8 claves para vivir mejor según el coaching zen

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 21 febrero, 2018
Edith Sánchez · 21 febrero, 2018

El coaching zen es una propuesta que fusiona dos enfoques. Por un lado, la disciplina del coaching que se orienta a hacer acompañamiento, instruir y entrenar a las personas para que puedan lograr sus objetivos. Este es una construcción de Occidente.

Por otro lado, el zen, un milenario sistema filosófico oriental que busca principalmente el despertar de conciencia. Tal despertar se entiende como el fruto de una evolución individual y subjetiva, cuyo propósito es alcanzar la paz y la armonía.

El coaching te ayuda a enfocarte y a plantearte objetivos motivadores para superarte y salir de tu zona de confort, mientras que el zen te equilibra a nivel emocional y te ayuda a vivir el presente con plenitud”.

-Javier Carril-

Así pues, el coaching zen trata de potenciar el desarrollo de la mente y del espíritu, en función de alcanzar aquellos objetivos que nos hagan más felices. Desde este enfoque hay 8 aspectos esenciales para entrar en el camino del crecimiento. Son los siguientes.

1. Desafiar los propios prejuicios, indispensable en el coaching zen

Todas las personas estamos llenas de creencias infundadas. Ni los más espabilados o racionales se salvan de esto. Lamentablemente, muchos de esos prejuicios se convierten en una gran limitación para avanzar en la vida.

Desafiar nuestros prejuicios no es nada fácil. Para hacerlo, primero tenemos que reconocerlos. Explorar en esas “verdades” que siempre hemos asumido como obvias o incontrastables. Después, tener el valor de evaluar su validez y de cambiar de enfoque si no hay razones para mantenerlas.

rocas sobre arena representando el coaching zen

2. Trazar objetivos en tres ámbitos

El coaching zen indica que debes trazar objetivos en tres dimensiones: ser, hacer y tener. El ámbito del ser se relaciona con los valores, las habilidades y los niveles de evolución que cada quien desea alcanzar. El hacer tiene que ver con las acciones que se pretende realizar, con los logros concretos que se quieren obtener. Por su parte, el tener se refiere al mundo de lo material, lo que se desea poseer.

Es importante que todos estos objetivos se planteen de manera precisa y no general. También que se contemple un plazo determinado para lograrlos. Un mes, un año, cinco años, etc. La definición y el plazo son fundamentales.

3. Reconocer la imposibilidad de cambiar algunas cosas

La vida tiene sus propios límites. El primero de ellos es la muerte, frente a la cual no podemos hacer nada. Así mismo, hay otras barreras completamente infranqueables que debemos aprender a reconocer y aceptar.

Mujer representando los beneficios del coaching zen

El coaching zen nos advierte que si no logramos identificar esos deseos imposibles y renunciar a ellos, es posible que seamos muy infelices. Gastaremos demasiada energía enfocándonos en lo que no se puede lograr. Esto nos aleja de muchas metas importantes que sí son alcanzables.

4. Ubicarte en el presente

Ubicarte en el presente no significa perder la perspectiva. Todos venimos de un pasado que nos ha moldeado y ha hecho de nosotros lo que somos. También actuamos en función de realizar proyectos y metas hacia el futuro.

Lo que nos enseña el coaching zen es que en el plano de la acción debemos enfocarnos en el presente. El pasado está en la mente, así como el futuro. En cambio la acción está en el aquí y el ahora. El presente es la vida como tal, por eso es indispensable estar en él.

5. Asumir la responsabilidad

Siempre ganamos mucho cuando logramos tomar la responsabilidad sobre nuestros actos y nuestra vida. Cuando dejamos de victimizarnos o de aferrarnos a pretextos externos para justificar lo que no hemos logrado ser o hacer.

mujer intentando despertar la luz que llevamos dentro gracias al coaching zen

Asumir la responsabilidad significa ser capaces de aceptar el hecho de que nuestra vida es fruto de nuestros aciertos y errores. De nadie más, solo de nosotros. Aunque no tenemos control sobre todo lo que sucede, lo que sí podemos manejar es la forma de abordarlo.

6. Aprópiate de tu tiempo

El tiempo es el bien más valioso que tenemos los seres humanos. De alguna manera, es lo único que poseemos en realidad mientras pasamos por la vida. Muchas veces no somos conscientes de esto y por eso lo dilapidamos irracionalmente.

Apropiarnos de nuestro tiempo es darle el valor que le corresponde. Eliminar, sin compasión, todas aquellas actividades irrelevantes o que poco aportan. Dar un lugar a todo lo importante, en lugar de desperdiciarlo inútilmente.

7. Poner empeño en el paso a paso

Cuando entendemos que los grandes logros se construyen paso a paso, comenzamos el camino de lograr lo que nos proponemos. El coaching zen nos invita a ser conscientes, pacientes y disciplinados en el camino hacia lo que deseamos.

Toda gran meta se compone de pequeños pasos. Cada paso es un eslabón en esa larga cadena de acciones que nos llevan hacia nuestros propósitos. La forma en que se consiguen las cosas es aplicando el viejo adagio: sin prisa, pero sin pausa.

8. Tomar decisiones y pasar a la acción

La incertidumbre es una realidad permanente. Nunca sabremos del todo si tomar un camino es mejor que tomar otro. Sin embargo, si dedicamos demasiado tiempo a sopesarlo, lo más probable es que entremos en una fase de parálisis. De ahí que el coaching zen insista en la importancia de tomar decisiones. Reflexionar es importante, pero pronto hay que pasar a la acción. Muchas veces son solamente los hechos los que nos despejan las dudas.

mujer rompiendo cadenas gracias al coaching zen

Todos estos aspectos nos llevan finalmente a la conclusión de que vivir mejor no es tan difícil. El coaching zen nos enseña, principalmente, que solo se trata de aceptar la realidad tal como es y de tratar de sobrellevarla de una forma constructiva. Todo lo demás viene por añadidura.