¿Cuál es el área del cerebro responsable del pesimismo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 12 octubre, 2018
Eva Maria Rodríguez · 25 octubre, 2018
Identifican la región del cerebro que puede ser responsable del pesimismo.  Parece ser que la causa está en una sobreestimulación del núcleo caudado.

La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado o mostrado una actitud pesimista. Pero, ¿qué es exactamente el pesimismo? ¿Hay alguna área del cerebro responsable del pesimismo? El pesimismo es una actitud mental en la que se anticipa un resultado indeseable a partir de una situación. Los pesimistas tienden a centrarse en los aspectos negativos de esa situación o incluso la vida en general.

Muchos pacientes con trastornos psicológicos, como la ansiedad o la depresión, experimentan estados de ánimo negativos que les llevan a centrarse en los posibles inconvenientes de una situación dada más que en los posibles beneficios.

Un equipo de neurocientíficos han identificado una región del cerebro que puede generar este tipo de estado de ánimo pesimista. La investigación sugiere que tanto la ansiedad como la depresión son causadas por una sobreestimulación del núcleo caudado.

Un nuevo estudio, dirigido por Ann Graybiel, profesora del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) en Cambridge y publicado en la revista Neuron, examina los fundamentos neurológicos del pesimismo en ratones y también encuentra pistas sobre la ansiedad y la depresión en los seres humanos.

Los hallazgos podrían ayudar a los científicos a comprender mejor cómo surgen algunos de los efectos paralizantes de la depresión y la ansiedad, y guiarlos en el desarrollo de nuevos tratamientos.

El área del cerebro responsable del pesimismo

Los investigadores han demostrado que estimular el núcleo caudado puede generar estados de ánimo negativos que conducen a una toma de decisiones irracional. Según los resultados del estudio, la estimulación del núcleo caudado hace que los animales den mucho más peso a la desventaja anticipada de una situación que su beneficio potencial.

Para el estudio, Graybiel y sus colegas se enfocaron en un tipo de proceso de toma de decisiones conocido como conflicto de evitación de enfoque. El conflicto de evitación de acercamiento describe situaciones en las cuales las personas (o mamíferos) tienen que decidir entre dos opciones, sopesando los aspectos positivos y negativos de cada alternativa.

El núcleo caudado es considerada el área del cerebro responsable del pesimismo debido a una sobreestimulación.

Cerebro triste y pesimista

Una investigación anterior realizada por este mismo equipo ya había identificado  un circuito neural que subyace a un tipo específico de toma de decisiones conocido como conflicto de aproximación-evitación. Este tipo de decisiones, que requieren opciones de ponderación con elementos tanto positivos como negativos, tienden a provocar una gran ansiedad.

También habían demostrado que el estrés crónico afecta dramáticamente este tipo de toma de decisiones: más estrés generalmente lleva a los animales a elegir opciones de alto riesgo y alta rentabilidad.

En el nuevo estudio, los investigadores querían ver si podían reproducir un efecto que a menudo se observa en personas con depresión, ansiedad o trastorno obsesivo-compulsivo. Estos pacientes tienden a involucrarse en comportamientos rituales diseñados para combatir los pensamientos negativos y a dar más peso al posible resultado negativo de una situación dada. Los investigadores sospechaban que este tipo de pensamiento negativo podría influir en la toma de decisiones para evitar el enfoque.

Para recrear el escenario en el que los roedores tienen que elegir pesando los aspectos positivos y negativos, los científicos ofrecieron a los ratones un poco de zumo como recompensa, pero lo combinaron con un estímulo aversivo: una bocanada de aire en la cara.

Decisiones emocionales

Para probar esta hipótesis, los investigadores estimularon el núcleo caudado, una región del cerebro vinculada a la toma de decisiones emocionales. A lo largo de varios ensayos, los investigadores variaron la relación entre la recompensa y los estímulos desagradables y dieron a los roedores la capacidad de elegir si aceptar la recompensa con el estímulo aversivo o no.

Como explican los investigadores, este modelo requiere que los roedores realicen un análisis de coste-beneficio. Si la recompensa es lo suficientemente alta para equilibrar la bocanada de aire, los animales elegirán aceptarla, pero cuando la proporción es demasiado baja, la rechazan.

Cuando los investigadores estimularon el núcleo caudado, el cálculo de coste-beneficio se desvió y los animales comenzaron a evitar las combinaciones que previamente habrían aceptado. Esto continuó incluso después de que la estimulación hubiese terminado, y también se pudo ver al día siguiente, después de lo cual desapareció gradualmente.

Este resultado sugiere que los animales comenzaron a devaluar la recompensa, y se enfocaron más en el costo del estímulo aversivo. Graybiel explica que este estado que ellos habían imitado tiene una sobreestimación del coste en relación con el beneficio.

Hombre sujetando un cuadro con una cara triste

Ansiedad y depresión, un delicado equilibrio

Los investigadores también encontraron que la actividad de las ondas cerebrales en el núcleo caudado se alteraba cuando cambiaban los patrones de toma de decisiones. Este cambio se encuentra en la frecuencia beta y podría servir como un biomarcador para controlar si los animales o los pacientes responden al tratamiento farmacológico, explican los investigadores.

Los investigadores están trabajando en el estudio de los pacientes que sufren depresión y ansiedad para ver si sus cerebros muestran una actividad anormal en el núcleo del neocortex y el núcleo caudado durante la toma de decisiones para evitar el acercamiento. Los estudios de resonancia magnética han mostrado actividad anormal en dos regiones de la corteza prefrontal medial que se conectan con el núcleo caudado.

El núcleo caudado tiene en su interior regiones conectadas con el sistema límbico que regula el estado de ánimo y envía información a las áreas motoras del cerebro, así como a las regiones productoras de dopamina. Los investigadores creen que la actividad anormal observada en el núcleo caudado en este estudio podría estar alterando de alguna manera la actividad de la dopamina.

  • Amemori, K., Amemori, S., Gibson, D., y Graybiel, A. (2018). Striatal Microstimulation Induces Persistent and Repetitive Negative Decision-Making Predicted by Striatal Beta-Band Oscillation. Neuron99(4), 829-841.e6. doi: 10.1016/j.neuron.2018.07.022