El amor no admite cuerdas reflexiones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 octubre, 2018
Sofia Alcausa Hidalgo · 31 julio, 2015

Que el amor no admite cuerdas reflexiones, es tan cierto como la vida misma.

El amor llega como un torbellino de emociones, de colores, de ilusiones… y ante eso, ¿qué otra cosa podemos hacer que rendirnos a sus pies? Ya Rubén Darío lo afirmaba: “Señora, Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura”.

Las ilusiones nos embargan y perdemos la paz, nuestros besos se llenan de una pasión que no podemos explicar con palabras, porque solo se explican sintiendo. Nuestra mente se transforma, se ilumina, se engrandece con pensamientos que nos hacen vibrar y recobrar la ilusión de nuevo.

Parece que el  mundo ya no fuera el mismo, que se hubiera transformado para nosotros y eso nos hace llorar, llorar de emoción porque la vida nos vuelve a sonreír. Todo lo que nos parecía gris se ha transformado en el más bello de los arcoiris.

Nos volvemos un poco locos, sentimos que una aventura ha llegado a nuestras vidas cuando menos la esperábamos para llenarnos de un montón de ilusiones que habíamos perdido y en las que ya no creíamos. Volvemos a ver la luz y el brillo a nuestros días.

Nos parece increíble que nuestro apagado corazón vuelve a latir y a sentir como cuando nos enamoramos por primera vez, cuando tan solo éramos unos chiquillos.

 

Clara está la mente mía de llamas de amor, señora, como la tienda del día o el palacio de la aurora. Y el perfume de tu ungüento te persigue mi ventura, y me enciende el pensamiento la locura”.

En los primeros momentos nos gusta todo: su voz, su aliento, su forma de caminar, de mover sus manos, la forma en que nos guiña o nos saluda. Como nos mira, cuando nos toca o nos coge las manos…

Son experiencias que no se olvidan por mucho tiempo que pase.

Incluso, quizás perdamos a ese amor y al cabo de los años una melodía, un olor, un lugar, nos vuelva a transportar a esos momentos que todos deberíamos conocer al menos una vez en nuestras vidas. Sin duda el amor es algo tan inexplicable, que en estas palabras nos negamos a hablar de la química que lo produce…

Solo queremos compartir con vosotros esas sensaciones que tan inigualablemente nos han contado durante años grandes poetas y artistas. Y que nosotros mismos hemos descubierto alguna vez en nuestras vidas.

amor

Este sentimiento universal que cuando aparece de verdad, aparece para hacernos reír, hacernos soñar. Para volvernos un poco tontos y para volver a encontrarle sentido a nuestras vidas. No queremos hablar de químicas, de oxitocina, de adrenalina… tan solo de sensaciones.

Porque el amor, no solo el de pareja, sino aquel que es despertado por las personas que más apreciamos en nuestras vidas es una experiencia única e irrepetible que nos llena de gozo, nos llena de alegría.

Aunque por otro lado, bien es cierto que no debemos caer en el “Estoy solo, mi vida no tiene sentido“. Debemos sentirnos felices solos y con nosotros mismos.

No debemos estar buscando el amor a toda costa porque él llega solo. Quizás en la primavera de nuestras vidas o tal vez llega de nuevo, como llega el otoño cuando las hojas caen lentamente, sin la luz radiante de la primavera, pero con otra luz… diferente sí, pero igual de mágica.

Tampoco debemos huírlo o tenerle miedo porque alguna vez nos hizo daño, quizás rompió nuestro corazón en mil pedazos como cuando se cae un jarrón al suelo y pensamos que ya no tiene arreglo. Quizás sea cierto, quizás ese jarrón ya está demasiado roto para arreglarlo, pero quien dijo que ¿tenía que ser el único jarrón de nuestras vidas?

 

                 “El amor hace que tu alma salga del lugar en el que está escondida”

(Zora Neale Hursto)