Súbete a la rueda de las emociones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 3 marzo, 2015
Yamila Papa · 3 marzo, 2015

Imaginemos por un instante que nuestras emociones son como la gran rueda que gira en el parque de atracciones. Por momentos, vamos subiendo, luego nos detenemos a admirar el paisaje y el cielo, pero también hay etapas donde bajamos y nos estancamos cerca del suelo. Lo bueno es que este ciclo se puede repetir infinidad de veces en la vida real, algo que no sucede en el juego, al menos, sin pagar otro boleto.

“Lo que importa para el éxito y una larga vida de logros es la inteligencia emocional” nos dice Daniel Goleman, un psicólogo de Estados Unidos, que en 1995, publicó un libro sobre esta temática, donde nos indica cómo ser más ávidos con nuestras emociones.

Pero, ¿Qué es la “inteligencia emocional”? Quizás hayas oído hablar de ella en más de una ocasión. Este término, utilizado por primera vez por Goleman se refiere a la capacidad que tenemos las personas para sacar provecho a lo que sentimos, identificando y controlando nuestras emociones. También se basa en tener empatía, automotivarse y relacionarse con los demás. Todo ello en pos de aumentar nuestro bienestar, lo que se traduce en definitiva, en como ser más felices.

Las emociones son estados mentales que surgen según diversos cambios del entorno, en nuestro interior. Muchas teorías hay en relación a ellas, como por ejemplo, la de Robert Plutchik y así es como volvemos otra vez a la historia de la rueda en el parque de diversiones.

Este profesor y psicólogo reconoce que existen ocho emociones primarias, las cuales se combinan entre sí para dar como resultado, las emociones secundarias.

El dibujo realizado por Plutchik es como una flor con ocho pétalos, cada uno de ellos de un color diferente (como los del arco iris). Las ocho emociones básicas o primarias son la alegría, la confianza, el miedo, la sorpresa, la tristeza, el disgusto, el enojo y la anticipación.

Súbete a la rueda de las emociones

Cada una de las emociones tiene un propósito puntual. Para el miedo la protección, para el enojo la destrucción, para la alegría la reproducción, para la tristeza la reintegración, para la confianza la afiliación, para el disgusto el rechazo, para la anticipación la exploración y para la sorpresa la orientación.

Otra de las ideas que vale la pena destacar en esta rueda o flor de emociones, es que los sentimientos no son ni buenos ni malos, sino que podemos sacar provecho de ellos en la medida justa en que los utilicemos. Todas las emociones nos preparan para reaccionar ante diferentes situaciones o estímulos.

 

Analizando más las emociones

 

Las emociones pueden ir variando su intensidad, por ello es que en la flor se va mostrando de más suave a más intenso el color designado a cada uno de los pétalos.

Las combinaciones que pueden surgir entre las ocho emociones, llamadas por Plutchik “díadas secundarias” son las siguientes:

-Mezcla entre alegría y miedo: culpa
-Combinación entre confianza y sorpresa: curiosidad
-Unión entre miedo y tristeza: desesperación
-Mezcla de tristeza y enojo: envidia
-Combinación de rechazo y anticipación: cinismo
-Unión de anticipación y confianza: fatalismo

 

Por último, tenemos a las díadas terciarias, que son otras combinaciones posibles en el ser humano basándose en las emociones primarias y secundarias.

-Mezcla entre alegría y sorpresa: deleite
-Combinación entre confianza y tristeza: sentimentalismo
-Unión entre miedo y rechazo: vergüenza
-Mezcla de sorpresa y enojo: indignación
-Combinación de tristeza y anticipación: pesimismo
-Unión de rechazo y alegría: morbosidad
-Mezcla entre enojo y confianza: dominación
-Combinación entre anticipación y miedo: ansiedad

 

Gracias a esta rueda o flor de las emociones, que quizás parece un poco complicada de comprender, podemos ver plasmados todos los sentimientos que sentimos a diario. Es una teoría muy completa que se basa en determinar y puntualizar lo que sentimos con aquello que provoca tales sensaciones.

¡Súbete a la rueda de tus emociones y no permitas que te dominen! Aprovecha el ascenso para visualizar tus deseos y el descenso para saber qué es lo que no deseas volver a repetir. No te quedes demasiado tiempo en el suelo… ¡Y llega lo más alto y cerca del cielo!