Dejar de amamantar a un hijo no siempre es fácil

Eva Maria Rodríguez · 23 agosto, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 23 agosto, 2019
Cada mujer experimenta el destete de una manera diferente; para algunas es un alivio, mientras que para otras dejar de amamantar puede llegar a ser traumático. Sea como fuere, el destete no es un proceso sencillo; aquí podrás aprender más sobre este orgánico proceso por el que tantas madres han de pasar.

La decisión de dejar de amamantar a un hijo o la necesidad de hacerlo, supone -como muchas mujeres han comprobado- un momento de cambio. Para algunas mujeres, el destete supone un alivio. Sin embargo, para otras dejar de amamantar a su hijo puede ser bastante duro e incluso provocar una depresión.

El destete es un momento especial; una fase natural del desarrollo del bebé y del proceso de la maternidad. Es normal sentirse entristecida por el cambio, aunque se sea consciente de que dicho cambio es algo normal. ¿Pero cómo es posible que algo inicialmente tan natural pueda no ser nada fácil?

Igualmente normal suele ser sentir esa pena, que es más común de lo que se piensa.

Además de esta posible tristeza o ligera depresión, algunas madres también pueden experimentar irritabilidad, ansiedad o cambios de humor. Estos sentimientos suelen ser de corta duración y tienden a desaparecer en unas pocas semanas. Sin embargo, en algunos casos las madres síntomas más graves que pueden requerir tratamiento.

Mujer triste

Destete, tristeza y depresión

Pero, ¿qué causa estos cambios de humor? Hay muy poca investigación sobre el tema, pero se ha planteado la hipótesis de que los cambios hormonales son la causa principal de los cambios de humor después del destete.

Uno de los cambios que ocurre con el destete es una disminución en los niveles de prolactina y oxitocina:

  • La prolactina, una hormona que se requiere para la producción de leche, también trae consigo una sensación de bienestar, calma y relajación.
  • La oxitocina, la hormona que se requiere para la eyección de la leche (conocida como la hormona del amor), también produce sensación de bienestar.

Tiene sentido, por tanto, que una disminución repentina de estas hormonas pueda tener un efecto sobre las emociones de la madre en el destete.

Los estudios nos dicen que cuanto más rápido sea el proceso de destete, más abrupto será el cambio en los niveles hormonales y más probable será que se experimenten efectos adversos. Además, las madres que se ven obligadas a destetar antes de estar listas (o por razones que escapan a su control), junto con las madres con antecedentes de síntomas depresivos, tienen más probabilidades de experimentar depresión después del destete.

Incluso para las madres que se sienten listas para el destete y lo hacen gradualmente, o que inicialmente no parezcan afectadas por tener que dejar de amamantar, puede haber alguna sensación de pérdida y tristeza.

El destete para estas mujeres marca el final de la unidad física con su hijo, el final de un período muy especial en sus vidas.

Superar la tristeza tras dejar de amamantar a un hijo

Para muchas madres, el hecho de amamantar a su hijo no solo resulta un hábito agradable, sino que llega a resultar casi adictivo.

En el caso de lactancias prolongadas, este fenómeno puede ser todavía más acusado, pero todo tiene su momento y, tarde o temprano, hay que parar. Superar la tristeza y los cambios de humor tras el destete, puede ser más fácil siguiendo las siguientes pautas:

Haz ejercicio con regularidad

El ejercicio libera hormonas que producen bienestar y placer de manera natural, especialmente si se trata de un ejercicio de media y alta intensidad.

Ejercicios más moderados como el yoga o el pilates también sirven. También es muy recomendable hacer ejercicio al aire libre (basta con caminar) para obtener aire fresco para oxigenar y mejorar la salud del cuerpo en general y el cerebro en particular.

Además, si puedes hacer ejercicio de día, mucho mejor, ya que la vitamina D ayuda a mejorar tu estado de ánimo y tu sistema inmunológico.

Mujer haciendo yoga

Respira conscientemente

Esa presión que tienes en el pecho cuando estás estresada se debe a que respiras demasiado rápido y no llenas tus pulmones lo suficiente. Tómate unos minutos cuando sientas esa presión y reduce la velocidad de tu respiración.

Deja caer los hombros, cierra los ojos y respira profunda y lentamente hasta que sientas que el estrés se desvanece y la presión se afloja.

  • Regula tus horas de sueño. Trata de acostarse y levantarte a la misma hora todos los días. Los hábitos regulares de sueño ayudan a regular tus hormonas.
  • Controla lo que consumes. No compenses el cansancio con un consumo excesivo de bebidas estimulantes y alimentos azucarados y con almidón. Esto no solo afectará a tu salud física y mental, sino que demorará la puesta en orden de tus hormonas.
  • Concédete tiempo para divertirte. Haz cosas divertidas con tu familia y disfruta de tiempo a solas con tu pareja. Cultiva tus relaciones , pero también dedícate tiempo a ti misma y a tus aficiones.
  • Facilita la producción de oxitocina. Los abrazos y los besos favorecen la producción de oxitocina. Y eso es algo que puedes hacer a diario con tus hijos y con tu pareja, pero también con tus familiares y amigos.

Los debates que siguen abiertos en torno a la lactancia. En este sentido, las madres pueden considerar algunas recomendaciones y descartar otras, empezando por dar o no dar el pecho. En cualquier caso, la lactancia es una etapa que debe dar paso a otras y, como en cualquier cambio, debemos tener cuidado en la transición, ya que es un momento especialmente delicado.

Padró, A. (2017). Somos la leche: Dudas, consejos y falsos mitos sobre la lactancia (Embarazo, bebé y niño). Barcelona: Grijalbo Ilustrados.