Pulsión de muerte o Thanatos: ¿qué es?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
5 mayo, 2019
Quizás pocos nombres sean tan siniestros como lo que el psicoanálisis bautizó como pulsión de muerte. Sin embargo, esta pulsión, siendo siempre destructiva, está lejos de ser enemiga de nuestra supervivencia cuando la gestionamos bien.

Hay momentos que resultan profundamente desgarradores. Generan o proyectan la sensación de un gran vacío, naciendo de esta falta de existencia percibida la idea de que todo está perdido. En estos instantes, precisamente, la pulsión de muerte cobra una fuerza mayor, como si se beneficiara de esa inercia que parece precipitarnos a la nada.

Según el psicoanálisis, una disciplina que hace hincapié en el inconsciente, y que fue fundada por Sigmund Freud, las pulsiones dan origen a cada una de las actividades de nuestra mente, poseen una fuerza que nos empuja a la acción, mientras que su meta es satisfacer la excitación y están asociadas a un órgano del cual surgen y a un objeto: aquello que las satisface.

En esta artículo, te mostraremos que, aunque tengan la fama contraria, las pulsiones no necesariamente son un asunto sexual, y que la destrucción también es necesaria para el ser humano. Además, te mostraremos de qué se trata la pulsión de muerte, por qué también se le llama Thanatos, cómo se manifiesta en nuestras vidas y por qué, aunque su nombre parezca indicar lo contrario, no siempre es negativa para nuestra supervivencia.

Mujer triste y deprimida

Pulsión de muerte, ¿qué es?

El Thanatos o la pulsión de muerte es un impulso inconsciente. Además, aparece para regresar o acercarse al reposo absoluto, es decir, la no existencia. En otras palabras, la pulsión de muerte nos empuja a la autodestrucción, incluso, a la desaparición. Se trata de un concepto que va de la mano de la pulsión de vida; vendría a ser lo opuesto, la tendencia a la autoconstrucción.

Thanatos y la pulsión de vida van de la mano; siempre están presentes, dan forma a una dialéctica como lucha y a un equilibrio cuyo resultado es la propia vida, la propia conservación. Que Thanatos sea una fuerza para las disolución, no significa que sea, siempre y desde todos los puntos de vista, negativa; o que la pulsión de vida siempre sea positiva.

Pulsión de muerte y sus manifestaciones

En el marco del psicoanálisis, la presentación de ciertos conceptos nos puede asustar por la complejidad que destilan. Así, en muchos casos no se aplican o se descartan. Trascendiendo este primer susto, te mostramos algunas formas en las que se manifiesta la pulsión de muerte con el objetivo de simplificar su significado -siendo conscientes de que esto perjudica la precisión-, de manera que su comprensión sea más sencilla. Vamos con ellas:

  • Agresividad. Cuando somos agresivos destruimos: bien sea a los demás, a la naturaleza o a nosotros. Es así porque intentamos causar daño. De hecho, Sigmund Freud en su libro El malestar de la cultura muestra la agresividad como el obstáculo más grande para el desarrollo de la cultura.
  • Enfermedad mental. En la enfermedad mental tendemos a hacernos daño. Un ejemplo claro de ello es el trastorno borderline o trastorno límite de personalidad.
  • Proyección. Es un mecanismo de defensa en el que aquello que realmente sucede en nosotros lo vemos en los demás.
  • Displacer. Cuando algo tiende a no satisfacernos, a angustiarnos, a provocarnos malestar, se está manifestando la pulsión de muerte.

Ahora bien, la pulsión de muerte se relaciona con otros principios. Está asociada al principio de realidad, que es aquel que nos ayuda a regular, pues el principio del placer por un lado, actúa intentando satisfacción, y el de realidad nos dice alto, cuando no es adecuado; así convivimos en sociedad de forma asertiva. Pero, está aún más asociado al principio de nirvana, aquel que tiene la tendencia de llegar a la nada, al reposo total, en otras palabras, a la muerte.

Hombre maltratado triste

La pulsión de muerte también es positiva

Si bien Thanatos nos puede llevar por el sendero de la autodestrucción, su influencia no es negativa por norma. Por un lado, de cada instante de la vida en el que nos autodestruimos podemos aprender, generando la oportunidad de entrenar la resiliencia: aquella fuerza que nos permite hacer frente a las adversidades.

Por otra parte, la pulsión de muerte también tiene que ver con el reposo, que es sumamente necesario para la supervivencia. Si lo pensamos de esa manera, es decir, como algo adaptativo, le quitamos ese carácter de oscuridad y sombras que parece tener asociado.

Pero, ¿por qué adaptativa? Pues bien, porque en muchas situaciones nos permite luchar y defendernos. Y, porque se asocia al momento del orgasmo; por un lado, la pulsión de vida se empeña en llegar a la satisfacción sexual y por el otro el thanatos se vincula con el momento de descarga o retorno, es decir, con el punto a partir del cual volvemos al reposo.

Además, la pulsión de muerte facilita que haya una separación nuestra y de los objetos. Esto nos permite identificarnos, ser auténticos, y no fusionarnos a nivel mental con ellos. En suma, thanatos es tan destructivo como reparador. Es esencial para la supervivencia y actúa junto a la pulsión de vida, sin separarse de ella. Se trata de una fuerza inigualable de la cual tenemos mucho que aprender.

  • Freud, S. (1976/1920). Más allá del principio del placer. Obras completasBuenos Aires: Amorrortu.
  • Freud, S. (2016). El malestar en la cultura. (Vol.328). Ediciones Akal.