Cómo reconocer una relación absorbente

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 mayo, 2018
Pedro González Núñez · 25 mayo, 2018

Un influyente periodista de sociedad norteamericano llamado Walter Winchell tenía una máxima: “nunca por encima de ti, nunca por debajo de ti, siempre a tu lado”. Parece algo lógico, pero no siempre es así. De hecho, en una relación absorbente existe una clara asimetría en la dinámica relacional. 

Es normal que día a día se pase bastante tiempo con la pareja o incluso pensando en ella, pero lo que no es tan saludable es invadir el espacio personal del otro y no tener casi vida personal por las constantes exigencias como ocurre en este tipo de relaciones.

No obstante, hay personas que no se dan cuenta de que se encuentran sumergidas en una relación absorbente porque asumen como normal determinados comportamientos. Para ellas, la pérdida de intimidad e individualidad viene asociada al amor que se siente por la otra persona. Por esta razón, a continuación indicamos algunas señales que advierten sobre ello.

Pérdida de autonomía

Eliana Heresi, doctora y académica de la facultad de psicología UDP, la primera señal que nos lleva a reconocer una relación absorbente es la pérdida de autonomía. Si bien en la etapa inicial del enamoramiento puede ser normal, una vez superada esta fase se comienza a salir de dicho aislamiento.

Pareja agarrada para representar una relación absorbente

Si una pareja no supera esta fase, comienza a cerrar sus fronteras y termina por aislarse del resto. En principio, los implicados no lo perciben, pero tarde o temprano descubren cierto aislamiento social y el deterioro de sus relaciones individuales.

Por otro lado, Heresi afirma que una persona necesita cierto grado de individualidad dentro de la pareja. Es decir, ha de mantener sus relaciones sociales y sus vínculos en diversos ámbitos. Si se pierdo esto, el individuo se vuelve más propenso a abusos y recibe menos información del medio. De esta forma nacen los celos, los conflictos ante relaciones con terceros y la disminución de relaciones sociales y familiares.

Relación asimétrica

Otro de los aspectos más llamativos en el que nos hemos de fijar para identificar una relación absorbente es la asimetría. La existencia de un rol dominante por parte de uno de los miembros de la pareja o incluso de ambos, dependiendo de la situación, impide el desarrollo personal y favorece las situaciones de dependencia, manipulación o maltrato. Un ejemplo de asimetría serían la necesidad de aprobación y confirmación del otro para que la vida tenga sentido.

“La relación entre marido y mujer debe ser la de dos mejores amigos”

-B. R. Ambedkar-

Una relación sana resalta por ser simétrica, es decir, ambos componentes se observan como pares. Si uno de ellos está por encima del otro, dicha simetría se pierde. No obstante, es difícil de reconocer, puesto que en muchos casos se confunde con amor, en lugar de con el control o los celos, como es lo habitual.

Intentos fallidos para recuperar la independencia

Otra señal que indica una relación absorbente es el intento de recuperar la independencia uno de los miembros de la pareja y la negativa por parte del otro a que alcance ese fin. 

Ser consciente de un vínculo absorbente no es nada fácil. Aunque siempre se puede tomar conciencia pese a los miedos, los conflictos y los problemas que puedan surgir. Sin embargo, puede que una de las personas no esté dispuesta a afrontar los problemas que surgen al tratar de salir de esta situación. De hecho, la reacción más común suele ser ponerse a la defensiva, sin capacidad para reconocer errores o reflexionar sobre la relación.

En este contexto, expandir amistades y relaciones sociales puede ser algo positivo para ambas partes. Puede ser tan sencillo como tomar un café con un compañero de trabajo o un familiar.

“Cuando alguien te muestra quién es de verdad, confía”.

-Maya Angelou-

Manos esposadas representando trastorno de personalidad por dependencia

Miedo a la soledad

Esta es otra de las pistas que podemos identificar en una relación absorbente. El miedo a quedarse solo si la pareja nos abandona puede provocar que este tipo de dinámicas se perpetúe.

Generalmente, estos miedos provienen de experiencias pasadas. Pueden haberse dado dentro de la misma pareja o en relaciones anteriores. Pero sea como fuere, generan inseguridad y subyacen en el vínculo con la otra persona.

En estos casos, es necesaria la comunicación, pero hay que ser muy cuidadosos y elegir bien el momento, las palabras y el tono de la conversación. No obstante, a veces las razones de este comportamiento están tan arraigadas que hace falta ayuda profesional.