Amistad, la familia que uno elige

Ana Gorrochategui · 12 febrero, 2018

Dicen por ahí que los amigos son la familia que uno elige. Y es que no pretendo hablar de cualquier amistad, sino de La Amistad. Con mayúsculas. Ese vínculo tan fuerte como pocos, fruto de la casualidad de encontrarnos en la vida. Ese amor que no duele, ni aprieta y sabe estar cerca a kilómetros de distancia.

El DRAE define la amistad como “Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”. Y reconozco que me sorprende y fascina esta definición a partes iguales. Siglos de historia han situado las relaciones de consanguinidad como las más estables, incondicionales y afectuosas… descuidando en parte la importancia global de la amistad.

La importancia de la amistad

Los amigos suponen un punto de apoyo desde la infancia. Nos permiten aprender valores, experimentar distintos roles y descubrir quiénes queremos ser. Nos ayudan a construir nuestra identidad, a desarrollar la empatía y a sentirnos parte de un grupo.

Amigas en la adolescencia riendo

El concepto de amistad es personal y, por tanto, parcialmente subjetivo. Lo que esperamos de este vínculo cambia con el tiempo, la experiencia y las circunstancias. Conforme vamos madurando, nos volvemos más selectivos, buscamos más la calidad que la cantidad y tenemos más claros los rasgos que definen a una amistad verdadera (o al menos a aquella de la que nos queremos rodear).

Además, los amigos y amigas nos permiten descubrir y desarrollar distintas facetas de nosotros mismos. Nos ayudan a tener una autoestima saludable y provocan emociones positivas que permiten una mayor estabilidad psicológica. Podríamos decir, por tanto, que de alguna manera la amistad nos protege, cuida y fortalece.

“Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano”.

-Demetrio de Falero-

Características de la verdadera amistad

Ya sea porque no hemos tenido ocasión de disfrutar de una amistad verdadera o porque nos encontramos en un momento de confusión vital, a veces nos cuesta distinguir entre conocidos, compañeros, colegas y amigos. Estos son algunos rasgos que definen a una amistad verdadera.

  • Confianza e incondicionalidad: es esa persona en la que puedes confiar. Con la que puedes ser tú sin filtros, de manera sincera y transparente. Es una relación basada en la certeza de poder confiar absolutamente en la otra persona. Tanto cuando las cosas nos van bien como cuando las cosas nos van mal, los amigos nos acompañan y transmiten su apoyo. Sabes que te van a decir la verdad, aun cuando no sea lo que quieres oír.
  • Reciprocidad: la amistad es un vínculo compartido en el que existe una bidireccionalidad en lo que a comunicación, acciones, sentimientos e interés se refiere. Es normal que haya etapas en las que, por algún motivo, descuidemos esta bidireccionalidad. Cuando esto pasa es importante empatizar, aprender y rectificar. Todos podemos equivocarnos. Los amigos de verdad perdonan y nos enseñan también a ser mejores amigos.
  • Buenos deseos: un amigo se alegra cuando las cosas te van bien, celebra tus éxitos y se siente feliz por tu felicidad. No hay cabida para la envidia o el egoísmo: un buen amigo está a tu lado de manera desinteresada.
  • Motivación por compartir tiempo y experiencias: deseas compartir tiempo, vivir nuevas experiencias y generar nuevas anécdotas que fortalezcan el vínculo. Además, no importa el tiempo que pase y los kilómetros que haya de por medio: cuando una amistad es verdadera, la complicidad permanece intacta.
  • Libertad: la amistad no genera sentimientos de opresión. Te permite ser tú mismo y se basa en el respeto. Te hace sentir más libre y mejor persona. No te hace sentirte utilizado ni te intenta manipular. No te exige un tiempo ni busca hacer de ti alguien que no eres. Los amigos de verdad te invitan a pensar, te ofrecen un espacio libre de juicios y te dejan respirar.

Amigos hablando

“Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”

La amistad no se encuentra en cualquier persona. Hay muchas personas que vienen y van. Pero a veces, en el momento menos pensado, salta una chispa y se crea esa conexión: algo especial, importante y duradero. Esto no pasa muchas veces en la vida. Por eso, si tienes una de estas Amistades (con mayúscula), cuídala. No la des por hecho. Riégala con paciencia, sinceridad, cariño y atención.

Las personas importantes marcan nuestras vidas. Así que si tienes la suerte de disfrutar de una amistad así, eres una persona infinitamente afortunada. Tienes un vínculo mágico entre las manos, algo auténtico e incondicional. Tienes una hermana, un tío para tu hijo, o un compañero para siempre.  Y es que, si cuentas con una amistad de verdad, además de un bien preciado, tienes otra razón para brillar.

“Caminar con un amigo en la oscuridad es mejor que caminar sólo en la luz”
-Gotham-