsión, siendo siempre destructiva, está lejos de ser enemiga de nuestra supervivencia cuando la gestionamos bien.
Pulsión de muerte o Tánatos: ¿qué es?
María Alejandra Castro Arbeláez

Escrito y verificado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez.

Última actualización: 27 julio, 2022

Hay momentos que resultan profundamente desgarradores. Generan o proyectan la sensación de un gran vacío, naciendo de esta falta de existencia percibida la idea de que todo está perdido. En estos instantes, precisamente, la pulsión de muerte cobra una fuerza mayor, como si se beneficiara de esa inercia que parece precipitarnos a la nada.

Según el psicoanálisis, una disciplina que hace hincapié en el inconsciente, y que fue fundada por Sigmund Freud, las pulsiones dan origen a cada una de las actividades de nuestra mente, poseen una fuerza que nos empuja a la acción, mientras que su meta es satisfacer la excitación y están asociadas a un órgano del cual surgen y a un objeto: aquello que las satisface.

En esta artículo, te mostraremos que, aunque tengan la fama contraria, las pulsiones no necesariamente son un asunto sexual, y que la destrucción también es necesaria para el ser humano. Además, te mostraremos de qué se trata la pulsión de muerte, cómo se manifiesta en nuestras vidas y por qué, aunque su nombre parezca indicar lo contrario, no siempre es negativa para nuestra supervivencia.

Mujer triste y deprimida

Pulsión de muerte, ¿qué es?

El Tánatos o la pulsión de muerte es un impulso inconsciente que busca el cese de las tensiones del organismo a través de los impulsos de auto-destrucción y agresión. Asimismo, esta fuerza psíquica emerge desde el nacimiento y acompaña al individuo a lo largo de su vida.

El objetivo de la misma es retrotraer al psiquismo a un estado de no tensión y reposo total; y con ello, trascender la inestabilidad y aumento de excitaciones propias de la vida del organismo.

Según Freud, la pulsión de muerte se opone a las pulsión de vida (Eros) porque no motiva al ser humano a la cohesión y unión placentera con los objetos y el mundo. En su lugar, impulsa a la desintegración de los vínculos.

Para comprender mejor dicha oposición, es pertinente tener en cuenta que la pulsión de vida refiere a aquellos impulsos psíquicos que buscan la autoconservación del yo y la satisfacción del aparato psíquico a través de los vínculos con otras personas u objetos.

En este sentido, la pulsión de vida busca la evitación del displacer y la reducción de tensiones, a través de la satisfacción de las necesidades básicas: hambre, sueño, vestido, higiene y la unión sexual para extender la especie a través del deseo mediado por la cultura.

Ahora bien, Tánatos y la pulsión de vida van de la mano; siempre están presentes, dan forma a una dialéctica como lucha y a un equilibrio cuyo resultado es la propia vida, la propia conservación. Por tanto, que Tánatos sea una fuerza para las disolución, no significa que sea, siempre y desde todos los puntos de vista, negativa; o que la pulsión de vida siempre sea positiva.

¿Qué es Tánatos en psicología?

Freud nunca utilizó, excepto oralmente, el término Tánatos para referirse a la pulsión de muerte que luego se volvió tan popular. Dicho término, en psicología, fue propuesto por la psiquiatra y psicoanalista Sabina Spielrein, a partir del texto freudiano Más allá del principio del placer, y está basado en la personificación griega del dios de la muerte Tánatos.

Según la mitología griega, Tánatos era la personificación de la muerte sin violencia, por lo que su toque era suave, como el de su gemelo Hipnos, el sueño.

Ahora bien, en la psicología, Tánatos representa una disposición primitiva de lo inconsciente y puede relacionarse con el vacío.

Dicho vacío puede corresponder con lo que los psicoanalistas llaman “objeto perdido” (pecho de la madre), el cual se vivencia como sentimiento de abandono y extravío angustioso; o también como pérdida de las ilusiones ante la vida.

Por tanto, Tánatos moviliza al ser humano a la desintegración y reducción de todas las excitaciones para reconducirlo a un estado inorgánico del no-ser.

Sin embargo, el Tánatos también corresponde a la fuerza vital que impulsa al Yo resignificar su existencia en el camino misterioso de la vida. Por ello, la pulsión de muerte también puede ser entendida como el impulso agresivo que permite al sujeto luchar y hacerse un lugar en su existencia.

Pulsión de muerte y sus manifestaciones

En el marco del psicoanálisis, la presentación de ciertos conceptos nos puede asustar por la complejidad que destilan. Así, en muchos casos no se aplican o se descartan. Trascendiendo este primer susto, te mostramos algunas formas en las que se manifiesta la pulsión de muerte con el objetivo de simplificar su significado y comprensión. Vamos con ellas:

  • Agresividad. Cuando somos agresivos destruimos: bien sea a los demás, a la naturaleza o a nosotros mismos. Es así porque intentamos causar daño. De hecho, Sigmund Freud en su libro El malestar de la cultura muestra la agresividad como el obstáculo más grande para el desarrollo de la cultura.
  • Enfermedad mental. En la enfermedad mental tendemos a hacernos daño. Un ejemplo claro de ello es el trastorno borderline o trastorno límite de personalidad.
  • Proyección. Es un mecanismo de defensa en el que aquello que realmente sucede en nosotros lo vemos en los demás.
  • Displacer. Cuando algo tiende a no satisfacernos, a angustiarnos, a provocarnos malestar, se está manifestando la pulsión de muerte.
  • Relaciones de pareja tóxicas: las tendencias destructivas de la pulsión de muerte también pueden manifestarse en aquellas parejas donde ambos se dañan en función de su idea de amor.

Ahora bien, la pulsión de muerte se relaciona con otros principios. Está asociada al principio de realidad, que es aquel que nos ayuda a regular. Pues, el principio del placer, por un lado, actúa intentando satisfacción, y el de realidad nos dice “alto”, cuando no es adecuado. Así convivimos en sociedad de forma asertiva.

Pero, la pulsión de muerte está aún más asociado al principio de nirvana, aquel que tiene la tendencia de llegar a la nada, al reposo total, en otras palabras, a la muerte.

Hombre maltratado triste

La pulsión de muerte también es positiva

Si bien Tánatos nos puede llevar por el sendero de la autodestrucción, su influencia no es negativa por norma. Por un lado, de cada instante de la vida en el que nos autodestruimos podemos aprender, generando la oportunidad de entrenar la resiliencia: aquella fuerza que nos permite hacer frente a las adversidades.

Por otra parte, la pulsión de muerte también tiene que ver con el reposo, que es sumamente necesario para la supervivencia. Si lo pensamos de esa manera, es decir, como algo adaptativo, le quitamos ese carácter de oscuridad y sombras que parece tener asociado.

Pero, ¿por qué adaptativa? Pues bien, porque en muchas situaciones nos permite luchar y defendernos. Y, porque se asocia al momento del orgasmo; por un lado, la pulsión de vida se empeña en llegar a la satisfacción sexual y por el otro el Tánatos se vincula con el momento de descarga o retorno, es decir, con el punto a partir del cual volvemos al reposo.

Además, la pulsión de muerte facilita que haya una separación nuestra y de los objetos. Esto nos permite identificarnos, ser auténticos, y no fusionarnos a nivel mental con ellos.

En suma, Tánatos es tan destructivo como reparador. Es esencial para la supervivencia y actúa junto a la pulsión de vida, sin separarse de ella. Se trata de una fuerza inigualable de la cual tenemos mucho que aprender.

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  • Freud, S. (1976/1920). Más allá del principio del placer. Obras completasBuenos Aires: Amorrortu.
  • Freud, S. (2016). El malestar en la cultura. (Vol.328). Ediciones Akal.